El FMI advirtió que la medición de la inflación en Argentina necesita cambios porque el índice que publica el INDEC ya no reflejaría con precisión cómo gasta hoy la población. En un informe técnico difundido este viernes, el organismo señaló que la canasta usada para calcular el IPC quedó vieja y pidió avanzar con una reforma del sistema estadístico. La observación no se limita a un tema técnico: alcanza a datos que se usan para salarios, jubilaciones, alquileres y contratos. Además, el reporte mencionó problemas en otros indicadores económicos por la falta de actualizaciones metodológicas.
La observación del Fondo Monetario Internacional apareció en un documento donde su staff analizó la calidad de las estadísticas oficiales. Allí remarcó que la metodología actual perdió representatividad frente a los hábitos de consumo reales de la población argentina. Según lo publicado, el nuevo esquema de medición ya había sido terminado y atravesado pruebas técnicas, incluso con participación del propio FMI, pero no entró en vigencia.
Ese punto abrió una discusión que va más allá de los despachos técnicos. La forma en que se calcula la inflación influye todos los meses en decisiones económicas concretas y, por eso mismo, la advertencia del organismo internacional volvió a poner al INDEC en el centro del debate público.
El FMI cuestionó la base con la que el INDEC mide la inflación
En el informe técnico, el FMI sostuvo que la canasta del Índice de Precios al Consumidor es “menos representativa” de los patrones de gasto actuales. En otras palabras, el organismo marcó que el esquema vigente no acompaña los cambios que se dieron en el consumo de los hogares argentinos y que, por eso, los resultados pierden calidad como referencia económica.
La crítica también incluyó un planteo institucional. El organismo pidió una nueva ley para modernizar el funcionamiento del INDEC y fortalecer su independencia técnica. A la vez, ofreció asistencia para llevar adelante esos cambios, en línea con estándares estadísticos internacionales.
El reporte no se quedó solamente en el IPC. También advirtió limitaciones en otros indicadores oficiales vinculados con la actividad económica y con el sector externo. Según indicó, esos problemas aparecen por el uso de bases antiguas y por la demora en aplicar revisiones metodológicas que deberían hacerse de manera periódica.
De acuerdo con la información publicada, el nuevo índice ya estaba listo y había superado pruebas técnicas. Sin embargo, su implementación fue frenada por una decisión política en medio del proceso de desaceleración inflacionaria. Ese dato le dio aún más peso al señalamiento del FMI, porque sugiere que no se trató de una imposibilidad técnica sino de una definición tomada en otro plano.
El cambio en el IPC de Argentina puede afectar salarios, alquileres y jubilaciones
La discusión no es menor porque el IPC funciona como referencia en muchos aspectos de la vida diaria. Se usa para negociaciones salariales, actualizaciones de haberes, ajustes de alquileres y distintos contratos indexados. Si la canasta de consumo quedó atrasada, el debate sobre cómo se mide la inflación deja de ser un asunto exclusivo de especialistas.
Entre los cambios mencionados para la nueva medición aparecen variaciones en la ponderación de gastos. Según trascendió, tendrían más peso los servicios públicos, las tarifas y otros consumos que en la actualidad vienen aumentando por encima del promedio general. Una modificación de ese tipo podría influir en las próximas mediciones de inflación.
En Salta, donde alimentos y servicios siguen teniendo fuerte incidencia en el bolsillo, el tema toma una dimensión concreta. Distintos economistas vienen señalando desde hace tiempo que varias canastas oficiales dejaron de representar el gasto real de muchas familias del norte argentino, especialmente por diferencias de consumo y estructura de ingresos respecto de otros puntos del país.
Dentro del INDEC también hubo reclamos por la actualización metodológica
Las objeciones no llegaron solo desde afuera. Desde ATE-INDEC también cuestionaron la demora en la revisión de la metodología y plantearon que la estructura actual dejó de expresar los hábitos reales de consumo de la población. El delegado Raúl Llaneza recordó que “las canastas deberían renovarse cada cinco años” y advirtió que Argentina sigue trabajando con parámetros viejos.
Además, Llaneza reclamó mayor autonomía política para el organismo estadístico y señaló la falta de recursos como una dificultad para desarrollar nuevas mediciones de alcance nacional. Esos planteos coinciden, al menos en parte, con lo expuesto por el FMI sobre la necesidad de revisar tanto el esquema técnico como el marco institucional del INDEC.
La discusión ya había tenido consecuencias internas. Según la información publicada, el freno a la puesta en marcha del nuevo índice derivó meses atrás en la salida de Marco Lavagna del organismo y profundizó diferencias dentro del instituto. Ese antecedente muestra que la actualización del IPC venía generando tensiones antes de que se conociera este informe.
Mientras sigue esa controversia, el Fondo Monetario Internacional proyecta que la inflación de Argentina cerrará este año cerca del 25%, por encima de las metas oficiales planteadas a nivel nacional.

FMI e inflación en Argentina: el informe que puso la lupa sobre el INDEC
