Inflación de enero: economistas salteños anticipan un dato cercano al 2,5%

Proyecciones privadas desde Salta estiman una inflación de enero en torno al 2,5% en medio del cruce por los cambios metodológicos en el INDEC.

La inflación de enero se conocerá este martes a nivel nacional y mantiene la atención de analistas y hogares, mientras el Gobierno central insiste en su meta de llevar la suba de precios lo más cerca posible de 0%. Desde Salta, el economista Rolando Carrizo adelantó que la inflación del mes pasado rondaría el 2,5%, es decir, un nivel similar al de diciembre y sin quebrar el piso del 2%. El dato llega en un contexto de tensión por los cambios en la metodología del INDEC y la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo.

Proyecciones privadas y contexto político

De acuerdo con las estimaciones que manejan consultoras y especialistas, la inflación de enero se ubicaría en una franja cercana al 2,4%–2,6%. El economista salteño Rolando Carrizo señaló que el índice de precios al consumidor del primer mes del año se colocaría en torno al 2,5%, en línea con los relevamientos privados conocidos en los últimos días.

Carrizo explicó que estas proyecciones de inflación se mantuvieron estables incluso después de que se postergaran los cambios en la medición del INDEC. Según detalló, los ajustes metodológicos que se habían analizado no llegaron a ponerse en marcha, por lo que el número que se difundirá este martes se calcula con la misma fórmula que se viene usando.

La publicación del dato de inflación encuentra al organismo estadístico en medio de una fuerte controversia. La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del INDEC se produjo tras un cruce con autoridades nacionales por el momento adecuado para actualizar la metodología de cálculo, lo que sumó ruido político justo antes de que se conozca el índice de enero.

En este escenario, mientras el Gobierno nacional mantiene como objetivo que la inflación tienda a valores cercanos a 0%, los analistas advierten que el registro de enero seguiría por arriba de ese objetivo pero sin acelerarse de manera brusca respecto a diciembre. Para las familias salteñas y del resto del país, esto implica que los precios continúan subiendo, aunque en un ritmo algo más moderado que en períodos de alta inflación.

Debate por el INDEC: cambios de metodología e independencia

La discusión de fondo no pasa solo por el número de inflación de enero, sino también por cómo se mide. Carrizo recordó que la tensión en el INDEC se originó cuando Lavagna impulsó un cambio en la forma de calcular el índice de precios, iniciativa que no fue acompañada por la Nación. El exdirector pretendía actualizar la metodología en estos meses, mientras que desde el Ministerio de Economía planteaban mantener el esquema vigente hasta acercarse a una inflación prácticamente nula.

Según el economista salteño, desde el punto de vista técnico es habitual que los organismos de estadística revisen la metodología cada diez o veinte años. Explicó que eso se debe a que los patrones de consumo cambian con el tiempo y eso impacta en la canasta de bienes y servicios que se usa para medir la inflación. “Estos patrones de consumo tienen una repercusión sobre la canasta familiar (…) va calculado en función de la importancia que tiene cada uno de los productos dentro de esa canasta”, señaló.

Al actualizar esa canasta, el índice de inflación puede ajustarse mejor a la realidad cotidiana de los consumidores, ya que incorpora nuevos hábitos y deja de lado productos que perdieron peso en el gasto de los hogares. De todos modos, Carrizo subrayó que, al no haberse aplicado la modificación, es imposible precisar qué efecto concreto hubiera tenido sobre el resultado del índice de enero.

Otro punto que remarcó el especialista es el de la credibilidad del organismo estadístico. Indicó que, aunque el INDEC depende administrativamente del Poder Ejecutivo nacional, los institutos de estadísticas necesitan márgenes de autonomía para garantizar confianza en sus mediciones. Afirmó que, para que sus datos sean tomados como referencia por el mercado y la sociedad, es clave que mantengan un nivel de independencia y una mirada objetiva sobre la inflación y otros indicadores.

Dos visiones sobre la misma inflación y efectos en las series

Carrizo describió que el conflicto se centró en la diferencia de criterio entre Lavagna y el Ministerio de Economía sobre el “timing” del cambio. De un lado, el exdirector buscaba aplicar la nueva metodología de inmediato; del otro, las autoridades económicas preferían esperar a que la inflación se ubicara cerca de cero para recién entonces ajustar la medición. Ese desacuerdo terminó en la salida del funcionario y en la decisión de sostener, por el momento, el esquema utilizado hasta ahora.

Consultado sobre el posible impacto de una nueva metodología en la medición de la inflación, Carrizo consideró que el Gobierno nacional podría haber avanzado con la actualización aun si eso alteraba el resultado puntual del índice. Señaló que, según su mirada, el cambio no habría sido tan determinante en términos técnicos y que la polémica terminó concentrándose más en el plano político que estadístico.

A la vez, reconoció que la postura oficial de postergar la modificación tiene un argumento atendible: la necesidad de preservar series históricas comparables. Explicó que, aunque la canasta actual quizá no sea la más representativa de los consumos presentes, para analizar la inflación en el tiempo se requiere una continuidad metodológica que permita seguir la trayectoria de los precios y evaluar tendencias.

En ese marco, Carrizo sostuvo que ambas posturas tenían fundamentos distintos, enfocados en qué priorizar: la actualización inmediata para que la inflación refleje con mayor precisión los consumos actuales, o la estabilidad de la serie para facilitar la comparación de los datos. La discusión quedó abierta, mientras el INDEC se prepara para publicar el índice de precios de enero con la metodología vigente.

Leer más:

Más noticias: