Carlos Melconian dijo que la economía aún no muestra una mejora general: “El 50% está hundido”

El economista planteó que Vaca Muerta y el superávit fiscal ayudan a contener tensiones, pero no alcanzan para mostrar una recuperación amplia.

Carlos Melconian volvió a poner bajo análisis la economía argentina este lunes, en una entrevista por radio Rivadavia, y dejó una advertencia política de peso: según su mirada, el Gobierno cuenta con herramientas para evitar una crisis financiera antes de 2027, pero la mitad del país productivo sigue en una situación muy golpeada. El economista habló de Vaca Muerta, del superávit fiscal, del dólar, del poder adquisitivo y del crédito. Además, cuestionó la idea de que la macroeconomía esté resuelta cuando buena parte de la actividad no logra levantarse.

Economía: los resguardos que marcó Melconian

Durante la entrevista en el programa “Dicen que dicen”, Melconian intentó correrse de dos lecturas extremas sobre el presente nacional. Por un lado, no acompañó la definición oficial de una economía ya consolidada. Pero, por otro lado, tampoco describió el cuadro como una situación al borde de una caída inmediata. Su posición quedó en un punto intermedio: ve contención, aunque no solución de fondo.

El ex titular del Banco Nación señaló que existen dos factores que, en su evaluación, funcionan como barreras frente a una eventual corrida cambiaria, fiscal o inflacionaria. Uno de ellos es el aporte de Vaca Muerta, al que vinculó con la capacidad de financiar la dolarización de carteras sin recurrir necesariamente a endeudamiento. El otro es el superávit fiscal, que consideró un resguardo frente a un episodio financiero más grave.

Sin embargo, Melconian fue claro al separar esa contención de una recuperación económica general. A su entender, evitar una crisis no significa que la economía haya encontrado un sendero sólido de crecimiento. Por eso insistió en que los datos financieros no alcanzan para medir el bienestar de la actividad real, donde aparecen empresas, salarios, consumo y familias.

En ese tramo, dejó una de las frases centrales de su diagnóstico: “La partición que estamos viendo tiene otro significado: en el tercer año de un gobierno, en las tres administraciones precedentes hubo devaluación e inflación suficientes para sacar de la cancha eventuales posibilidades reeleccionistas. Eso no va a pasar. Todavía hay desconfianza, Mes a mes crece la dolarización (pero) la gran diferencia es que el financiamiento de esa dolarización hoy lo pone Vaca Muerta, son margaritas a los chanchos, una lástima, un derroche, pero evita la crisis”.

A esa explicación le sumó el frente fiscal. Según dijo, “eso sumado al superávit fiscal son seguros anticrisis para un tercer año de gobierno”. De todos modos, su advertencia apuntó a la actividad: “en esta economía le va bien al 20% del PBI; que 30% es neutro y que 50% está hundido”.

Crisis: la diferencia entre contener y resolver

Melconian remarcó que el problema no se agota en el dólar ni en las cuentas fiscales. En su análisis, una parte importante de la producción y del consumo todavía no recibe señales claras de mejora. Por eso rechazó la frase, bastante repetida en debates económicos, de que “la macro está bien pero no llega a la micro”.

Su argumento fue directo: si la macroeconomía estuviera realmente ordenada, tarde o temprano tendría que sentirse en la vida cotidiana. En esa línea, recordó otros períodos de la Argentina en los que una mejora inicial terminó trasladándose a la actividad, al crédito y al poder adquisitivo. Para el economista, esa transmisión todavía no aparece con fuerza en el escenario actual.

“Cuando se define que la macro está bien y pasa lo que pasa con 50% del PBI es que la macro no está bien. Por eso aclaro lo de los dos seguros anticrisis: la del dólar y la del fisco”, afirmó. Luego precisó que la protección cambiaria aparece “porque apareció un proveedor llamado Vaca Muerta que evita el endeudamiento y la espiralización y la devaluación cambiaria”.

País: la actividad partida y el problema de la confianza

La explicación sobre la economía partida fue uno de los puntos más fuertes de la entrevista. Melconian describió un mapa con tres sectores: una porción que avanza, otra que se mantiene sin grandes cambios y una tercera que está claramente rezagada. Esa última, según su planteo, representa la mitad del PBI y muestra el costado más delicado del proceso.

Para el economista, la falta de crecimiento amplio también afecta la confianza. Dijo que incluso quienes están en mejor situación pueden demorar decisiones de gasto o inversión porque no saben si la mejora será permanente o apenas pasajera. En ese razonamiento, el consumo y el crédito aparecen como dos canales claves, aunque ambos enfrentan límites.

Melconian sostuvo que el Gobierno tiene “algunos meses” para mostrar una mejora más extendida antes del verano. No planteó ese plazo como una fecha formal, sino como una ventana política y económica para que el oficialismo intente ampliar los beneficios de su programa. A su vez, indicó que el desafío pasa por lograr más poder adquisitivo y más acceso al crédito.

También ubicó trabas dentro del propio esquema de conducción. Sobre Javier Milei, sostuvo que “tiene una ideología y mucho no se le puede decir”. En cuanto al equipo económico, lo describió como muy enfocado en evitar una crisis, pero con dificultades para transformar esa estabilidad financiera en una mejora más visible para la actividad.

“Compraron dos seguros de contención crisis financiera. Quiero cortar esa definición de que la macro está bien pero no llega a la micro. Si la macro estuviera bien ineludiblemente le llega a la micro”, señaló. Y agregó: “La macro no son tres indicadores financieros. La macro es que al final esto se traduzca en crecimiento económico, poder adquisitivo, en crédito y en nivel de actividad”.

Política: el lugar de Milei y el rol de la oposición

La entrevista también tuvo un costado político. Melconian evaluó que el desempeño del oficialismo no puede analizarse sin mirar qué ocurre enfrente. Según su lectura, la debilidad o la falta de una alternativa clara puede darle aire a un gobierno aun cuando atraviese problemas económicos o de gestión.

“Siempre la ayuda adicional, el comodín de todo esto es qué voy a tener de rival enfrente. Muchas veces vos no andás bien, pero si el que tiene que ganarte no aparece, entonces se arma un proceso complicado que sufre el país”, comentó. Con esa frase, vinculó la situación económica con el armado electoral que se proyecta hacia 2027.

Consultado sobre si Milei tiene un programa que vaya más allá de la economía, Melconian respondió que no. De todos modos, sostuvo que el Presidente podría quedar asociado al cierre de una etapa previa. Para explicarlo, usó una imagen que repitió varias veces: la del “hormiguero”.

“No, no lo tiene. Probablemente la historie termine calificándolo en su aspecto positivo: como el punto final a algo que no iba más. Milei pateó el hormiguero, pero no lo solucionó. Pero es un hormiguero que había que patear”, afirmó. Después agregó que la campaña presidencial se apoyó en consignas que, según su mirada, conectaron con el cansancio de una parte importante de la sociedad.

Entre esas consignas mencionó la dolarización, el cierre del Banco Central y la palabra “casta”. Para Melconian, esos elementos dieron fuerza inicial al oficialismo, aunque luego el proceso perdió parte de esa novedad al mezclarse con prácticas políticas habituales. “Ya es uno más”, dijo al referirse al desgaste de esa identidad.

El economista también habló sobre su futuro. Recordó que en 2023 acompañó la candidatura presidencial de Patricia Bullrich y admitió que mantiene vocación política. Ante la posibilidad de competir por un cargo, respondió: “Trabaje toda la vida para no ser solo testigo. Jamás se me pasó por la cabeza vivir en el exterior. Para las personas son vocación eso está siempre abierto”.

En el cierre de la entrevista, se refirió al “tema Adorni” y sostuvo que no termina de comprenderlo por completo. Aun así, evaluó que ese episodio impactó en uno de los ejes discursivos del oficialismo: “Lo que sí veo es que le hizo mella al gobierno, fue un golpe fatal a la tercer palabra mágica, que era ‘casta’. Creo que nadie temrina de entender en profundidad qué hay detrás del modus operandi del gobierno en este tema”.

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