Denuncian usurpación y disturbios en una garita abandonada en Campo Quijano

Residentes de calle 9 de Julio reclaman una solución urgente por la usurpación y los conflictos en la antigua garita de colectivo del casco urbano de Campo Quijano.

Una exgarita de colectivo abandonada sobre calle 9 de Julio al 110, en pleno casco urbano de Campo Quijano, se transformó en el centro de un conflicto vecinal por usurpación, amenazas e incidentes reiterados. Residentes de la cuadra afirman que la estructura, hoy en desuso, es ocupada de forma permanente por personas que generan disturbios y miedo entre las familias que viven frente al lugar.

La construcción, que años atrás funcionó como garita del transporte público en Campo Quijano, quedó vacía cuando se modificó el recorrido de los colectivos. En su momento se habló de reconvertirla en oficina de turismo, pero el proyecto nunca se concretó y el pequeño edificio terminó abandonado, lo que abrió la puerta a su uso informal como refugio.

Con el paso del tiempo, esa vieja garita dejó de ser solo una estructura olvidada y, según los vecinos, pasó a ser un foco de problemas. Primero observaron que allí se reunían personas alcoholizadas y parejas a cualquier hora del día, y luego empezaron a notar intentos claros de usurpación, con presencia constante de grupos que se apropiaban del espacio.

De parada de colectivo a punto de conflicto barrial

Quienes viven en la cuadra recuerdan que, tras el cambio en el recorrido del transporte, la garita de colectivo en Campo Quijano dejó de tener función y quedó cerrada, sin demoler ni reacondicionar. Esa falta de uso, señalan, abrió una etapa de ocupaciones esporádicas que con los años se volvieron más frecuentes.

Uno de los episodios que los residentes mencionan es el de una vendedora ambulante que intentó instalarse de manera fija dentro de la estructura, lo que fue interpretado como un intento de usurpación. Después apareció un grupo itinerante que permaneció allí varias semanas, generando gritos, discusiones a los altos y olores fuertes que llegaban hasta las casas de enfrente.

Los vecinos afirman que, desde entonces, la exgarita se transformó en una “tierra de nadie”, usada como dormitorio, punto de reunión y refugio improvisado. Por eso, muchas familias optan por cambiar sus rutinas, evitar esa vereda e incluso modificar los horarios en que salen o regresan a sus casas para no cruzarse con los ocupantes.

Amenazas en plena vereda y cámaras que registraron todo

El hecho más tenso se registró el sábado, cuando Néstor, vecino de la cuadra, decidió acercarse hasta la garita para pedir a los ocupantes que se retiraran, mientras su madre, su hermana y su sobrino ingresaban a su domicilio. En ese momento, uno de los hombres que estaba adentro reaccionó con violencia verbal y lo amenazó frente a la familia.

“¿Vas a llamar a la Policía? Lo arreglamos mano a mano”, le gritó el sujeto, que salió sin remera a la vereda y lo desafió a pelear, según se ve en las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de la vivienda. El cruce se extendió varios minutos entre gritos y provocaciones, hasta que finalmente el hombre regresó al interior de la estructura y el enfrentamiento no pasó a mayores.

Las familias del sector sostienen que la situación ya no es un simple problema de incomodidad, sino un conflicto que genera temor. Por eso, reclaman que se defina el destino de la exgarita de colectivo en Campo Quijano, ya sea retirando la construcción o dándole un uso concreto, y remarcan que esperan una intervención antes de que se repita un nuevo incidente similar al del sábado.

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