Kicillof analiza un escenario de competencia interna si el peronismo no consigue ordenar un candidato único para la próxima etapa electoral. En La Plata contemplan que CFK pueda respaldar a otra figura y que la definición termine en una PASO amplia. Además, en el entorno bonaerense descartan una reunión con Máximo Kirchner tras su discurso en Parque Lezama, aunque mantienen abierta la posibilidad de conversar con Cristina Kirchner sobre el futuro del espacio. La tensión expone una pelea política que atraviesa candidaturas, reglas electorales, intendentes, deuda y conducción dentro del PJ.
El armado que rodea al gobernador bonaerense ya no trabaja sobre la idea de una síntesis rápida. Según transmiten desde ese sector, la distancia entre el kicillofismo y La Cámpora dejó de ser un ruido interno para transformarse en un problema de estrategia electoral. Por eso, la hipótesis que gana lugar es resolver la disputa mediante votos, ya sea en primarias o mediante otro formato si las PASO no estuvieran vigentes.
La PASO aparece como salida ante una interna sin candidato común
En el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que acompaña a Kicillof, consideran que no están dadas las condiciones para imponer una candidatura de consenso. Esa mirada se apoya en la falta de acuerdos entre las distintas ramas del peronismo, en el crecimiento de los reproches cruzados y en una relación cada vez más trabada con el cristinismo duro.
Dentro de ese razonamiento, una gran PASO aparece como la vía más probable para ordenar la discusión. El esquema podría incluir a un postulante impulsado por Cristina Kirchner, si la ex presidenta resolviera correrse del respaldo a Kicillof y promover otro nombre. Cerca del gobernador aseguran que esa posibilidad no los paraliza y que, llegado el caso, aceptarían competir con quien se anote dentro del mismo espacio.
En esa lista eventual aparecen nombres que ya circulan en el debate peronista, como Sergio Massa, Guillermo Moreno o Juan Grabois. No se trata, según explican en La Plata, de una definición cerrada, sino de un escenario que se evalúa ante la falta de una conducción común. En el kicillofismo sostienen que, si no hay acuerdo político, la interna deberá resolverse en las urnas.
El cálculo también incorpora una variante clave: la posibilidad de que el gobierno nacional avance contra las PASO. Si ese instrumento desapareciera, en el entorno bonaerense imaginan una elección general con varias ofertas de origen justicialista, parecida a lo ocurrido en 2003, cuando compitieron Carlos Menem, Néstor Kirchner y Alberto Rodríguez Saá.
CFK sigue en la conversación, pero no como jefatura del armado
La discusión de fondo no pasa solamente por el mecanismo electoral. También está en juego el lugar que ocuparía Cristina Kirchner en una eventual construcción nacional de Kicillof. En La Plata aclaran que no la excluyen de ninguna conversación política, aunque remarcan que no aceptarían una dinámica donde la ex presidenta conduzca operativamente la candidatura del gobernador.
Ese punto es sensible porque en el cristinismo sostienen que Kicillof no conserva el mismo peso electoral sin el apoyo de CFK. La lectura de ese sector es que, si Cristina Kirchner retirara su respaldo y eligiera otro dirigente, el gobernador perdería fuerza como alternativa presidencial. En el kicillofismo rechazan esa idea y aseguran que están dispuestos a medir volumen propio en una competencia abierta.
Los temas que podrían formar parte de una charla con la ex presidenta son varios. En el entorno bonaerense mencionan la reelección de intendentes, la chance de realizar PASO, un eventual desdoblamiento electoral, el peso de la deuda para un futuro gobierno peronista, la construcción en las provincias y el vínculo con sectores que están por afuera del PJ.
Un alto funcionario bonaerense resumió esa posición ante Infobae con una frase que marca el límite del diálogo: “Si es para adelante, hay un montón de temas para hablar. Pero no hay diálogo posible si lo único que se busca hacer es una autopsia, si solo importa repartir culpas”. La idea que bajan desde La Plata es hablar sobre la etapa que viene, no sobre un reparto de responsabilidades por las derrotas o errores anteriores.
Máximo Kirchner quedó fuera de los planes de diálogo de Kicillof
La situación es distinta con Máximo Kirchner. Después del acto en Parque Lezama, en el círculo cercano al gobernador dan por caída cualquier posibilidad de encuentro. Si antes existía alguna puerta abierta para una charla, el discurso del jefe de La Cámpora terminó de cerrarla, según interpretan cerca de Kicillof.
El mensaje de Máximo Kirchner fue leído en el kicillofismo como una señal directa contra el mandatario bonaerense. El dirigente camporista habló sobre errores del último gobierno peronista y advirtió sobre el riesgo de volver al poder con una figura que no responda a las expectativas del espacio. En La Plata asociaron esa advertencia con la proyección de Kicillof.
Un intendente del conurbano que estuvo presente en Parque Lezama describió el clima interno con una frase de preocupación: “Lo del sábado no ayudó para construir un diálogo. Hay que hablar. Es todo muy complicado. Pero falta mucho”. La cita refleja el estado de una discusión que todavía no encuentra una mesa común y que, por ahora, acumula pases de factura.
San José 1111 concentra otro foco de tensión entre los sectores
El cristinismo reclama que Kicillof visite a Cristina Kirchner en el departamento de San José 1111. Desde La Plata responden que ese encuentro ya ocurrió en octubre de 2025 y que no dejó una foto pública. En el entorno del gobernador describen aquella reunión como una conversación difícil, marcada por reproches y acusaciones.
La negativa a volver bajo presión es uno de los puntos que más irrita al sector ultra K. Allí interpretan que Kicillof debería tener un gesto hacia quien fue una de sus principales impulsoras. Del otro lado, el bonaerense evita moverse condicionado por esa exigencia y sostiene que cualquier diálogo debe tener una agenda política concreta.
La relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof atraviesa su momento más delicado. Según la reconstrucción que circula dentro del peronismo, llevan ocho meses sin hablarse ni verse. Algunos dirigentes creen que el vínculo con la familia Kirchner ya no tiene retorno, mientras otros todavía observan margen para algún tipo de recomposición si aparecen necesidades electorales.
El quiebre, sin embargo, ya no se presenta como una cuestión solamente personal. Varios referentes peronistas lo describen como una diferencia estratégica sobre cómo construir una alternativa electoral. En esa lectura, Kicillof no aparece como el candidato de los Kirchner, ni de Máximo ni de Cristina, y eso deja al PJ frente a una pelea abierta por la conducción.
El Movimiento Derecho al Futuro interpreta el discurso como una señal de ruptura
En el Movimiento Derecho al Futuro todos leyeron el acto de Parque Lezama en la misma dirección. Consideran que Máximo Kirchner buscó blanquear la fractura del kirchnerismo, sostener su lugar de conducción y mantener vigente la referencia a una eventual candidatura de Cristina Kirchner como forma de protección política para su sector.
Cerca del gobernador fueron más duros al describir esa maniobra. “Usaron una causa justa, como la inocencia de Cristina, para putear a Axel y legitimar a Máximo como conductor del espacio. Fue una estafa”, afirmaron desde el entorno bonaerense. La frase quedó instalada como una síntesis del enojo que provocó el discurso en el kicillofismo.
Otro dirigente cercano a Kicillof respondió con una pregunta ante las críticas que llegaron desde La Cámpora: “¿Puede ser Kicillof un peor presidente que Milei?“. Luego agregó: ”Háganlo más fácil. Confiésen, de cara a la sociedad, que no quieren que Axel sea candidato. Debe ser porque tienen miedo de no poder dominarlo o de que no les dé lugar si llega al Gobierno”.
La frase de Máximo Kirchner sobre la necesidad de tener “una candidata y no candidatos por default” también fue tomada como una referencia al gobernador bonaerense. En La Plata interpretan que ese mensaje buscó instalar que Kicillof no debería ser la opción natural del espacio y que el cristinismo pretende discutir otro liderazgo para la próxima etapa.
El PJ mira una elección fragmentada si no hay acuerdo interno
Los sectores peronistas que observan la disputa desde afuera del núcleo kirchnerista comparten una preocupación: cómo llegará la fuerza a la próxima competencia electoral si no logra ordenar sus diferencias. La comparación con 2003 vuelve una y otra vez en las conversaciones, porque aquella elección funcionó, en los hechos, como una primaria general entre propuestas justicialistas.
En el kicillofismo tampoco ven viable una interna partidaria abierta como la que propuso el sanjuanino Sergio Uñac. Para ese sector, el problema no se resuelve solamente con una mecánica partidaria, porque la pelea involucra candidaturas, poder territorial, liderazgo simbólico y relación con los intendentes. Por eso, las PASO o la elección general aparecen como herramientas más concretas.
La discusión sigue abierta en dos planos. Por un lado, el gobernador mantiene disposición a conversar con Cristina Kirchner si la agenda está enfocada en el futuro del peronismo. Por otro, descarta reunirse con Máximo Kirchner después del discurso en Parque Lezama. En el cristinismo, el reclamo continúa puesto en San José 1111; en La Plata responden que ese encuentro ya ocurrió en octubre de 2025.

Kicillof habló de su candidatura a presidente, pero ató cualquier definición al armado del peronismo
