La Justicia de Río Negro imputó a dos hermanos de El Bolsón por la muerte de un perro asesinado a cuchilladas y por la agresión a un vecino del barrio Esperanza. El caso, que se investiga como lesiones leves y presunta infracción a la Ley Nacional de Protección Animal, quedó a cargo del Ministerio Público Fiscal rionegrino, que ya formuló cargos y obtuvo medidas de restricción. El episodio ocurrió en el barrio Esperanza de El Bolsón y tiene como eje la violenta muerte de un perro pitbull canela y blanco y una pelea previa entre vecinos.
Imputación por el perro asesinado y por lesiones al vecino
De acuerdo con la información difundida por el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, los dos hombres fueron acusados formalmente por un hecho de violencia entre vecinos y por la muerte a puñaladas de un perro pitbull. La fiscalía encuadró el caso como lesiones leves y como posible infracción al artículo 1 de la Ley Nacional 14.346 de Protección Animal, que sanciona el maltrato y la crueldad hacia los animales.
Según la hipótesis inicial de la acusación, todo se habría desencadenado en el barrio Esperanza de El Bolsón. Uno de los hermanos, siempre según la versión fiscal, golpeó a un vecino y le provocó un hematoma en la zona del tórax. El Cuerpo Médico Forense intervino de inmediato y determinó que se trataba de lesiones de carácter leve, por lo que se aplicó el artículo 89 del Código Penal.
Después de esa agresión, la investigación apunta a que los mismos imputados se dirigieron contra el animal. De acuerdo con la descripción oficial, ambos se habrían acercado al perro, de raza pitbull y de color canela y blanco, y utilizaron un cuchillo para provocarle heridas profundas en el cuello y en el lomo. Esas puñaladas terminaron causando la muerte del perro, hecho que la fiscalía consideró encuadrado dentro de la normativa que reprime el maltrato animal.
Durante la audiencia de formulación de cargos, realizada ante un Juez de Garantías, el Ministerio Público Fiscal detalló que los dos hermanos están imputados como coautores en el hecho vinculado al animal, mientras que solo uno de ellos fue alcanzado por la acusación por las lesiones causadas al vecino. La resolución judicial dejó asentado que el juez tuvo por formulados los cargos en esos términos.
La versión de los acusados y el rol de la defensa
En la misma audiencia, los dos imputados dieron su propia explicación de cómo terminó el perro asesinado y cómo se produjo la pelea con el vecino. Ambos admitieron que conocían a las personas involucradas y mencionaron que había conflictos previos en el barrio, lo que, según su relato, habría influido en la escalada de violencia de ese día.
Los hermanos contaron que en la fecha de los hechos iban hacia el basurero y que llevaban cuchillos, pero dijeron que era solamente para abrir bolsas de residuos. En su versión, sostuvieron que al pasar por el lugar comenzaron a recibir piedrazos y que el perro pitbull habría sido soltado para que los atacara. En ese contexto, explicaron, se habría producido la agresión al animal que terminó con su muerte.
Uno de ellos agregó que el día anterior habría sufrido también una agresión y que debió ser atendido en un centro de salud. Esa referencia fue incorporada al expediente como parte de su descargo, aunque la fiscalía todavía debe determinar la relevancia de ese dato en la causa principal por el perro asesinado y las lesiones.
El Defensor Penal Público, presente en la audiencia, se enfocó en la calificación legal propuesta por el Ministerio Público Fiscal. Tras los ajustes introducidos por la fiscalía durante la formulación de cargos, el defensor señaló que no veía motivos jurídicos para objetar la imputación. De hecho, expresó textualmente: “No encuentro ningún motivo legal para oponerme a la formulación de cargos”, y adelantó que en la etapa investigativa buscará pruebas que respalden la versión de los hermanos acusados.
Medidas cautelares y plazos de la investigación
Como parte de la resolución, el juez de Garantías dispuso medidas de protección para la persona que habría sido atacada antes del episodio del perro asesinado. Se fijó una prohibición de acercamiento a la víctima de la agresión física, lo que impide a los dos imputados aproximarse a menos de cien metros durante todo el tiempo que dure la investigación.
La restricción también abarca cualquier forma de contacto, ya sea de manera personal, por teléfono, por redes sociales, por medios telemáticos o a través de terceras personas. El Ministerio Público Fiscal informó que el plazo de vigencia de esta medida se extiende hasta una fecha fijada en el expediente y advirtió que, si se detecta algún incumplimiento, se podría solicitar la aplicación de medidas más severas.
En el mismo comunicado en el que se informó sobre el caso de El Bolsón, la fiscalía recordó un antecedente relevante en materia de maltrato animal, ocurrido en otra provincia. Se trata de la condena dictada en el año dos mil veintidós contra Adrián Guillermo Rodríguez, vecino de Mar del Tuyú, por la muerte de Rubio, un perro callejero que vivía en una estación de servicio y que también fue perro asesinado en un hecho que generó amplia repercusión pública.
En aquel expediente, el Juzgado Correccional Número 2 de Dolores le impuso a Rodríguez una pena de un año y medio de prisión en suspenso. La causa se resolvió mediante juicio abreviado, y el imputado reconoció su responsabilidad. según la sentencia firmada por el juez Jorge Agustín Martínez Mollard, se lo declaró culpable de maltrato y crueldad animal y también de amenazas contra una mujer que reclamaba justicia por Rubio.
Además de la condena, la Justicia ordenó el decomiso de la camioneta utilizada para arrastrar al perro durante varios kilómetros, y fijó para el acusado el cumplimiento de pautas de conducta durante veinticuatro meses, medidas que fueron incorporadas como antecedentes en la comunicación del Ministerio Público Fiscal rionegrino.

