La historia de Lorena, “la zapallera” del Cofruthos que crece en popularidad en redes

La comerciante salteña ganó miles de seguidores al publicar videos desde su puesto y también promociona ofertas de otros vendedores del predio.

Lorena Ríos, conocida entre clientes y seguidores como la zapallera de Cofruthos, encontró en las redes sociales una forma concreta de mostrar su trabajo y de acercar precios del mercado a más gente. Desde su puesto en ese predio comercial de Salta, publica videos, recorre otros locales y enseña mercadería disponible. Además, con ese contenido también impulsa ventas de otros puesteros. Su nombre empezó a circular cada vez más en TikTok y Facebook, donde sumó miles de seguidores mientras sigue al frente de la atención diaria en el puesto familiar.

La comerciante explicó que su presencia digital no nació como parte de un plan armado, sino por publicaciones hechas con naturalidad y algo de humor. Ese estilo, según contó en una entrevista con Gente de Salta, fue el que terminó llamando la atención de quienes veían sus videos. Desde fines de 2025, cuando dejó su cuenta abierta, el alcance creció de manera sostenida, especialmente en Facebook.

En sus publicaciones aparecen precios actualizados, distintos tipos de zapallo y también ofertas de otros sectores de Cofruthos. En un contexto de menor consumo, ese movimiento le sirvió no solo para visibilizar su puesto, sino también para darle una mano a comerciantes vecinos. La propia vendedora aseguró que ya vio resultados puntuales después de promocionar algunos productos.

Lorena convirtió a Cofruthos en una vidriera diaria para mostrar precios y mercadería

La rutina de Lorena mezcla dos tareas que hoy van juntas: vender en su puesto y grabar contenido para redes. En sus videos se la ve caminando por el mercado, hablando con tono simple, mostrando productos y contando cuánto cuestan. Ese formato, lejos de ser algo producido en exceso, mantiene una impronta directa que muchos usuarios reconocen rápido.

Según relató, todo arrancó casi sin buscarlo. “Subí un video partiendo un zapallo y presentándome, soy así, medio colgada”, contó. A partir de ahí, su forma de hablar frente a cámara empezó a ganar reproducciones y comentarios. Desde noviembre de 2025, cuando su perfil dejó de estar privado, su llegada en redes fue en aumento.

En TikTok superó los 12 mil seguidores y en Facebook pasó los 14 mil. En esa última plataforma, de acuerdo con lo que indicó, el crecimiento fue más acelerado y ocurrió en menos de un mes. Aunque el costado simpático de sus publicaciones es parte de lo que llama la atención, el contenido está enfocado en algo bien concreto: acercar información útil para vender.

La comerciante explicó que muestra valores actualizados y productos disponibles porque eso puede servir para que la gente decida acercarse al mercado. “Está todo medio quieto, entonces sirve para que la gente venga, vea precios y compre”, señaló sobre el objetivo de esos videos, que realiza sin cobrar y con la idea de mover la actividad en el predio.

“La Zapallera” dijo que las redes ya ayudaron a otros puestos del mercado

Más allá del movimiento que genera en su propio local, Lorena sostuvo que el efecto se sintió también en negocios cercanos. En sus recorridos suele detenerse en otros puestos, enfocar la mercadería y comentar promociones. De esa forma, convierte su cuenta en una especie de escaparate digital para distintos vendedores de Cofruthos.

Ella misma dio un ejemplo puntual. “Cuando promocioné el choclo, mis vecinos vendieron un montón”, afirmó. Esa frase resume el tipo de impacto que, según su mirada, puede tener una publicación simple cuando llega a personas que están buscando precios o comparando opciones antes de comprar.

Además, contó que realiza transmisiones en vivo al menos una vez por semana. En esas salidas muestra qué productos hay en ese momento y cuánto cuestan. Para quienes no fueron todavía al mercado, esos vivos funcionan como una referencia previa. Y para los puesteros, representan otra posibilidad de hacerse ver sin salir de su lugar de trabajo.

Detrás de ese uso cotidiano del celular aparece también una lectura clara sobre el presente del consumo. Lorena describió una baja en las compras y remarcó que muchas familias llevan menos cantidad que antes. “Antes llevaban diez zapallos, ahora solamente uno y utilizan el resto de la plata para comprar las demás verduras para la casa. La gente compra lo justo y necesario”, dijo.

El puesto familiar mantiene una tradición de años con el zapallo como producto principal

La actividad de Lorena en el mercado no es nueva ni improvisada. Su vínculo con Cofruthos viene de familia. Según explicó, su abuelo Yayo Gutiérrez fue uno de los socios fundadores del lugar, y desde entonces el trabajo alrededor del zapallo siguió pasando de una generación a otra.

“Acá venimos de generación en generación, mis viejos, mis tíos, todos”, señaló. En la organización familiar, unos se dedican a producir, otros a vender y otros al traslado de la mercadería. Su padre todavía sigue ligado a esa tarea y continúa llevando productos en camión, ahora con ayuda de los hermanos de Lorena.

La comerciante lleva más de 20 años al frente de su puesto y trabaja allí junto a un empleado. En paralelo con esa tarea diaria, también combina sus tiempos con la maternidad y otras actividades personales. Sin embargo, el corazón de su jornada sigue estando en el mercado, donde el fuerte de su negocio se mantiene en tres variedades de zapallo.

Allí vende zapallo plomo, calabaza o coreanito y zapallo negro, también conocido como cabutia o brasilero. “La gente no entiende cómo vendemos tanto zapallo, pero es nuestro fuerte desde siempre”, expresó. En su puesto, el kilo de zapallo plomo cuesta 600 pesos, la calabaza o coreanito 700 pesos y el zapallo negro 800 pesos.

El frío y las comidas de temporada empujan la demanda, aunque preocupa una menor producción de zapallo plomo

Entre los productos que ofrece, el zapallo plomo ocupa un lugar especial por su uso habitual en el norte, sobre todo para preparar locro. La calabaza o coreanito también integra el grupo de variedades más buscadas, mientras que el zapallo negro aparece en distintas comidas, incluidas preparaciones al horno.

Lorena indicó que con la llegada del frío suele mejorar la demanda. También mencionó fechas tradicionales vinculadas a comidas típicas, como el Día del Trabajador, cuando muchas personas ya piensan en menús calientes. “La gente ya piensa en el locrito, en la comida caliente, y eso nos beneficia”, comentó.

De todos modos, advirtió sobre una posible reducción en la disponibilidad de una de las variedades más pedidas. “No es que se va a extinguir, pero se produce menos por las condiciones climáticas y las plagas”, dijo sobre el zapallo plomo, al que definió como clave para el locro por su sabor característico.

Para quienes buscan su puesto dentro del mercado, Lorena precisó que atiende en el 52-A. Se llega por la entrada peatonal de avenida Paraguay, tomando hacia la derecha y caminando hasta el fondo.

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