La marcha de Ni Una Menos que volvió a reunir pedidos de justicia en Salta

La marcha pasó por distintos puntos de la capital salteña y reunió a familiares de víctimas, organizaciones y colectivos sociales.

La marcha de Ni Una Menos volvió a ocupar las calles de Salta el miércoles 3 de junio, con una movilización que unió a organizaciones feministas, colectivos sociales, familiares de víctimas y referentes del colectivo LGBT. La concentración salió desde Plaza 9 de Julio y avanzó hasta la Legislatura provincial, mientras sumó paradas en el Observatorio de Violencia y la Central de Policía. Durante la jornada hubo pedidos de justicia, denuncias por violencia de género y reclamos por políticas públicas, en una fecha que volvió a convocar a distintos sectores a diez años de la primera protesta de 2015.

La marcha en Salta recorrió el centro con paradas y reclamos

La convocatoria en la capital salteña fue impulsada por la Asamblea Lesbotransfeminista. A lo largo del recorrido, decenas de personas acompañaron la movilización con carteles, cánticos y mensajes vinculados a la violencia de género y a la situación de las familias atravesadas por femicidios.

El trayecto comenzó en Plaza 9 de Julio y siguió hacia la Legislatura provincial. En ese camino, la columna también pasó por el Observatorio de Violencia y por la Central de Policía, dos puntos donde se hicieron visibles los reclamos planteados durante la jornada.

La fecha del 3 de junio volvió así a tener presencia en Salta, en sintonía con otras ciudades del país. La referencia está ligada al inicio del movimiento Ni Una Menos en 2015, cuando una serie de femicidios generó una de las manifestaciones colectivas más masivas de la Argentina.

Ni Una Menos sumó testimonios de familiares de víctimas

Entre las voces que se escucharon estuvo la de Karina, hija de Carmen Romero, víctima de femicidio. Durante la movilización contó que, con el paso del tiempo, transformó esa experiencia en una tarea de acompañamiento a otras mujeres y disidencias que atraviesan situaciones de violencia.

“Todos los años marcho y tengo un espacio en mi casa donde realizamos encuentros de mujeres y disidencia cada tres semanas. Son muchas de las mujeres que asisten y fueron víctimas de violencia, de abuso. Tratamos de apoyarnos y acompañarnos tanto psicológicamente como en lo económico”, expresó.

Además, señaló que la permanencia en la calle forma parte de una herramienta colectiva de acción. “No es una pelea de mujeres contra hombres. Es salir a luchar contra el patriarcado que todavía sigue. Es tiempo de despertar y salir a las calles”, sostuvo.

El pedido de justicia también apuntó al impacto en las familias

Otra de las intervenciones fue la de Nadia, hija de Karina, quien puso el foco en lo que dejan los femicidios por fuera de los números. Su mensaje apuntó a no naturalizar las estadísticas y a recordar que detrás de cada caso hay vidas interrumpidas y entornos familiares que siguen afectados.

En ese sentido, llamó a ampliar la participación social en este tipo de reclamos. “Invitamos a toda la sociedad a que se una, que no sea solo espectadora, sino que tenga un pensamiento crítico y empático. Aunque a uno no le pase, el privilegio no debería ser motivo para quedarse en la casa, sino para salir a seguir peleando, porque vamos a seguir peleando”, concluyó.

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