Jubilados en estado crítico por tarifas y frío polar en Argentina: “Cobro $340 mil ¿Qué puedo hacer?”

La recolección de adhesiones busca llegar al Congreso con reclamos por haberes, remedios y servicios que, según denuncian, ya no pueden pagar.

Los jubilados volvieron a poner en la calle un reclamo que, según describen, se agrava en Argentina con el frío polar, las subas de gas y electricidad y el deterioro de los ingresos. A la movilización de los miércoles frente al Congreso ahora le sumaron una campaña para reunir un millón de firmas. El planteo incluye pedidos por haberes, medicamentos sin cargo, moratoria previsional y rechazo a cambios en el sistema. La iniciativa surgió después del segundo Jubilazo Federal, realizado en mayo en el estadio de Ferro, y busca llevar las adhesiones al Congreso en septiembre.

La recolección de apoyos se hace en plazas y también en domicilios, con la intención de ampliar el contacto con vecinos que atraviesan o conocen situaciones parecidas. Desde los espacios que impulsan la medida remarcan que el objetivo es visibilizar un cuadro cada vez más apretado para muchos adultos mayores, en especial durante las bajas temperaturas, cuando calefaccionarse pasa a ser una necesidad básica y no un gasto que pueda evitarse.

Entre los puntos que acompañan la campaña aparecen el pedido de un aumento de emergencia, la recuperación de la moratoria jubilatoria, medicamentos sin cargo y el rechazo al Fondo de Asistencia Laboral, al que vinculan con un eventual desfinanciamiento del PAMI. Además, dentro de las consignas difundidas figura la frase “nunca más AFJP”, junto con otros reclamos vinculados al esquema previsional actual.

El frío polar profundizó el estado crítico de jubilados

Gustavo Panasiuk, integrante de la Multisectorial de Jubilados de La Matanza, explicó que la campaña de firmas quedó en marcha luego del encuentro federal realizado en Ferro. Según señaló, la idea es reunir adhesiones en distintos puntos y presentarlas en septiembre en el Congreso. “Estamos llevando adelante en las plazas, en los hogares, la campaña para juntar un millón de firmas después del segundo Jubilazo Federal”, afirmó.

Panasiuk sostuvo que el problema no se reduce a una sola factura ni a un aumento puntual. En su descripción, la situación se fue cargando por varias vías al mismo tiempo: el retraso de los ingresos, la pérdida de cobertura en remedios y el congelamiento del bono. “La situación es extremadamente difícil, no sólo por las tarifas. Estamos con un retraso enorme en nuestros ingresos”, dijo, al explicar por qué la protesta semanal se mantiene y suma nuevas acciones.

Al hablar del impacto concreto de los servicios, mencionó una experiencia personal que expone cómo el invierno empuja a cambiar hábitos y, al mismo tiempo, dispara otros gastos. “En relación a las tarifas, puedo comentar que recibí una factura de luz de 267000 pesos, producto de que tuve que suprimir dos estufas de gas y las reemplacé por una calefacción eléctrica. Y ahora me quiero matar con eso. Es más de la mitad de una jubilación mínima”, expresó.

También aparecieron testimonios de personas mayores que, aun compartiendo vivienda con familiares, no logran acomodar los números del mes. Una jubilada consultada resumió esa dificultad con una frase directa: “cobro $340 mil ¿qué puedo hacer? los remedios, la comida, no alcanza, Con Cristina eramos felices”. La declaración fue recogida entre otros relatos que apuntan al mismo problema: elegir qué pagar y qué postergar.

La campaña en Argentina apunta al Congreso con varios reclamos

La iniciativa no se limita a una sola organización. Se enmarca en las acciones lanzadas durante el segundo Jubilazo Federal, donde confluyeron sectores políticos, sindicales y sociales. Desde allí se definió sostener la protesta de los miércoles frente al Congreso y, además, avanzar con la recolección de firmas para reforzar el peso del reclamo en la calle y en el ámbito legislativo.

Dentro de esa agenda aparecen pedidos concretos: aumento de emergencia, recuperación de la moratoria jubilatoria, continuidad de medicamentos sin cargo y rechazo a reformas que, según plantean, podrían empeorar todavía más la situación de los haberes. Panasiuk indicó que buscan “tomar contacto con millones de personas” y sumar respaldo social a consignas que, entienden, atraviesan a jubilados de distintos puntos del país.

En ese contexto, la campaña quedó asociada a una escena que se repite cada semana alrededor del Congreso. Las marchas de los miércoles siguen funcionando como punto de encuentro para visibilizar el malestar y para difundir la nueva recolección de adhesiones. La meta anunciada es llegar al millón de firmas antes de la presentación prevista para septiembre.

Quequén sumó advertencias por tarifas y descuentos en servicios

Desde Quequén, Daniel Argibay, presidente del Centro de Jubilados de la Ciudad de Quequén, advirtió que la presión sobre los bolsillos podría crecer aún más si se modifican descuentos vigentes en la zona. Según explicó, muchos jubilados expresan preocupación por la posibilidad de perder el beneficio de la Ley de Zona Fría. “Muchos jubilados nos manifiestan que, si se elimina por completo el descuento de la Ley de Zona Fría para Quequén, las tarifas en algunos casos van a ser impagables”, indicó.

Argibay agregó que el problema no queda encerrado en la boleta de gas. “El tema es que no solamente el gas va a aumentar. Los demás servicios también están aumentando”, señaló. En ese marco, contó el caso de un jubilado que pensaba resolver la calefacción con una salamandra, pero al averiguar el precio de la leña descubrió que sólo podía comprar una parte de lo que había calculado. También afirmó que algunas personas mayores toman préstamos, tanto en la banca formal como en compañías financieras, para pagar servicios básicos.

El dirigente también describió una elección que, según dijo, se repite en varios hogares: usar la plata para calefaccionarse o guardarla para remedios. “Muchos nos manifiestan, por ejemplo, que prefieren gastar en calefaccionarse antes que en remedios”, contó. Esa comparación muestra el nivel de ajuste cotidiano que, de acuerdo con los testimonios relevados, atraviesan muchos jubilados en distintos lugares.

El estado crítico también alcanza a jubilados en situación de calle

La problemática no sólo aparece en quienes llegan con dificultad a pagar servicios o alquileres. También alcanza a personas mayores que quedaron directamente sin techo. Rodrigo Ozuna, coordinador general del Hogar de Cristo de la comunidad San José, en Villegas, en el límite entre San Justo y Ciudad Evita, relató cómo funciona el refugio que llaman “hospital de campaña”, ubicado en Avenida Crovara y Guatemala, a metros de la estación Villegas.

Ozuna explicó que actualmente trabajan con un dispositivo específico por las bajas temperaturas. “Hoy nosotros estamos trabajando con un programa llamado El Frío Mata. Si conoces o viste o sabés de algún lugar con chicos o abuelos que se encuentran en situación de calle, nos podés llamar y nosotros les abrimos las puertas para que tengan un lugar para dormir, un plato de comida digno”, contó. Según detalló, el refugio recibe a 15 personas por día, y algunas permanecen unos días mientras otras se quedan de manera permanente.

Entre los casos que más lo impactaron, mencionó el de Alfredo, un jubilado de 68 años. “A las 11 y media de la noche, a mí me llaman diciendo que hubo un abuelo que estaba durmiendo con una frazada en la parada del colectivo, en avenida Cristianía y Polledo”, recordó. Después explicó que fue a buscarlo en colectivo y lo trasladó al refugio. Allí, según relató, el hombre le dijo “que no le alcanzaba la plata para pagar el alquiler, y que lo desalojaron”. La campaña de firmas, mientras tanto, sigue sumándose a las movilizaciones de los miércoles frente al Congreso.

Leer más:

Más noticias: