El juicio oral por el choque fatal sobre la Av. Paraguay, donde murieron cinco jóvenes y varios más resultaron heridos, avanzó con una audiencia cargada de tensión en Ciudad Judicial. En la sala se escuchó el relato de una sobreviviente que detalló las secuelas físicas y psicológicas que arrastra desde aquella madrugada del 17 de marzo de 2024, cuando un auto atropelló a un grupo de personas que cruzaba la calzada a la altura de la planta de Coca Cola. La mujer declaró junto a otros testigos que también sobrevivieron al siniestro.
El proceso tiene en el banquillo a Luciano Nahuel López, acusado por la muerte de Florencia Acosta, Sergio Veisaga, Nahuel Brian Digan, Karen Marín y Ruth Tabarcache. Según la acusación, al momento del hecho López conducía con alcohol y marihuana en sangre por la Av. Paraguay, y embistió al grupo que intentaba cruzar. En esta etapa del debate, las voces de cada sobreviviente y su relato resultan clave para reconstruir el momento del impacto y las consecuencias posteriores.
Entre los testimonios, el que más atención generó fue el de Inés Fernández, vecina de Salta, quien ya había contado su experiencia en medios locales y ahora lo hizo frente al tribunal. La mujer, que también fue atropellada, volvió a describir cómo vivió el choque, qué pasó con su hija y con su amiga Karen Marín, y cómo cambiaron sus días desde que salió del hospital. Su declaración se sumó a la de otros sobrevivientes que narraron qué vieron y sintieron sobre la Av. Paraguay, en plena lluvia.
El relato de la sobreviviente sobre la madrugada del choque
Durante la audiencia, Fernández rememoró que aquella noche salió con su hija y con su amiga Karen Marín, con la idea inicial de ir a un bar. Sin embargo, según contó, sobre la marcha cambiaron de plan y terminaron entrando al boliche La Rosa. Tras permanecer un tiempo en el local, las tres decidieron retirarse y caminar hacia la Av. Paraguay, donde ocurrió el siniestro.
La mujer explicó que el impacto se produjo cuando abandonaron el boliche y comenzaron a cruzar la avenida. Indicó que en ese momento perdió el conocimiento y que recién al reaccionar pudo dimensionar la escena que la rodeaba. “Me levanto, en medio de la lluvia, escucho los gritos y veo gente llorando. Vuelvo a caer en sí y me acuerdo que estaba con mi hija y quise buscarla. De lo que me arrastró el auto, quedé desnuda de la parte de arriba. Cuando me pongo a gritar el nombre de mi hija, vi que habían varios chicos tirados del lado de la Coca Cola”, relató.
Según su testimonio, en ese mismo episodio resultó gravemente herida Karen Marín, quien murió días más tarde en el hospital San Bernardo. Fernández insistió en que, desde esa madrugada del 17 de marzo de 2024, su rutina y la de su familia quedaron atravesadas por lo que ocurrió sobre la Av. Paraguay. Para la sobreviviente, esa noche marcó un antes y un después, tanto por los golpes y fracturas como por el miedo que aún persiste.
Secuelas físicas y psicológicas que persisten en la sobreviviente y su hija
Al ampliar su relato, Fernández habló de los dolores que todavía sufre y de las limitaciones que le quedaron para moverse con normalidad. Comentó que uno de los problemas principales se concentra en una de sus piernas y que las molestias se intensifican cuando baja la temperatura. “El tobillo se me cruzó, por el tema del frío es cuando más me duele caminar o estar parada”, resumió ante el tribunal, al describir las secuelas físicas del atropello.
También contó que, a poco de recibir el alta médica, comenzó a experimentar reacciones bruscas ante luces y ruidos de vehículos, a los que asociaba de manera automática con el choque. Sobre un episodio puntual, recordó: “A la semana que a mí me dan el alta, el basurero pasa por mi casa a las cinco de la mañana. Cuando empieza a hacer marcha atrás, las luces impactaron contra la ventana, salto y quiero salir corriendo. Ahí me doy cuenta que es el basurero, pero en el inconsciente pensaba que es el auto que se me venía encima”. Con ese ejemplo, buscó mostrar cómo el trauma se metió en su vida diaria.
La testigo agregó que su hija, que también estuvo presente en la Av. Paraguay durante el siniestro, sufrió cambios en su conducta a la hora de manejar. Según relató, la joven intentaba usar la moto para ir a trabajar, pero el miedo la paralizaba. “Cuando agarraba la moto para ir a trabajar, no podía manejar del miedo. Hoy maneja, pero va muy despacio”, señaló. Ambas describieron un miedo persistente ligado al momento del choque y a la experiencia como sobreviviente.
Lo que dijo sobre la causa judicial y el entorno del imputado
Además de su experiencia personal, Fernández aprovechó su paso por la sala para referirse a situaciones que, según su versión, se vinculan al avance del expediente. Manifestó que, más de un año después del siniestro de la Av. Paraguay, desde el entorno de Luciano Nahuel López se le habría acercado una propuesta económica para que aceptara un juicio abreviado.
Esa expresión, ya mencionada por ella en declaraciones públicas previas, fue incorporada oficialmente en el marco del debate oral. Los jueces escucharon su descripción del ofrecimiento, que la mujer ubicó como un hecho separado de su rol de sobreviviente y de su relato sobre lo ocurrido en la avenida. Con su testimonio, el tribunal siguió sumando elementos para analizar las circunstancias del choque en la Av. Paraguay, el rol del acusado y el impacto que el siniestro tuvo en las víctimas y sus familias.
Fuente:Que Pasa Salta

El duro relato de una sobreviviente por el juicio de la tragedia en Av. Paraguay
