La remodelación del Mercado San Miguel ya tiene un avance cercano al 55% en su primera etapa y, por ese motivo, se analiza un posible traslado temporal para parte de los puesteros que hoy siguen dentro del edificio central. La evaluación fue confirmada por la titular de la Unidad de Administración de Mercados Municipales, María Figallo, quien explicó que la medida busca sostener la actividad comercial y, al mismo tiempo, reducir riesgos en sectores donde se detectaron problemas edilicios durante las refacciones.
Mientras continúan los trabajos sobre techos y otras áreas clave del predio, la Municipalidad revisa inmuebles alternativos porque el anexo del pasaje Miramar ya no tiene capacidad disponible. Según se indicó, los lugares y los plazos definitivos para una eventual reubicación se definirán en los próximos días. También se informó que algunos espacios y locales fueron clausurados de manera preventiva.
El traslado de puesteros se estudia por el avance de la obra
La posibilidad de mover de manera provisoria a parte de los feriantes surgió a medida que avanzó la intervención en el mercado. De acuerdo con lo señalado por María Figallo, esta alternativa alcanza a trabajadores que ocupan el edificio principal y depende de las condiciones que fueron apareciendo en distintos sectores.
La funcionaria explicó que se están viendo otros inmuebles para sostener la actividad comercial, ya que el anexo ubicado en el pasaje Miramar se encuentra completo. En ese contexto, remarcó: “Estamos viendo algunos inmuebles porque el anexo del pasaje Miramar ya está a tope de capacidad”.
Además, precisó que todavía no están cerrados ni los lugares ni los tiempos de una eventual reubicación. Esa definición, según indicó, se tomará en los próximos días, en paralelo con el seguimiento técnico de la obra y las condiciones de circulación dentro del predio.
Mercado San Miguel: qué trabajos se realizan en esta etapa
En esta fase, las tareas se concentran sobre la estructura de los techos del frente de calle Urquiza y también del lateral de Ituzaingó. Figallo detalló que esa parte del trabajo ya permitió avanzar sobre la base estructural y ahora quedan etapas posteriores de terminación.
Sobre ese punto, indicó: “Ya vieron las estructuras de los techos, ahora hay que enchaparlo básicamente. Después vendrán aberturas, pisos, sanitarios y demás cuestiones”. De esa manera, la primera etapa sigue enfocada en aspectos centrales del edificio antes de pasar a intervenciones complementarias.
La responsable del área también señaló que la intención es terminar esta etapa antes de fin de año, aunque aclaró que ese objetivo está vinculado con otras obras necesarias en el entorno, entre ellas veredas, luminarias y accesibilidad.
Detectaron problemas estructurales y clausuraron sectores de forma preventiva
Durante las inspecciones aparecieron daños que no habían sido advertidos al comienzo de la remodelación. Eso obligó a revisar parte del plan original y a modificar decisiones operativas para resguardar a quienes trabajan o pasan por el lugar.
Figallo sostuvo que se trata de la primera revisión integral del mercado después de muchos años y varias etapas de crecimiento del edificio. En ese marco, explicó que algunas áreas y locales quedaron clausurados de manera preventiva por el estado edilicio y por el riesgo en ciertos sectores de circulación.
“La idea es preservar la seguridad de las personas”, afirmó la funcionaria al explicar por qué se aplicaron esas medidas. También indicó que la evaluación alcanza a trabajadores, puesteros y visitantes, mientras sigue el desarrollo de la obra.
Junto con las tareas estructurales, se anticipó que el nuevo mercado tendrá un sistema de zonificación para ordenar mejor los espacios y las actividades dentro del predio.

Mercado San Miguel: evalúan un traslado de puesteros mientras sigue la obra
