El Senado reabre la interna libertaria entre Karina Milei y Patricia Bullrich por el caso Adorni

El oficialismo revisa su estrategia parlamentaria antes de una reunión clave en el Senado por el pedido opositor.

La interna de La Libertad Avanza volvió a quedar expuesta por la discusión en el Senado sobre el pedido de interpelación a Adorni. Karina Milei y Patricia Bullrich aparecen en sectores distintos de una pulseada que mezcla estrategia parlamentaria, control político y diferencias sobre cómo responder al avance opositor. El eje formal es una resolución impulsada por José Mayans para que el jefe de Gabinete vaya al recinto, aunque la disputa de fondo pasa por quién conduce las negociaciones en la Cámara alta y con qué regla se habilita el tratamiento del expediente.

El punto que desató el nuevo cruce es reglamentario, pero sus efectos son políticos. La Libertad Avanza busca revisar un entendimiento previo alcanzado en Labor Parlamentaria, donde se había trabajado con la idea de que el tema podía llegar al recinto por mayoría absoluta. Ahora, el bloque oficialista que preside Bullrich intenta instalar que, al no tener dictamen, la iniciativa necesita dos tercios de los presentes para ser habilitada.

La pulseada por Adorni se concentra en el Senado

La reunión de Labor Parlamentaria prevista para las 18 aparece como una instancia clave para redefinir la posición del oficialismo. Antes de ese encuentro en el Palacio del Congreso, Adorni convocó a senadores libertarios a la Casa Rosada para explicar su postura y ordenar argumentos frente al pedido opositor. Los llamados fueron organizados en tres turnos en su despacho: a las 11.30, a las 13 y a las 16.

La convocatoria fue resuelta durante el fin de semana anterior junto al círculo de confianza de Karina Milei. Según la reconstrucción del armado, la intención fue que el jefe de Gabinete hablara directamente con los legisladores antes de que el oficialismo intentara cambiar el criterio que había quedado planteado en la reunión parlamentaria previa. Sin embargo, la invitación no cayó igual en todos los despachos libertarios.

En algunas de esas reuniones se preveía la presencia de fotógrafos, aunque no todos los senadores estaban dispuestos a dejar registro del encuentro. La incomodidad, de todos modos, no pasaba solamente por la imagen. Parte del bloque tampoco veía con claridad la utilidad política de ir al despacho de Adorni antes de una negociación que ya venía cargada de tensiones internas.

Un integrante relevante de la bancada, que tenía previsto asistir, dejó expuesta esa molestia con una frase directa. “No sé qué pretende. Yo no tengo nada que escuchar, sinceramente. Iré, escucharé y me volveré al Senado”, afirmó. La cita circuló como muestra del clima con el que algunos legisladores llegaban a la Casa Rosada, más atentos a la pelea por la conducción política que a una simple reunión informativa.

Karina Milei amplía su intervención parlamentaria

El sector vinculado a Karina Milei viene mostrando mayor presencia en las conversaciones del Senado. En ese esquema aparecen el ministro del Interior, Diego Santilli, y Eduardo “Lule” Menem, señalados como operadores con llegada a distintos bloques. En las últimas dos semanas, senadores opositores con peso propio los vieron más activos en los contactos habituales del trabajo legislativo.

Ese movimiento fue leído dentro de la Cámara alta como una ampliación del karinismo sobre un terreno que, tras la conformación de la mesa política de fines del año pasado, había quedado asociado a Bullrich. Desde el entorno de la hermana presidencial admiten esa mayor intervención. “El Colo y Lule están teniendo más manejo”, reconocen en referencia a Santilli y a Menem.

Patricia Bullrich no asistirá a la Casa Rosada

Bullrich confirmó que no participará de las reuniones convocadas por Adorni. La explicación transmitida fue que la senadora estará enfocada en la estrategia parlamentaria para mejorar la posición del jefe de Gabinete en el Senado. En una línea similar se ubicaron Luis Juez, de Córdoba, y Francisco Paoltroni, de Formosa, dirigentes con peso propio dentro del bloque y con posturas públicas sobre el respaldo de Javier Milei al ministro coordinador.

La ausencia de Bullrich también se entiende en medio de una discusión más amplia por el manejo de la Cámara alta. En el sector que responde a Karina Milei cuestionan que la jefa de bloque haya aceptado en Labor Parlamentaria la posibilidad de tratar la interpelación con mayoría absoluta. Para ese espacio, el criterio correcto debía ser el de los dos tercios, ya que la iniciativa no cuenta con dictamen.

A ese reproche se suman otros desacuerdos recientes. Dentro del oficialismo mencionan los desmarques de Bullrich respecto de la Casa Rosada, entre ellos su posición sobre la continuidad de Adorni y su negativa a rechazar el pliego de la jueza María Verónica Micheli. Esos episodios reforzaron la decisión del karinismo de intervenir con más fuerza en una zona de negociación que hasta ahora manejaba la senadora.

En el entorno de Bullrich siguen de cerca esos movimientos, aunque sostienen que la prioridad está puesta en el trabajo legislativo. También observaron el uso de la expresión “Equipo Rocket”, difundida por usuarios de redes sociales ligados a Las Fuerzas del Cielo para referirse al karinismo. Esa denominación compara a ese sector con el grupo de villanos de Pokémon, conocido por escenas torpes dentro de la serie animada.

El cálculo de mayorías marca el próximo paso

El proyecto de resolución que impulsa José Mayans sigue siendo el expediente que ordena la discusión inmediata. La diferencia sobre las mayorías ya había sido debatida durante varias horas y, según la reconstrucción de lo ocurrido, parecía clara para Bullrich y para los participantes de la reunión del miércoles pasado. Pese a eso, luego surgió una reinterpretación que fue acompañada por Mayans, mientras representantes oficialistas presentes en esa mesa mantuvieron una posición pasiva.

Ese entendimiento circunstancial generó malestar entre aliados del oficialismo. La tensión derivó en una reunión breve e improvisada de Bullrich con integrantes de su propio bloque, que cuestionaron el modo en que se había aceptado la posibilidad de habilitar el tratamiento por mayoría absoluta. Ahora, La Libertad Avanza busca revisar esa lectura antes de que la discusión llegue al recinto.

Durante el fin de semana anterior y en la reunión del miércoles pasado, Bullrich había hablado con sectores dialoguistas para fijar una sesión el 25 de junio y anticiparse al pedido que Mayans venía promoviendo. Si esa iniciativa prosperara, Adorni debería presentarse ante el recinto siete días después. En caso de atravesar esa instancia, además, tendría que brindar un informe de gestión el 2 de julio.

La alternativa del oficialismo es retroceder sobre el acuerdo inicial y llevar al recinto la discusión sobre si corresponde exigir dos tercios. Con ese movimiento, La Libertad Avanza ganaría tiempo y sostendría a Adorni en funciones. Para lograrlo, el bloque debería sentar a sus 21 senadores y reunir tres o cuatro apoyos externos; con 24 o 25 bancas, podría bloquear un intento opositor.

La agenda legislativa queda condicionada por la disputa

La pelea por la interpelación también impacta sobre otros temas del Senado. Entre los asuntos demorados están los pliegos judiciales que busca acelerar Juan Bautista Mahiques y el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada elaborado desde el área de Federico Sturzenegger. La reforma electoral pedida por Javier Milei también quedó en una zona de indefinición.

Santilli tiene asignado el trabajo sobre senadores que responden a gobernadores, mientras “Lule” Menem busca influir sobre legisladores libertarios que llegaron a sus bancas por decisiones vinculadas al armado de listas. Esa distribución de tareas forma parte del nuevo esquema de intervención política que incomoda al sector de Bullrich.

Desde un área importante del Gobierno nacional también hubo reparos sobre la reunión convocada por Adorni. “No se va a interpretar como una reunión de trabajo positiva. Lo único que va a interpretar la gente es que sólo se va a buscar blindar a Manuel. Y ciertamente es una provocación a Patricia cuando no estás en posición de hacerlo. Le estás regalando una devolución. O sea, que te vaya a mear en la próxima”, señalaron.

Si el oficialismo logra frenar el avance opositor en el recinto, el conflicto no quedará cerrado, porque la discusión debería pasar por la comisión de Asuntos Constitucionales. Ese cuerpo está presidido por Agustín Coto, senador oficialista por Tierra del Fuego, quien ya había enviado al cajón la reforma política para evitar que sectores aliados separaran el tratamiento de Ficha Limpia.

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