El joven de 19 años que camina casi 600 kilómetros rumbo al Milagro con una promesa familiar

El joven peregrino inició el recorrido el 1 de septiembre y tiene previsto llegar a la Catedral Basílica de Salta el 13 de septiembre.

Un joven de 19 años forma parte de la peregrinación del Milagro que salió de Santa Victoria Oeste rumbo a la Catedral Basílica de Salta. La columna comenzó su marcha el 1 de septiembre y prevé arribar el 13 de septiembre, luego de recorrer más de 500 kilómetros en 13 jornadas. El salteño lleva una promesa vinculada con la recuperación de su abuela, operada de la cadera, y pedidos de trabajo para sus familiares.

Para el peregrino, es la primera vez que permanece lejos de su familia para afrontar una caminata de esta extensión. El trayecto incluye pasos por cerros, sectores de gran altura, bajas temperaturas durante algunas horas y calor en otros tramos, además del desgaste acumulado por las jornadas a pie.

Un recorrido marcado por la fe

La caminata desde Santa Victoria Oeste reúne una de las distancias más largas que se realizan hacia Salta durante el Milagro. El grupo avanza por caminos del norte argentino que atraviesan ascensos y zonas ubicadas a más de 5.000 metros de altura.

El joven contó que, en varias etapas, quedó detrás de la columna por el agotamiento. Cerca del final de los recorridos diarios, debía frenar luego de dar pocos pasos para recuperar el aire y reunir fuerzas antes de continuar.

Las condiciones del trayecto fueron exigentes por los cambios de clima y el relieve. Sin embargo, explicó que la decisión de salir a caminar nació de una convicción personal. “Dios me llamó y mi corazón me dijo que tenía que venir a peregrinar”, expresó.

Los pedidos que acompañan cada jornada

La principal intención del joven está relacionada con la salud de su abuela, quien fue operada de la cadera. Su pedido es que ella pueda recuperarse y volver a caminar mejor, mientras que también sumó una intención laboral para integrantes de su familia.

Durante las horas de marcha, señaló que tuvo tiempo para pensar mientras atravesaba los distintos paisajes de la travesía. Los cerros y los extensos caminos acompañaron ese período de reflexión personal junto al resto de los peregrinos.

El aliento en los cerros y la llegada prevista

Los mensajes de bienvenida que encontró en el camino fueron un impulso para no abandonar la peregrinación. Según relató, en los momentos de mayor cansancio observaba a personas que esperaban el paso de la columna con carteles, palabras de aliento y muestras de afecto.

Esos recibimientos aparecían a la distancia entre los cerros y le permitían retomar el ritmo de marcha. El joven dijo que, aun cuando consideró dejar el recorrido, encontró en esas escenas un motivo para seguir avanzando.

Con la llegada a Salta cada vez más cerca, manifestó: “Siento que a Salta voy a llegar renovado con mi promesa”. Además, dejó un mensaje para sus seres cercanos: “Mamá, te amo. Estoy bien. A esta llegada quiero verlos ahí. Gracias por todo”.

Leer más:

Más noticias: