El malestar en La Silleta ya no se disimula. Tras el escándalo por la negativa del uso de la sala velatoria a una familia que intentaba despedir a su hijo fallecido, vecinos comenzaron a exigir la renuncia del delegado municipal Paco Vilte, acusándolo de inacción, deshumanización y falta de respuestas básicas. Pero este hecho es solo el último episodio de una seguidilla de reclamos que se acumulan desde hace tiempo.
El reclamo por la sala velatoria expuso una gestión que ya venía siendo criticada. La Delegación de La Silleta, que abarca no solo el núcleo histórico del pueblo, sino también barrios populosos como Villa Lola, Villa El Dique, El Encón y San Antonio, sigue sin contar con presupuesto propio asignado para 2026. Aunque todos esos sectores pertenecen a la jurisdicción formal de la delegación municipal, los servicios básicos son deficientes o directamente inexistentes, denuncian los propios habitantes.
La situación se volvió aún más tensa luego de que se hicieran públicos comentarios en redes sociales que dejaron al descubierto el clima de hartazgo social. Uno de ellos resume la bronca acumulada:
“No se trata de jurisdicciones ni de domicilios en un DNI, se trata de humanidad. Negar una sala velatoria a una familia que atraviesa la peor pérdida imaginable demuestra que el delegado no está a la altura del cargo. Nunca te atiende cuando vas a la delegación, se la pasa en el negocio en horario laboral, no responde los mensajes ni los reclamos. Los vecinos ya estamos cansados, necesitamos un cambio.”
Sin presupuesto, sin servicios y sin representación
Los cuestionamientos no se limitan al trato individual. La ausencia de recursos y planificación estructural para la zona es una de las críticas más fuertes. La Silleta no cuenta con autonomía presupuestaria ni mecanismos propios de control ciudadano. A pesar de que la población creció y se extendió territorialmente en los últimos años, la gestión sigue centralizada en Campo Quijano, y el delegado municipal no rinde cuentas ante los vecinos, ya que sigue siendo designado directamente por el intendente.
En diciembre pasado, vecinos de la zona sufrieron inundaciones por lluvias intensas, y no hubo ninguna asistencia municipal. Tampoco se activaron operativos de ayuda, relevamiento de daños o contención para las familias afectadas. “El delegado nunca apareció”, afirmaron varias personas en publicaciones compartidas en redes sociales, donde el enojo ya dejó de ser privado.
Cedieron el espacio, pero reprocharon la publicación
Ante la presión mediática y la repercusión que tomó el caso en redes sociales y medios locales, la Municipalidad cedió finalmente el uso de la sala velatoria para la familia. Sin embargo, antes de resolver el pedido, funcionarios municipales reprocharon a la madre del niño haber hecho público el reclamo, lo que generó aún más indignación. Le habrían manifestado que “no hacía falta hacer publicaciones” porque se le daría el espacio de todas maneras.
Este intento de responsabilizar a la familia por la difusión del caso fue mal recibido en la comunidad, que interpretó el gesto como una falta de autocrítica y un intento de encubrir la inacción inicial. La tensión política escaló en cuestión de horas, con vecinos que ya no reclaman explicaciones: piden la salida directa del delegado.
Casos previos que refuerzan el reclamo
A los hechos recientes se suman antecedentes que volvieron a circular estos días. Fernando Olarte relató públicamente que cuando falleció su padre —Veterano de Guerra de Malvinas— también le negaron un espacio municipal para el velatorio, con la excusa de que la Casa de la Cultura estaba reservada para una charla. “De la Municipalidad no se puede esperar nada en momentos críticos, si no es redituable no les interesa”, sentenció.
Mientras tanto, crece el reclamo por un cambio urgente. Lo que comenzó como un pedido de explicaciones se convirtió en una exigencia concreta de renuncia, y con cada testimonio, el respaldo al delegado se erosiona aún más.
Lino Yonar defendió al delegado
A pesar del repudio vecinal y de los reclamos generalizados, el intendente Lino Yonar se negó a hacer cambios en la delegación en esta instancia de su gobierno. Según trascendió, manifestó en conversaciones internas que la gestión de Paco Vilte “es excelente” y que no tiene pensado removerlo de su cargo por compromisos previos asumidos. La postura oficial contrasta con el clima social que se vive en La Silleta, donde la comunidad asegura que el delegado está totalmente desconectado de la realidad del pueblo.

