El juicio por el caso de Av. Paraguay incorporó este jueves un elemento técnico que volvió a poner el foco en el frenado del auto. Según declararon peritos que participaron de la reconstrucción accidentológica, el vehículo conducido por Luciano Nahir López no dejó señales de frenado antes del impacto. En la misma audiencia también se revisaron cámaras de seguridad y se escucharon testimonios sobre la secuencia previa al hecho ocurrido el 17 de marzo de 2024, alrededor de las 5:08, cuando el acusado embistió a dos grupos de peatones.
De acuerdo con la acusación, López llega a juicio por homicidio simple en perjuicio de cinco personas, además de lesiones graves y leves causadas a otros damnificados, todo en concurso ideal y bajo la figura de dolo eventual. Los informes incorporados al debate señalan que manejaba a 103,2 km/h en un tramo donde la máxima permitida era de 60 km/h y que tenía 1,62 g/l de alcohol en sangre. Para los especialistas, tanto esa velocidad como el nivel de alcoholemia redujeron su capacidad de reacción.
La jornada también sumó imágenes de cámaras privadas ubicadas sobre Av. Paraguay y en comercios de la zona. A partir de esos registros, un efectivo policial explicó ante el tribunal cómo fue el desplazamiento del rodado hasta el momento en que terminó chocando contra una palmera en la platabanda. En ese repaso, el punto del frenado volvió a aparecer como una pieza central dentro del juicio.
Los peritos afirmaron que no hubo frenado antes del atropellamiento
Dos licenciados en Criminalística declararon que participaron en la elaboración del estudio técnico junto con especialistas del Cuerpo de Investigaciones Fiscales. Ambos señalaron que el informe fue firmado en conformidad y sostuvieron ante el tribunal la misma conclusión: durante el recorrido previo al impacto no se detectaron huellas ni indicios de frenado.
Ese dato fue presentado como parte de la reconstrucción del hecho investigado en Av. Paraguay. Según expusieron los profesionales, el análisis del desplazamiento del vehículo permitió establecer que no existió una maniobra previa orientada a reducir la velocidad antes de embestir a las víctimas.
Además, los especialistas descartaron que las condiciones climáticas hayan influido en el episodio. En cambio, remarcaron que la velocidad registrada y la alcoholemia detectada afectaron la reacción del conductor en un contexto de intensa circulación peatonal por la salida de locales nocturnos.
Las cámaras reconstruyeron el paso del auto sobre Av. Paraguay
Durante la audiencia de este jueves se incorporaron grabaciones tomadas por cámaras de seguridad privadas. Un efectivo de la Unidad de Investigaciones UGAP explicó, sobre la base de uno de esos videos, que el automóvil circulaba en sentido sur-norte y que se detuvo de manera breve en un semáforo cercano al acceso al estadio Martearena.
Siempre según lo expuesto en el juicio, el vehículo volvió a avanzar cuando la luz del semáforo seguía en rojo. Después de eso, se mostraron registros captados en un bar, una maderera y una estación de servicio, donde se observó el trayecto del rodado antes del atropellamiento.
Esas imágenes, de acuerdo con lo informado en la audiencia, mostraron un desplazamiento sin cambios visibles hasta los segundos previos al hecho. La secuencia terminó cuando el auto chocó contra una palmera ubicada en la platabanda central.
Qué indicó la pericia sobre la mecánica del hecho
La pericia incorporada al expediente indicó que el hecho ocurrió el 17 de marzo de 2024 alrededor de las 5:08. En ese momento, el acusado manejaba a 103,2 km/h en un sector con máxima de 60 km/h. El informe también consignó que presentaba 1,62 g/l de alcohol en sangre.
Según esa reconstrucción, primero embistió a un grupo de peatones y luego, varios metros más adelante, a un segundo grupo. Los peritos agregaron que, en una zona con gran presencia de personas, el conductor realizó una maniobra brusca, perdió el control, invadió la banquina, atropelló a varias personas, subió a la platabanda central y finalmente impactó contra una palmera.
En la misma jornada declararon una testigo presencial y el acompañante del acusado. Este último dijo que estaba dentro del vehículo y afirmó que el conductor había consumido bebidas alcohólicas antes de ir a un boliche esa noche.

