Día de San Benito: cuál es el sentido religioso de la medalla en la tradición católica

La pieza religiosa reúne oraciones, símbolos y una historia extendida desde Monte Cassino hasta antiguos relatos europeos.

La medalla de San Benito, una pieza conocida dentro de la tradición católica, vuelve a estar en el centro de la atención en este día por la cercanía de la fiesta litúrgica del santo, que la Iglesia celebra el 11 de julio. Este objeto religioso es presentado como un sacramental y cuenta con una bendición específica hecha por un sacerdote. Además, la Iglesia le atribuye un sentido espiritual particular, ligado a la protección, a la oración y, en determinadas condiciones, a la indulgencia plenaria para quienes la lleven y cumplan los requisitos indicados.

Según el texto difundido sobre esta medalla, la fórmula de bendición comienza con el diálogo “-Nuestra ayuda nos viene del Señor” y “-Que hizo el cielo y la tierra”. Luego sigue una oración en la que se dice: “Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene”. Esa invocación forma parte de una tradición religiosa que la Iglesia conserva desde hace siglos.

En el mismo texto también se pide que se aparten del objeto “toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás”, para que quienes usen la medalla “gocen de la salud de alma y cuerpo”. Por eso, además de su valor simbólico, la medalla de San Benito es descripta como uno de los sacramentales más reconocidos dentro del catolicismo.

La medalla de San Benito tiene una bendición propia dentro de la Iglesia

La oración de bendición continúa con otra parte titulada “Bendición”, donde aparece el intercambio “-Señor, escucha mi oración” y “-Y llegue a tí mi clamor”. Después se pide a Dios que, por intercesión de San Benito, derrame su bendición sobre “esta sagrada medalla”. De esa manera, el rito no se limita a una fórmula breve, sino que incluye varias expresiones ligadas a la protección espiritual.

El texto agrega que la persona que la lleve, “dedicándose a las buenas obras”, pueda alcanzar “la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan”. También menciona el pedido para evitar “la acechanzas y engaños del diablo”. Finalmente, la oración cierra con la frase: “Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén”.

Dentro de la explicación religiosa, la medalla aparece como un sacramental. Allí se la define como un signo sagrado que, de alguna manera, imita a los sacramentos y expresa efectos principalmente espirituales por la intercesión de la Iglesia. En ese marco también se cita al Catecismo de la Iglesia Católica, donde se sostiene que por los sacramentales “los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida”.

Ese mismo material la presenta, además, como un sacramental “reconocido por la Iglesia con un gran poder de exorcismo”. Aunque se trata de una descripción religiosa y no de una práctica aislada, ese rasgo explica por qué la medalla de San Benito mantiene una presencia fuerte en muchos ámbitos de devoción católica.

El día de San Benito está ligado a una indulgencia plenaria para quienes usen la medalla

Entre las atribuciones mencionadas para este objeto aparece la posibilidad de obtener indulgencia plenaria. De acuerdo con la información disponible, eso puede darse en la Fiesta de San Benito, celebrada por la Iglesia el 11 de julio, siempre que se cumplan las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.

La medalla tal como se la conoce hoy es identificada como la del jubileo de 1880. Esa pieza fue conmemorativa de los 1400 años del nacimiento del santo y, según el mismo texto, fue lanzada exclusivamente por el superior abad de la abadía benedictina de Monte Cassino, en Italia. Ese dato ubica a la versión más difundida del objeto dentro de una referencia histórica concreta.

Junto con ese contexto, la iconografía también ocupa un lugar central. En el frente de la medalla se ve a San Benito con una cruz y el libro de sus reglas. A ambos lados figura la inscripción “Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre Benito)”. Además, se observan una copa de la que sale una víbora y un cuervo, elementos que forman parte de la representación tradicional del santo.

Alrededor de la figura se lee la frase “Eius in óbitu nostro preséntia muniamur (A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia)”. En la parte inferior central aparece “Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX (Del Santo Monte Cassino 1880)”. Así, la pieza reúne símbolos, inscripciones y referencias devocionales en un formato muy difundido entre los fieles.

San Benito y las siglas de la medalla resumen una tradición religiosa antigua

En el reverso de la medalla se concentran varias siglas acompañadas por su significado. “C.S.P.B.” remite a “Cruz del Santo Padre Benito”. Sobre el eje vertical de la cruz aparece “C.S.S.M.L.”, traducido como “La santa Cruz sea mi luz”, mientras que en el horizontal figura “N.D.S.M.D.”, que significa “Que el dragón infernal no sea mi guía”.

En el contorno también se leen otras abreviaturas: “PAX”, es decir “Paz”; “V.R.S.”, por “Vade Retro Satanás”; “N.S.M.V.”, por “No me aconsejes cosas vanas”; “S.M.Q.L.”, por “Es malo lo que me ofreces”; e “I.V.B.”, por “Traga tú mismo tu veneno”. Cada una de estas expresiones está vinculada a la tradición espiritual que rodea a San Benito.

Los relatos asociados al santo también ayudan a explicar esa simbología. Uno de ellos cuenta que intentaron envenenarlo y que, al hacer la señal de la cruz sobre el vaso, este se partió en pedazos. Otro episodio señala que, cuando un pájaro negro volaba a su alrededor, San Benito hizo la señal de la cruz y luego enfrentó una tentación carnal en la imaginación. Según esa versión, se arrojó a un matorral de espinas y zarzas y después no volvió a sufrir una tentación similar.

En cuanto al origen histórico de la medalla, el mismo material lo presenta como incierto. Una de las referencias lo ubica en Alemania, en el siglo XVII, durante un juicio de brujería. En ese proceso, unas mujeres acusadas dijeron que no tenían poder sobre la Abadía de Metten porque el lugar estaba bajo la protección de la cruz. A partir de esa declaración, se revisó el recinto y fueron encontradas cruces pintadas con las letras que hoy aparecen en la medalla.

Más adelante, siempre según ese relato, apareció un pergamino con la imagen de San Benito y las frases completas que dieron origen a esas abreviaturas. Desde entonces, la cruz y la medalla quedaron vinculadas a una tradición cristiana de larga data asociada al abad, que vivió entre los años 480 y 547, y a quien también se reconoce como patrono de Europa. “Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX (Del Santo Monte Cassino 1880)”.

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