Tensión por la guerra entre EE.UU. e Irán sacude Medio Oriente y dispara el precio del petróleo

Misiles, drones y bombardeos en varios países del Golfo marcan la escalada del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, con impacto directo en la energía mundial.

La guerra entre EE.UU., Israel e Irán entró en una etapa más peligrosa, con ataques en cadena en Medio Oriente y el Golfo Pérsico, un incidente grave con tropas estadounidenses y una reacción inmediata de los mercados de petróleo y gas. En apenas cuatro días, el conflicto se expandió a varios países aliados de Washington, golpeó infraestructuras estratégicas y generó advertencias militares directas sobre el estrecho de Ormuz, uno de los pasos clave para la energía mundial.

El disparador de esta escalada fue el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, en el que murió el ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán. A partir de ese operativo, Teherán respondió con misiles y bombardeos que alcanzaron objetivos en Israel y en estados del Golfo, mientras que en paralelo crecieron las tensiones diplomáticas y se multiplicaron las alertas aéreas en la región.

En este escenario, los movimientos militares de ambas partes se combinan con un fuerte impacto económico: el precio del petróleo Brent subió cerca de un 9%, el WTI avanzó alrededor de un 8% y las cotizaciones del gas europeo treparon casi un 48%, según los registros del lunes posteriores al inicio de la ofensiva.

Ataque a la embajada de EE.UU. en Arabia Saudita y represalias de Irán en el Golfo

Uno de los hechos que más preocupación generó en la comunidad internacional fue el ataque con drones contra la embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita, situada en el barrio diplomático de la capital saudí. Autoridades locales confirmaron el ataque y precisaron que, pese a las explosiones, no se registraron heridos ni muertos, de acuerdo con la información difundida por CNN.

Medios como Reuters y Axios, citados en esos reportes, ubicaron ese episodio dentro de una ofensiva más amplia que se atribuye a Irán contra objetivos estratégicos en el Golfo. En esa misma línea se inscriben las acciones contra instalaciones energéticas y puntos sensibles en estados que mantienen un vínculo estrecho con Washington.

La respuesta iraní al operativo del sábado tuvo como blanco a varios países aliados de Estados Unidos: se reportaron ataques hacia Israel, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita. La mayoría de los misiles y drones lanzados fue interceptada por los sistemas de defensa aérea de cada país, aunque en Israel el servicio de emergencias Magen David Adom informó 10 personas fallecidas y más de 200 heridos.

En los países del Golfo se difundieron imágenes que dieron la vuelta al mundo. En Dubái se vio un hotel de lujo envuelto en llamas, mientras que en Bahrein se registró un incendio en los pisos altos de un edificio residencial. Autoridades y medios locales describieron que la extensión de la guerra quebró una sensación de seguridad que llevaba años instalada en la zona, sobre todo en Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait.

Incidente con fuerzas de Estados Unidos en Kuwait y bombardeos masivos de en Líbano

La dimensión militar de la guerra entre EE.UU. e Irán también tuvo un capítulo delicado en Kuwait, en pleno Golfo Pérsico. Según las Fuerzas Armadas estadounidenses, tres aeronaves de Estados Unidos se estrellaron en ese país “debido a un aparente incidente de fuego amigo”. En un parte separado, el Comando Central (CENTCOM) detalló que esas tres aeronaves fueron derribadas por error por las defensas aéreas kuwaitíes y subrayó que las causas siguen bajo investigación.

En paralelo, el frente con el Líbano se encendió de manera violenta. Israel lanzó una serie amplia de bombardeos sobre territorio libanés tras lo que definió como una provocación de Hezbolá. Autoridades de Líbano contabilizaron más de 50 muertos por esos ataques, que incluyeron zonas densamente pobladas y sectores del sur del país.

Luego de esos primeros golpes, Israel emitió advertencias para que la población evacuara distintos puntos del Líbano y, después de ese aviso, volvió a ejecutar bombardeos que alcanzaron incluso a la capital, Beirut, además de nuevas zonas del sur. Los ataques se dieron como respuesta a una acción de Hezbolá, alineado con Irán, que el lunes disparó seis proyectiles contra una base militar en el norte de Israel, a la que definió como un acto “en venganza” por la muerte de Jameneí.

La cadena de agresiones comenzó con el operativo conjunto de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní realizado el sábado, donde fue asesinado el ayatolá Alí Jameneí. Ese fue el primer ataque coordinado de esas dos potencias directamente dentro de Irán, lo que provocó una reacción casi inmediata de Teherán y de las milicias que le responden en la región.

Reacomodamiento interno en Irán y amenazas

Dentro de Irán, la muerte de Jameneí forzó un reordenamiento en la cúpula política y religiosa. Hasta que se designe a un nuevo líder supremo, el país quedó bajo la conducción de un consejo de tres integrantes: el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, y el clérigo de alto rango Alireza Arafi. Aun en este contexto de conmoción interna, el régimen demostró capacidad para proyectar fuerza militar en toda la región, según se desprende de las acciones ejecutadas en los últimos días.

Una de las advertencias más fuertes de Teherán se dirigió al estrecho de Ormuz, paso clave por el que circula una parte importante del comercio de petróleo y gas del planeta. El general de brigada Ebrahim Jabbari, asesor del comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, dijo el lunes que sus tropas se proponían atacar barcos que cruzaran esa vía estratégica. En la radio oficial afirmó: “El estrecho está cerrado, y cualquiera que desee pasar, nuestros héroes (…) incendiarán esos barcos. No vengan a esta región”.

Misiles interceptados sobre ciudades del Golfo y cielo cubierto de explosiones

La expansión de la guerra entre EE.UU. e Irán se hizo visible, de forma simultánea, en varias capitales del Golfo Pérsico. Equipos de CNN desplegados en Dubái, Abu Dhabi y Doha relataron que en la mañana del lunes escucharon explosiones y observaron en el cielo rastros de misiles siendo interceptados por las defensas antiaéreas.

Un escenario similar se vivió en Israel, con reportes de detonaciones sobre Tel Aviv y Jerusalén. En ambas ciudades se informó la detección y neutralización de proyectiles en pleno vuelo, con sirenas, refugios abiertos y restricciones temporarias en la actividad aérea civil.

Derribo de aviones iraníes, freno al gas qatarí y fuerte suba del petróleo

Qatar anunció, a través de su Ministerio de Defensa, que sus fuerzas derribaron dos bombarderos iraníes Su-24. Al mismo tiempo, se registraron en Teherán múltiples explosiones, según consignaron diferentes cadenas internacionales. Esa tensión tuvo una derivada directa en el negocio del gas natural licuado (GNL), donde Qatar es uno de los actores centrales.

El propio Ministerio de Defensa qatarí informó que la compañía estatal de energía decidió suspender la producción de GNL en la instalación de Ras Laffan, después de un ataque atribuido a Irán contra esa planta. Ese corte se trasladó casi de inmediato a las pantallas de los mercados europeos.

En Europa, la referencia holandesa para el precio del gas, considerada el principal indicador del continente, registró el lunes por la tarde un aumento cercano al 48%. En paralelo, en el mercado petrolero internacional el Brent llegó a negociarse en torno a los u$s79 por barril, con una suba de casi el 9%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia de Estados Unidos, trepó alrededor de un 8% hasta ubicarse cerca de los u$s73 por barril.

La combinación de la guerra entre EE.UU. e Irán, el control que ejerce Teherán sobre el estrecho de Ormuz y la interrupción parcial del suministro qatarí alimentó las expectativas de mayor volatilidad en los precios de la energía, tanto para el petróleo como para el gas.

Mensajes de Washington sobre la duración de la guerra y bajas esperadas

Mientras continuaban los ataques cruzados, la Casa Blanca y la cúpula militar estadounidense salieron a marcar posición sobre el alcance de la campaña contra Irán. Desde el Pentágono, el presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine, sostuvo el lunes que las operaciones en territorio iraní no estaban pensadas como acciones “de una noche” y advirtió que se debían esperar más bajas entre las filas estadounidenses.

En paralelo, el presidente Donald Trump brindó varias entrevistas en medios de su país donde arriesgó un estimado sobre la duración del conflicto. Señaló que la guerra podría extenderse “cuatro semanas”, frase que fue interpretada en Washington como la señal más concreta hasta ahora sobre las expectativas de su administración en esta confrontación.

En una conversación con CNN, Trump agregó que “la gran ola ni siquiera ha ocurrido, la grande viene pronto”, sin ofrecer más detalles sobre el tipo de operaciones a las que hacía referencia ni sobre los objetivos específicos de esa fase.

Con este telón de fondo, misiles interceptados en el cielo del Golfo y de Israel, drones atacando representaciones diplomáticas, bombardeos sobre Beirut, incidentes con aeronaves estadounidenses en Kuwait y amenazas explícitas en el estrecho de Ormuz resumen el cuadro actual de la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán y sus aliados regionales tras la muerte del ayatolá Alí Jameneí.

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