Cinco ciudadanos de Italia, entre ellos biólogos italianos, aparecen entre los fallecidos por un accidente de buceo ocurrido en una cueva del atolón de Vaavu, en Maldivas. El hecho fue informado este jueves 15 de mayo por el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, mientras la investigación intenta establecer qué pasó durante la inmersión y por qué el grupo no logró regresar a la superficie. Hasta ahora, según la información oficial difundida, las tareas posteriores al siniestro permitieron recuperar solo un cuerpo.
La confirmación llegó desde la cancillería de Roma, que señaló en un comunicado breve que cinco nacionales italianos murieron tras un accidente durante una salida de buceo en ese archipiélago del océano Índico. A la vez, la Universidad de Génova indicó que entre las víctimas había una profesora de biología marina, su hija y dos jóvenes investigadores vinculados con esa institución.
El caso ya fue descrito por las autoridades locales como el accidente de buceo más grave registrado en Maldivas. Ese país, formado por 1.192 islas de coral distribuidas a lo largo de unos 800 kilómetros sobre el ecuador, es además un destino muy buscado por quienes practican este tipo de actividad, tanto por sus complejos turísticos alejados como por las embarcaciones preparadas para alojamiento y excursiones submarinas.
Quiénes eran los biólogos y las otras víctimas del accidente
Una de las fallecidas era Monica Montefalcone, de 51 años, profesora de Ecología Marina Tropical y Ciencias Subacuáticas en la Universidad de Génova. También se desempeñaba como bióloga marina y trabajaba en el Departamento de Ciencias de la Tierra de esa casa de estudios. De acuerdo con medios italianos, en Maldivas cumplía tareas como directora científica de una campaña de monitoreo de islas.
En el mismo episodio murió su hija, Giorgia Sommacal, de 22 años, graduada en ingeniería biomédica por la Universidad de Génova. La universidad también señaló entre las víctimas a Muriel Oddenino, de Turín, y a Federico Gualtieri, además de Gianluca Benedetti.
Oddenino tenía 31 años y era colega de Montefalcone en la Universidad de Génova. Trabajaba como bióloga marina y ecóloga, contaba con experiencia en buceo y había participado en publicaciones científicas. Benedetti, de 44 años, era gerente de operaciones, instructor de buceo y capitán de barco. Gualtieri, de 31 años, también era instructor de buceo y se había recibido recientemente en biología marina y ecología en la misma universidad.
Las hipótesis que analizan por los fallecidos en el atolón de Vaavu
La investigación abierta en Maldivas se concentra, por ahora, en dos líneas principales. Una apunta al estado de las botellas de aire comprimido usadas durante la inmersión. Según esa posibilidad, una mezcla incorrecta o alguna impureza podría haber causado una intoxicación con efectos detectables ya bajo el agua, algo que habría reducido la capacidad de reacción del grupo.
La otra hipótesis que revisan los investigadores es la desorientación dentro de la cueva. La información difundida sobre la pesquisa indica que este tipo de espacios puede presentar trayectos complejos, con sectores de forma laberíntica, donde la salida puede perderse con facilidad, sobre todo si hay poca visibilidad o una situación de presión.
En ese contexto, además, la ansiedad o el pánico pueden agravar una emergencia y complicar el manejo del oxígeno disponible. Por eso, los peritos intentan reconstruir paso a paso qué ocurrió dentro de la cavidad submarina y en qué momento la situación dejó de ser controlable para los cinco italianos.
Qué otros factores revisan los peritos en Maldivas
Entre los puntos bajo análisis también aparece la posible incidencia de la narcosis por nitrógeno. Ese fenómeno, según la información incluida en la investigación, puede alterar la percepción y la toma de decisiones cuando se supera una profundidad de 30 metros, lo que incrementa el riesgo de errores o de pérdida de orientación.
Al mismo tiempo, los equipos técnicos y de rescate revisan el estado de las botellas, las bitácoras de la inmersión y los testimonios de quienes organizaron la excursión. El objetivo es determinar si existieron fallas en los controles de seguridad o si el desenlace se produjo por una cadena de circunstancias adversas durante una práctica de alta exigencia técnica.
Hasta el momento, la información oficial difundida indica que solo uno de los cuerpos pudo ser recuperado, mientras la pesquisa continúa para establecer con precisión las causas del accidente ocurrido en la cueva del atolón de Vaavu.

