Irán volvió a mover fichas en medio de la escalada con Estados Unidos y planteó en Bagdad una nueva idea de seguridad regional, al mismo tiempo que el pacto de tregua firmado el 17 de junio quedó más expuesto. El canciller Abbas Araqchi propuso un esquema que reúna a los países de la zona y excluya a actores externos. La iniciativa apareció mientras seguían los ataques cruzados, con ofensivas iraníes sobre Kuwait y Bahrein, bombardeos estadounidenses en Sirik y Qeshm, y una disputa abierta por el control del Estrecho de Ormuz.
El planteo diplomático fue presentado durante una rueda de prensa en Irak, donde Araqchi sostuvo: “Deberíamos alcanzar un nuevo marco que incluya a todos los países de la región y sin la presencia o interferencia de ningún país de fuera de la región”. La declaración se conoció en un momento delicado, con el cese del fuego bajo presión y con señales de que el entendimiento temporal ya no alcanza para frenar la crisis.
Además, Teherán apoyó una propuesta del gobierno iraquí para convocar de urgencia a los países del Golfo, a Irán y al propio Irak. El objetivo es intentar contener una situación que en menos de 48 horas sumó un segundo cruce armado de gran magnitud y volvió a tensar todo Oriente Medio.
La seguridad regional apareció como la salida que propone Irán desde Bagdad
La presentación de Araqchi no fue aislada, sino que se dio junto con un respaldo explícito a la iniciativa iraquí de reunir a los Estados del Golfo. Según lo planteado por Teherán, ese eventual esquema debería incluir a todos los países de la región y dejar afuera cualquier injerencia extranjera. Así, la propuesta busca instalar una vía diplomática en medio del deterioro militar.
El canciller iraní insistió con esa línea en Bagdad, donde remarcó que el nuevo dispositivo regional debía estructurarse “sin la presencia o interferencia de ningún país de fuera de la región”. Con esa definición, Irán volvió a marcar distancia con el papel de Washington en la zona y ubicó su propuesta como una respuesta política frente a la escalada.
Sin embargo, el mensaje no llegó en un escenario calmo. Casi al mismo tiempo, los Guardianes de la Revolución de Irán lanzaron misiles y drones contra Kuwait y Bahrein. De acuerdo con ese cuerpo militar, los ataques alcanzaron la base Ali al Salem y las instalaciones de la Quinta Flota de Estados Unidos en Puerto Salmán. Teherán presentó esa ofensiva como una reacción defensiva tras los bombardeos ejecutados el sábado por la aviación estadounidense.
El pacto firmado en junio quedó bajo presión por los nuevos ataques
El memorando de entendimiento suscripto el 17 de junio había establecido una tregua temporal de 60 días. Ese pacto llegó después de la guerra iniciada el 28 de febrero por fuerzas estadounidenses e israelíes contra la república islámica. Pero el nuevo intercambio de fuego amenaza con desarmar ese marco antes de que cumpla su objetivo.
Desde Estados Unidos, el Comando Central confirmó ataques sobre diez objetivos ubicados en las regiones sureñas de Sirik y Qeshm. Entre los blancos mencionados aparecieron radares, depósitos de drones e infraestructura vinculada al minado naval. Según la versión oficial estadounidense, la operación se produjo luego de que un dron iraní impactara contra un buque petrolero internacional.
En paralelo, la retórica política también subió de tono. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, responsabilizó públicamente a Irán por la ruptura de los acuerdos mediante publicaciones en redes sociales y afirmó que su administración podría verse obligada a “completar mediante la fuerza militar la misión”.
El Estrecho de Ormuz sigue como punto crítico de la crisis
Uno de los focos más sensibles de la confrontación continúa siendo el Estrecho de Ormuz, una vía marítima por la que transitaba una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto. Aunque la ruta se reabrió de manera parcial a partir de la tregua, Irán mantiene su decisión de limitar el paso a un solo corredor bajo control estricto de Teherán.
La fricción creció después de que se conociera que varios buques usaron canales alternativos organizados por Omán y la Organización Marítima Internacional, sin autorización iraní. En ese contexto, Araqchi advirtió que cualquier intento de establecer mecanismos paralelos “solo conducirá a situaciones más complicadas y retrasos en la reapertura” definitiva del corredor navegable.
La inestabilidad también alcanzó a Líbano. Allí, fuerzas israelíes siguieron con incursiones en el sur pese a un pacto marco bilateral firmado el viernes en Washington. Ese acuerdo abrió divisiones internas en Beirut luego del rechazo de Hezbollah, mientras seguían en simultáneo la propuesta de Irán en Bagdad, los ataques sobre Kuwait y Bahrein, los bombardeos en Sirik y Qeshm y la discusión por Ormuz.

