Un cabo primero del Servicio Penitenciario de Salta protagonizó este domingo un intento de suicidio dentro de la Unidad Carcelaria N°2 de San José de Metán. El efectivo, que estaba de guardia, terminó internado en el hospital Del Carmen y permanece con custodia. El episodio ocurre en medio de la conmoción por la reciente muerte del subadjuntor Juan Pablo Burgos en Orán y reaviva cuestionamientos internos sobre el clima laboral y la falta de contención psicológica para el personal penitenciario.
Un nuevo intento de suicidio dentro de una cárcel salteña volvió a exponer la situación del Servicio Penitenciario provincial. Esta vez, el hecho ocurrió en la Unidad Carcelaria N°2 de San José de Metán y tuvo como protagonista a un cabo primero identificado como J.F., que terminó internado bajo estricta vigilancia. El episodio se suma al reciente fallecimiento del subadjuntor Juan Pablo Burgos en Orán y refuerza las preocupaciones sobre cómo se está trabajando el riesgo de suicidio entre los agentes que cumplen tareas en contextos de encierro.
De acuerdo con los datos aportados por fuentes penitenciarias, el suceso se registró el domingo alrededor de las 13.20, mientras el efectivo se encontraba cumpliendo servicio dentro del establecimiento. En ese momento, habría intentado ahorcarse utilizando un elemento que se quebró en plena maniobra, provocando una fuerte caída que derivó en múltiples golpes.
Tras ser auxiliado por otros efectivos, el cabo primero fue trasladado de urgencia al hospital Del Carmen, en Metán, donde quedó internado. Voceros consultados señalaron que el trabajador penitenciario permanece en observación, recibiendo atención médica y con presencia policial constante en la sala donde se encuentra alojado.
Intento de suicidio en contexto de tensión interna
El intento de suicidio dentro de la cárcel de Metán no se dio en un escenario aislado. El episodio ocurre pocos días después de la muerte del subadjuntor Juan Pablo Burgos en Orán, hecho que sacudió al Servicio Penitenciario de Salta y dejó al descubierto el malestar que arrastra parte del personal. En los pasillos y guardias se multiplican los comentarios sobre el impacto emocional que están teniendo estas situaciones entre los trabajadores.
Integrantes de la fuerza consultados por este medio describieron que el cabo primero atravesaba una etapa complicada, atravesada por presiones constantes dentro del ámbito laboral y dificultades en su vida privada. Según estas versiones, se combinaban extensas jornadas de servicio, miedo a sanciones disciplinarias, posibilidad de traslados y conflictos personales, sin contar con un acompañamiento psicológico sostenido.
En este marco, el intento de suicidio del efectivo metanense se lee internamente como otro síntoma de una problemática que, para distintos sectores del personal, viene creciendo hace tiempo. Algunos agentes remarcan que la sumatoria de estrés, sobrecarga y trato rígido aumenta el riesgo de episodios de este tipo, tanto en Metán como en otras unidades de la provincia.
La situación generó especial preocupación entre compañeros de trabajo del cabo primero, que compartían guardias y patrullas con él en la Unidad Carcelaria N°2. Varios de ellos señalaron que, aunque se percibían señales de agotamiento, no se habría activado a tiempo un acompañamiento específico para evitar que la situación escalara hasta un intento de suicidio dentro del propio lugar de trabajo.
Críticas a la conducción del Servicio Penitenciario y hermetismo tras el hecho
El episodio en Metán también reavivó cuestionamientos hacia la conducción del Servicio Penitenciario de Salta, encabezado por Enrique Torres. Sectores del personal describen un esquema de mando interno al que califican como rígido y punitivo, lo que, según su mirada, profundiza el desgaste de quienes cumplen funciones en las distintas unidades carcelarias.
Desde adentro de la fuerza señalaron, además, que la información sobre el intento de suicidio del cabo primero se manejó con fuerte reserva. Fuentes consultadas indicaron que, en las horas posteriores al hecho, se buscó limitar al máximo la circulación de datos, tanto hacia el resto del personal como hacia afuera del organismo, priorizando el hermetismo por sobre la difusión de medidas de apoyo al trabajador afectado.
En paralelo, el área de Bienestar del Personal quedó bajo la lupa. Agentes penitenciarios sostienen que su intervención ante episodios catalogados como de “extrema gravedad” resultaría insuficiente o poco visible para quienes están en el terreno. De acuerdo con estas voces, no se habrían implementado dispositivos claros y sostenidos de contención luego del intento de suicidio en Metán ni tras la muerte del subadjuntor Burgos en Orán.
El organismo carcelario depende administrativamente del Ministerio de Gobierno y del Poder Ejecutivo provincial, pero hasta el momento no se anunciaron cambios en la estructura ni medidas concretas vinculadas a estos casos. La atención oficial se mantiene centrada en el seguimiento del estado de salud del cabo primero J.F. y en la investigación interna para reconstruir lo sucedido dentro de la Unidad N°2.
Estado de salud del cabo primero y foco puesto en la unidad de metán
Según la información disponible hasta ahora, el intento de suicidio ocasionó golpes en la cabeza y en el rostro del agente, producto de la caída que sufrió cuando se rompió el elemento que utilizó en la maniobra. El hospital Del Carmen de Metán es el lugar donde permanece internado el efectivo, con vigilancia policial permanente en la zona de internación.
Mientras se aguarda la evolución médica del cabo primero, la Unidad Carcelaria N°2 de San José de Metán quedó bajo especial atención de las autoridades penitenciarias, que deben elaborar los informes correspondientes sobre el hecho y las circunstancias en que se produjo el intento de suicidio del agente en horario de servicio.

