El juicio oral por el hundimiento del submarino ARA San Juan comenzó este martes en Río Gallegos, a 8 años de la tragedia que dejó 44 tripulantes muertos y con la mira puesta en las decisiones de cuatro ex oficiales de la Armada Argentina. El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz deberá resolver si hubo delitos en la cadena de mando, mientras se analizan pruebas técnicas clave y se proyecta que el veredicto podría conocerse en julio. Entre los fallecidos iban 7 marinos nacidos en Salta, cuyas historias vuelven a cobrar fuerza con el avance del proceso.
Cómo será el debate oral a 8 años del hundimiento
El Tribunal Oral Federal con sede en Río Gallegos abrió este martes el juicio por el caso ARA San Juan, una causa que vuelve a instalar el tema en la agenda pública y en las redes, a 8 años del hundimiento del submarino en el Atlántico Sur. En el banquillo estarán cuatro ex jefes navales, acusados por su rol en los hechos previos a la muerte de los 44 tripulantes.
Los jueces a cargo del debate son Mario Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto. Ellos deberán definir la situación penal del contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo y de los capitanes Claudio Villamide, Héctor Alonso y Hugo Miguel Correa. A los cuatro se les atribuyen, en distintas combinaciones, los delitos de incumplimiento de deberes de funcionario público, omisión de deberes del oficio y estrago culposo agravado por resultado de muerte.
La organización del juicio prevé audiencias de lunes a jueves, semana de por medio, de acuerdo al esquema inicial fijado por el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz. Por esa dinámica y por la cantidad de prueba a producir, tanto el Ministerio Público Fiscal como las querellas estiman que el fallo podría darse a conocer en julio, aunque esa proyección depende de que el cronograma se cumpla sin grandes modificaciones.
Dentro de la planificación general, el juicio por el ARA San Juan se perfila como uno de los procesos judiciales más seguidos del año a nivel nacional, tanto por la magnitud de la tragedia como por el interés de familiares, organizaciones y usuarios de redes sociales que desde hace años sostienen el tema en la conversación pública.
Pruebas técnicas, testigos y figuras políticas fuera del juicio
En el corazón del debate aparecerá un paquete de pruebas técnicas que la Justicia considera esenciales para reconstruir qué pasó con el submarino. Entre esos elementos se encuentra el registro audiovisual captado por el buque Ocean Infinity cuando localizó al ARA San Juan en el fondo del mar, material que será revisado en la sala de audiencias.
Además, el Tribunal incorporará planos, informes internos y documentación de la Armada Argentina que hasta ahora se mantenían bajo secreto militar. Esos papeles, que pasarán a analizarse en público durante el juicio, apuntan a detallar el estado del submarino, las condiciones de la misión y la cadena de decisiones que se tomó en los días previos a la desaparición.
En esta etapa, la fiscalía optó por no convocar como testigos a dos figuras políticas que habían sido nombradas en pasos previos del expediente: el ex presidente Mauricio Macri y el ex ministro de Defensa Oscar Aguad. El Ministerio Público Fiscal resolvió desistir de sus testimonios frente al Tribunal Oral, por lo que no declararán durante el desarrollo del juicio.
En cambio, se espera una larga lista de peritos, especialistas y ex integrantes de la fuerza que podrían aportar detalles sobre protocolos, comunicaciones, reportes técnicos y alertas que se manejaron antes y después de que el submarino dejara de responder.
La voz de las familias y el peso de los 8 años de espera
Dentro de las querellas, el bloque mayoritario está encabezado por la abogada Valeria Carreras, que volvió a remarcar la importancia de la instancia que se abre con este juicio. Según expresó, los familiares de los tripulantes mantienen la expectativa de llegar a la verdad y lograr justicia tras 8 años de trámite judicial desde el hundimiento del ARA San Juan.
Junto a ella actúa también el abogado Luis Tagliapietra, otro de los representantes de las familias. Ambos vienen participando de la causa desde las primeras etapas y acompañan el proceso como parte de las querellas que intervendrán en todas las jornadas de debate oral.
Para los allegados de los 44 marinos, el inicio del juicio implica un nuevo capítulo dentro de un recorrido que combinó peritajes, viajes a tribunales, marchas y reclamos públicos. Ese seguimiento permanente ayudó a que el caso se mantuviera visible en medios y plataformas digitales, donde el nombre del submarino se transformó en un símbolo.
ARA San Juan: del último contacto a la aparición en el fondo del mar
El submarino ARA San Juan había zarpado desde Ushuaia con destino a Mar del Plata en misión oficial cuando, el 15 de noviembre de 2017, se perdió todo contacto. Recién un año después de la desaparición, la nave fue hallada a casi mil metros de profundidad y a 597 kilómetros de Comodoro Rivadavia, lo que confirmó la muerte de los 44 tripulantes.
El hallazgo estuvo a cargo del buque Ocean Infinity, que logró localizar los restos del submarino en el lecho marino. Las imágenes obtenidas por esa embarcación forman parte del material reservado que ahora se analiza de manera formal en el juicio oral que se sigue en Río Gallegos.
Desde 2017, en paralelo a las investigaciones judiciales y administrativas, se realizaron distintos homenajes en todo el país para recordar a los marinos. Plazas, monumentos, murales, placas y actos escolares se multiplicaron año tras año, acompañados por campañas en redes que cada aniversario vuelven tendencia el nombre del ARA San Juan.
En ese entramado de memoria colectiva, la presencia salteña tiene un peso particular: 7 de los 44 tripulantes eran oriundos de distintas localidades de la provincia y sus historias personales se mantienen muy presentes en sus comunidades de origen.
Los 7 tripulantes salteños del ARA San Juan
Uno de los marinos salteños era el cabo principal Luis Carlos Nolasco, nacido en la ciudad de Salta el 3 de junio de 1987. Egresó en 2004 de la Escuela Técnica República de la India como técnico electricista e ingresó a la Armada en 2007. Al momento de la desaparición vivía con su esposa y sus dos hijas, de 4 y 7 años, y desde 2015 se desempeñaba como auxiliar en el Cargo Electricidad del submarino. En la villa balnearia de Mar del Sud se levantó un monolito con una placa en homenaje a los 44 tripulantes, donde se recordó especialmente a Nolasco.
Otro tripulante salteño era el suboficial segundo Roberto Daniel Medina, oriundo de Atocha, en el municipio de San Lorenzo. Tenía 40 años, estaba casado, tenía dos hijos y residía en Mar del Plata junto a su esposa, también salteña. Era maquinista del submarino y se había mudado a Mar del Plata después de terminar el secundario para sumarse a la Armada. Amante del fútbol, trabajaba como asistente de primera y árbitro en torneos infantiles y juveniles de la Liga Marplatense. La última comunicación con su familia fue el 8 de noviembre, cuando el submarino todavía permanecía en Ushuaia.
El cabo principal Jorge Valdez, nacido el 7 de febrero de 1984 en Hipólito Yrigoyen (departamento Orán), también integraba la dotación. Tras terminar el secundario, primero se trasladó a Buenos Aires y luego a Mar del Plata para desarrollar su carrera naval. Tenía 33 años y se desempeñaba como responsable del Subcargo Máquinas Auxiliares del submarino. Estaba casado y era padre de una hija. En su pueblo, el club Independiente llevó la imagen del ARA San Juan en la camiseta como homenaje, y en una plaza de Hipólito Yrigoyen se construyó un cenotafio en su memoria.
Otro de los salteños a bordo era el cabo principal Cristian Ibáñez, nacido el 18 de agosto de 1981 en San Ramón de la Nueva Orán. Ingresó a la Armada el 31 de enero de 2003 e integraba el equipo de radaristas del submarino. Su esposa se llama Fernanda y su hija Lisa fue su única hija. Sus hermanos contaron que durante los días de búsqueda atravesaron “mucho dolor y angustia”, mientras que su madre recordó que el último contacto fue una llamada telefónica antes de que se embarcara para la misión.
El cabo principal Alberto Ramiro Arjona, oriundo de Campo Quijano, también formaba parte de la tripulación. Había nacido el 21 de junio de 1984, tenía 32 años, estaba casado, era padre de dos hijas y vivía en Mar del Plata desde hacía 10 años. Se incorporó a la Armada el 31 de enero de 2003 y alcanzó el grado de cabo principal; en marzo de 2020 fue ascendido post mortem a suboficial segundo. Integraba la Dotación Complementaria en la última misión del submarino y su primer embarque en la unidad había sido el 17 de febrero de 2017. Su hermano Fernando fue uno de los cuatro familiares que viajaron en el buque Seabed Constructor, que localizó al ARA San Juan.
El listado de marinos salteños incluye además al suboficial segundo Víctor Marcelo Enríquez, de 37 años, oriundo de El Quebrachal. Tenía dos hijas pequeñas. Su familia se mudó a Mar del Plata cuando él ingresó a la Armada, el 1 de febrero de 1999, y desde entonces desarrolló allí toda su carrera profesional.
El séptimo salteño era el cabo principal Sergio Cuellar, nacido el 22 de abril de 1982 en Salvador Mazza. Se desempeñaba como mecánico y formaba parte de la Dotación Complementaria del submarino durante la última navegación. Tenía 35 años, estaba casado con María Laura y era padre de Bruno. Apasionado del fútbol, se recibió de árbitro en el Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina.
Con el inicio del juicio oral en Río Gallegos, las historias de estos 7 marinos de Salta y de los demás tripulantes vuelven a ser citadas en cada audiencia y en cada homenaje, mientras el Tribunal avanza en el análisis de la prueba para llegar a un veredicto.

