Diego Golombek, biólogo, investigador del CONICET y divulgador, advirtió que la ciencia atraviesa un momento crítico en Argentina por los bajos salarios, la falta de financiamiento y una postura que definió como adversa desde el gobierno nacional. El científico sostuvo que la escasez de recursos limita el trabajo de investigadores y universidades, mientras que la desinformación gana terreno por su rápida circulación. Además, vinculó la mirada científica con el fútbol, el sueño y la inteligencia artificial, durante un análisis sobre temas que atraviesan la vida cotidiana.
Golombek planteó que la investigación no se limita a los laboratorios. Según explicó, la curiosidad, la experimentación y el pensamiento racional pueden aplicarse a situaciones diarias, desde una receta de cocina hasta el movimiento de una pelota en una cancha.
Ciencia, salarios y una discusión que excede los recursos
Golombek sostuvo que los problemas económicos y la falta de valoración de la investigación afectan al sistema científico. Al referirse al panorama actual, señaló que los ingresos de quienes trabajan en el CONICET y las universidades nacionales son uno de los principales obstáculos para sostener las tareas de investigación.
“Estamos en una crisis enorme, con sueldos muy bajos para científicos del CONICET o universidades nacionales. El financiamiento está casi desaparecido y sin plata no se puede hacer ciencia”, planteó el investigador.
También cuestionó la ausencia de estudios recientes sobre la percepción pública de la actividad científica. De acuerdo con Golombek, las encuestas que se realizaban años atrás mostraban que la población confiaba tanto en los científicos como en el método que utilizan, aunque indicó que esos relevamientos dejaron de hacerse.
“A este gobierno no le importa nada la ciencia”, afirmó. Para el divulgador, la situación no se explica solamente por la falta de partidas para investigar, sino también por una mirada que desvaloriza esa tarea y que, según su análisis, tiene acompañamiento en una parte de la sociedad.
La velocidad de las fake news
El científico remarcó que las noticias falsas suelen instalar dudas antes de que aparezcan explicaciones verificadas. En ese sentido, consideró que las fake news resultan más atractivas, sencillas de compartir y veloces que los contenidos que requieren comprobación y contexto.
“Las fake news son fáciles, atractivas, viajan más rápido que las noticias verdaderas. Y nosotros reaccionamos tarde. El que primero siembra la duda ya generó el daño”, dijo. A la vez, advirtió que revertir el rechazo a la investigación demandará un tiempo prolongado: “Recuperarnos de esta crisis ideológica de la ciencia va a costar años, décadas”.
Golombek llevó la ciencia al fútbol, el sueño y la ia
Para Golombek, la ciencia es una herramienta para entender hechos cotidianos, incluido lo que pasa en una cancha. El investigador mencionó que el fútbol reúne aportes de la física, la neurociencia, la psicología y la ciencia de los materiales. Entre los ejemplos, citó el efecto que se busca al pegarle a la pelota para lograr una trayectoria curva en un gol olímpico.
Además, señaló que varios equipos incorporan especialistas en neurociencia o psicología para acompañar a los jugadores y buscar un mejor rendimiento. Esa presencia, explicó, forma parte de una aplicación concreta de conocimientos científicos en actividades que muchas veces se consideran alejadas de la investigación.
“La ciencia es una forma de mirar el mundo: racional, experimental, curiosa y también lúdica. Eso no es privativo de los científicos, debería ser de todos”, señaló Golombek, quien a sus 60 años publicó numerosos libros de divulgación y desarrolla contenidos ligados a experiencias comunes.
Otro de los asuntos abordados fue el descanso. Golombek indicó que durante mucho tiempo se asoció dormir poco con una mayor productividad, aunque sostuvo que los conocimientos actuales muestran lo contrario. “Antes se pensaba lo contrario: cuanto menos durmieras, más productivo ibas a ser. Hoy sabemos que es al revés”, afirmó.
El científico relacionó la falta crónica de sueño con mal humor, menor productividad y más accidentes. También habló de la necesidad de considerar el reloj biológico y diferenció entre el horario marcado por el sol, el que responde al organismo y el establecido por las rutinas sociales.
Sobre ese punto, mencionó especialmente a los adolescentes. Explicó que durante esa etapa el reloj biológico se retrasa y se orienta a horarios más tardíos, por lo que muchos estudiantes todavía tienen sueño cuando las escuelas secundarias comienzan temprano. “El colegio empieza a las siete de la mañana y los chicos están dormidos. Tienen razón”, afirmó.
Respecto de la inteligencia artificial, Golombek dijo que existen dudas sobre su evolución, aunque la definió como una herramienta útil para procesar grandes bases de datos y acelerar la producción de conocimiento. “Lo que preocupa es que ni los expertos saben bien hacia dónde va. Dicho eso, es una herramienta extraordinaria para manejar grandes bases de datos y acelerar el conocimiento”, expresó.
Finalmente, descartó que la inteligencia artificial pueda reemplazar a los científicos en un plazo de diez años. “No, creo que va a potenciarlos. La tarea de quienes investigan es hacer las preguntas adecuadas, incluso algún disparate que la IA no va a plantear. Eso no es reemplazable. Sí es potenciable, y estamos empezando a vivir esa etapa.”

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