IA y educación: advierten que su uso sin guías claras puede agravar problemas de aprendizaje

Un informe elaborado por Argentinos por la Educación junto con especialistas del MIT encendió una luz de alerta sobre cómo los chicos de 9 a 17 años en Argentina usan herramientas de IA en educación sin una guía docente clara. El jefe de Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial de CEIBAL, Emiliano Pereiro, sostuvo que, sin lineamientos pedagógicos, el avance de estas tecnologías en las aulas puede agravar las dificultades de aprendizaje ya existentes y reclamó planes de capacitación y alfabetización digital específicos.

Un relevamiento reciente sobre IA y educación, elaborado por Argentinos por la Educación junto a investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), mostró que las herramientas de inteligencia artificial ya forman parte del día a día de los estudiantes argentinos, aunque casi siempre sin reglas claras ni acompañamiento sistemático de los docentes. A partir de esos datos, el jefe de Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial de CEIBAL, Emiliano Pereiro, advirtió que este escenario puede profundizar problemas de aprendizaje si no se establecen criterios pedagógicos firmes.

El estudio se centró en chicos y adolescentes de entre 9 y 17 años y analizó cuánto conocen y cómo usan la inteligencia artificial generativa, especialmente en tareas escolares. Con esos resultados sobre la mesa, especialistas remarcaron que la escuela viene corriendo de atrás frente a la rapidez con la que se expanden estas tecnologías en la vida cotidiana de los alumnos.

Según Pereiro, la discusión ya no pasa por si se debe usar o no la IA en educación, sino por el modo en que se integra al aula, qué objetivos formativos se fijan y qué tipo de acompañamiento reciben los estudiantes cuando recurren a estas herramientas para hacer la tarea.

Uso masivo de ia en educación entre los 9 y los 17 años

El relevamiento de Argentinos por la Educación y el MIT mostró que la inteligencia artificial generativa es ampliamente conocida por la mayoría de los estudiantes consultados. El 76% de los chicos y chicas de entre 9 y 17 años dijo haber escuchado hablar de estas herramientas de IA vinculadas a educación y otras actividades diarias, un porcentaje que confirma la fuerte presencia del tema en la vida escolar y doméstica.

Además del conocimiento general, el informe midió el uso concreto: el 58% de los estudiantes relevados reconoció que ya utilizó alguna herramienta de IA, sobre todo para hacer tareas de la escuela. En el grupo de 15 a 17 años, el uso es todavía más extendido y llega al 74% de los encuestados, lo que muestra una apropiación mayor entre los más grandes.

Para Pereiro, estas cifras demuestran que la incorporación de la IA en educación y en la rutina de estudio va mucho más rápida que la respuesta organizada del sistema educativo. Señaló que los chicos ya conviven con estas aplicaciones, mientras que las instituciones avanzan de forma despareja y sin un marco pedagógico común que ordene prácticas y expectativas.

Riesgos para el aprendizaje sin guía pedagógica de IA

El responsable de Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial de CEIBAL planteó que este crecimiento desordenado abre riesgos concretos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje. Entre las amenazas principales mencionó la copia de textos generados por la máquina sin que los estudiantes comprendan su contenido, algo que impacta de lleno en la calidad del aprendizaje.

Según detalló, también puede fortalecerse una forma de estudio superficial, basada en respuestas rápidas y listas para entregar, que deja en segundo plano el esfuerzo por razonar, analizar y contrastar información. En ese contexto, advirtió que el pensamiento crítico se debilita si la interacción con la IA se da sin guía, sin preguntas bien formuladas y sin devolución pedagógica.

Pereiro remarcó que “el problema no es que los estudiantes usen inteligencia artificial, sino que lo hagan sin un sentido pedagógico claro”. Considera que mirar para otro lado no reduce los posibles daños: cuando no existe una política activa sobre IA y educación, las malas prácticas se afianzan y los riesgos crecen dentro y fuera del aula.

La IA no resuelve sola los problemas de aprendizaje

El especialista subrayó que estas tecnologías no son una solución mágica para las dificultades de aprendizaje ya registradas en distintas pruebas. Aclaró que la IA, por sí sola, no corrige los “graves déficits en comprensión lectora y matemática que muestran las evaluaciones nacionales e internacionales”, aunque puede convertirse en un apoyo si se define de antemano cómo y para qué se la va a usar.

En esa línea, sostuvo que la clave está en un uso intencional y planificado, donde la IA sirva como recurso complementario para reforzar contenidos, proponer ejercicios personalizados o acompañar ciertos procesos, siempre dentro de un marco didáctico pensado por docentes y equipos técnicos.

De acuerdo con Pereiro, avanzar en esa dirección requiere decisiones concretas: pidió programas de formación específicos para docentes, instancias de alfabetización digital que incluyan a estudiantes y también a la población general, y un “plan integral que permita usar la inteligencia artificial como apoyo a los procesos de enseñanza y aprendizaje, minimizando los riesgos y potenciando sus beneficios pedagógicos”.

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