Madre de Chicoana descubrió que su hijo le cobraba más de $100 mil por un internet que valía $20 mil

La vecina de Chicoana investiga por su cuenta un posible engaño con el pago del servicio de internet y aún no definió si acudirá a la Justicia.

Una madre de más de 60 años que vive en la zona rural de Chicoana decidió pedirle a su hijo mayor que se fuera de la casa, luego de detectar fuertes diferencias entre el dinero que entregaba todos los meses para pagar el servicio de internet y el valor real del abono. El hecho se conoció recientemente y la mujer, residente en un paraje del departamento, aún no presentó denuncia formal, aunque dice que está evaluando qué pasos dar mientras reúne información.

Según su propio relato, la sospecha surgió cuando técnicos de una empresa llegaron hasta la vivienda para revisar la conexión de internet. A partir de una charla con ellos, la vecina revisó lo que venía pagando, comparó montos con otras compañías y terminó apuntando a su hijo mayor, a quien le daba el efectivo para que se encargara de abonar el servicio. Hasta el momento no hay actuaciones judiciales abiertas por este caso.

La mujer remarcó que mantener el servicio de internet es importante para que sus otros hijos puedan estudiar desde la casa, por lo que siempre trató de cumplir en tiempo y forma con el pago. El episodio generó fuerte repercusión en el entorno familiar de Chicoana, donde se comenta la posibilidad de que el hecho pueda encuadrarse en alguna figura penal, cuestión que solo podrá definirse si la causa llega a la Justicia.

La diferencia entre lo que la madre pagaba y el costo real del servicio

El conflicto comenzó cuando, en una jornada reciente, técnicos de una empresa de internet llegaron al domicilio rural de Chicoana para reparar fallas en la conexión. Durante la visita, la dueña de casa comentó de forma informal cuánto dinero entregaba cada mes a su hijo mayor, al que había encargado el pago del servicio.

De acuerdo a lo que contó la mujer, venía aportando montos superiores a los 100 mil pesos mensuales para evitar que le cortaran el internet. Los operarios, sorprendidos por la cifra, le aclararon que el plan contratado por su domicilio rondaba los 20 mil pesos y que no se acercaba ni por asomo a la suma que ella mencionaba.

A partir de esa respuesta, la vecina inició por su cuenta una ronda de consultas con distintas proveedoras de servicio de internet que operan en la zona de Chicoana. Preguntó por planes similares, promociones y valores finales, y en todos los casos obtuvo números muy por debajo de lo que decía estar pagando. Esa comparación reforzó su desconfianza sobre el manejo del dinero por parte del hijo mayor.

Según su versión, el hijo era quien se ocupaba de hacer el pago mes a mes y por eso ella le entregaba el efectivo sin revisar facturas ni comprobantes. Con las nuevas dudas planteadas, la mujer decidió apartarlo de esa tarea y, poco después, le pidió que se retirara de la vivienda familiar.

La importancia del internet en la casa y la situación económica de la madre

La vecina explicó que, en su casa de la campaña de Chicoana, el acceso a internet es considerado casi tan básico como la luz, porque lo usan sobre todo los hijos más chicos para estudiar, hacer tareas y descargar material escolar. “El servicio de internet es clave para que los chicos sigan el colegio desde acá”, les comentó a las personas de su entorno al justificar por qué hacía tanto esfuerzo para pagarlo.

La mujer se dedica a la venta de empanadas y a trabajos temporales vinculados con el tabaco, actividades típicas de la zona rural de Chicoana. Relató que, a pesar de los ingresos ajustados, priorizaba juntar el dinero que le pedía su hijo cada mes porque temía quedarse sin internet y complicar el estudio de los otros chicos.

Tras conocer los valores reales del servicio, la vecina expresó que se sintió engañada no solo en lo económico, sino también en la confianza que había depositado en el hijo mayor. Desde entonces, decidió tomar el control directo del pago, solicitar facturas a su nombre y revisar con más detalle las condiciones del contrato con la empresa de internet.

En el entorno familiar señalaron que el episodio generó discusiones internas y un quiebre en la convivencia, que terminó con la salida del hijo de la vivienda ubicada en el departamento Chicoana. La mujer, por ahora, se concentra en ordenar sus cuentas y asegurar la continuidad del servicio para el uso diario de sus otros hijos.

Posible encuadre penal y ausencia de denuncia formal hasta el momento

Personas cercanas a la familia mencionan que, por las características del hecho, podría llegar a analizarse un encuadre en figuras penales vinculadas con defraudación o administración fraudulenta, debido a la diferencia entre el dinero aportado por la madre y el costo real del servicio de internet. Sin embargo, cualquier definición al respecto solo podrá darse en el ámbito judicial, en caso de que la mujer decida avanzar con una presentación formal.

Hasta ahora no se registran denuncias en sede policial ni en la Justicia por este caso surgido en la zona rural de Chicoana. La madre indicó que sigue evaluando la situación, recabando facturas y comprobantes, y que recién después de esa revisión definirá si recurrirá o no a las autoridades competentes.

Leer más:

Más noticias: