Flybondi enfrenta más de 200 vuelos cancelados en enero y profundiza su crisis operativa

Flybondi atraviesa en enero de 2026 una crisis operativa con más de 200 vuelos cancelados y más de 300 demoras registradas en todo el país, según datos del sitio que monitorea a las aerolíneas, mientras se multiplican las quejas de pasajeros y crecen las dudas sobre su plan de expansión anunciado tras el cambio de dueños.

Flybondi arrancó 2026 con un nivel de irregularidades que ya encendió todas las alarmas en el mercado aerocomercial. De acuerdo con datos del portal especializado Failbondi, que sigue el desempeño diario de las compañías que operan en Argentina, la low cost acumuló 206 vuelos cancelados y 346 servicios con demoras mayores a 30 minutos solo entre el 1 de enero y la fecha, lo que golpeó de lleno a miles de pasajeros en plena temporada de vacaciones y luego de las fiestas de fin de año.

La situación de Flybondi no se limita a un par de jornadas complicadas: se trata de una crisis que, según coinciden fuentes del sector, se arrastra desde diciembre, con cancelaciones, reprogramaciones de último momento y demoras prolongadas tanto en cabeceras como en aeropuertos del interior. En ese marco, gremios aeronáuticos y usuarios reportaron múltiples conflictos en distintas provincias, algunos de ellos con intervención del personal de seguridad.

Mientras la empresa intenta sostener su operación con parte de la flota en tierra, en el sector señalan problemas técnicos en varias aeronaves y mencionan, además, presuntos casos de sobreventa de pasajes, un punto que ya había sido cuestionado a Flybondi a fines de 2024. Todo esto se da a pesar de los anuncios de inversión y crecimiento que la propia compañía difundió poco antes de que comenzaran las cancelaciones masivas de diciembre.

Flybondi, entre vuelos demorados, aviones en tierra y denuncias por sobreventa

Según el relevamiento de Failbondi, el desempeño de Flybondi en lo que va de enero muestra una combinación de cancelaciones y demoras superiores a la media del sector. Los 206 vuelos que directamente no despegaron se suman a 346 servicios que partieron con más de media hora de atraso, un dato clave en plena temporada alta, cuando la ocupación de los aviones suele ser casi total.

Referentes de los gremios aeronáuticos tradicionales, que conviven con un sindicato propio dentro de Flybondi alineado con la empresa, detallaron que en los últimos días se vivieron situaciones tensas en varios aeropuertos del país. Relataron discusiones fuertes en mostradores y salidas, protestas de pasajeros varados y escenas donde fue necesario que interviniera personal de seguridad para evitar que los incidentes pasaran a mayores.

De acuerdo con esas fuentes sindicales, los mayores problemas se sintieron en el interior, donde las alternativas de reprogramación son más limitadas y muchas veces no hay vuelos de reemplazo en el mismo día. En Aeroparque y Ezeiza, en cambio, describen un escenario algo más ordenado gracias a un esquema de avisos previos de demoras y cambios de horario, aunque igualmente con impacto en la planificación de los viajeros.

Los gremios y otros actores del mercado señalan que Flybondi habría tenido que dejar aviones en tierra por cuestiones técnicas y que la compañía no habría cumplido con las promesas de sumar nuevas aeronaves a la flota, algo que la propia empresa venía anunciando desde hace tiempo. Además, remarcan que, al igual que sucedió en diciembre de 2024, volvieron a registrarse denuncias por presunta sobreventa de pasajes, lo que agrava las complicaciones cuando se cancela un vuelo y hay que reubicar a los clientes.

Antecedentes de impuntualidad y un plan de expansión que genera dudas

La crisis actual de Flybondi no aparece de la nada. Un informe de la consultora Amadeus correspondiente a 2025 ubicó a la low cost como la segunda aerolínea más impuntual del país, solo por detrás de Boliviana de Aviación. El estudio se elaboró sobre la base de datos de operación reales y dejó a la compañía en un lugar incómodo en el ranking de puntualidad.

Dentro de Flybondi, sin embargo, destacaron en su momento que ese trabajo de Amadeus mostraba una leve mejora en comparación con los números que la empresa había registrado en 2024. Pese a ese argumento, las cifras de este verano volvieron a instalar el problema de las demoras y cancelaciones como un tema central en la discusión sobre el servicio que brinda la low cost.

El trasfondo empresario también está bajo la lupa. En 2025, Flybondi fue adquirida por el fondo estadounidense COC Global Enterprise, controlado por Leonardo Scatturice. Este empresario, que también tomó el control de OCA y cerró distintos acuerdos con el Estado nacional, es señalado en el ámbito político por su capacidad de tejer vínculos con sectores de la derecha estadounidense y por su rol en la organización del CPAC, evento en el que Javier Milei participó como invitado en varias oportunidades.

Poco antes del comienzo de las cancelaciones masivas de diciembre, la nueva conducción de Flybondi había salido a mostrarse con un ambicioso plan de crecimiento. A inicios de ese mes, la empresa anunció que invertiría “1.700 millones de dólares para traer 35 aviones”, una promesa que generó fuerte repercusión en el mercado. Voces del sector recuerdan que no es la primera vez que la low cost comunica proyectos de ampliación de flota que luego no se terminan de materializar en los plazos previstos.

Relación con transporte y cuestionamientos al control estatal sobre Flybondi

El vínculo entre Flybondi y las autoridades de transporte viene arrastrando episodios previos. Un año atrás, cuando la Secretaría de Transporte estaba a cargo de Franco Mogetta —luego reemplazado por el mendocino Luis Pierrini—, el organismo intimó formalmente a la compañía a presentar un plan concreto para mejorar el servicio. El pedido incluía, entre otros puntos, una reducción significativa en la cantidad de vuelos cancelados.

Fuentes del mercado aerocomercial indicaron que la respuesta de Flybondi fue un documento considerado “flojo de papeles”, apoyado en medidas que ya venían siendo anunciadas públicamente, como la supuesta llegada de nuevos aviones. Según esas mismas fuentes, ese esquema nunca terminó de aplicarse y la evolución de la operación en los meses siguientes no mostró mejoras sostenidas en los niveles de regularidad.

En el contexto actual, la actuación del gobierno nacional quedó bajo cuestionamiento por parte de distintos actores del sector. Las críticas se centran en la falta de intervención de los organismos de control, especialmente la Secretaría de Transporte y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), que cuentan con facultades regulatorias y podrían evaluar medidas frente a reiteradas cancelaciones y demoras que afectan a los usuarios de Flybondi.

Los reclamos apuntan a que la situación de Flybondi se hizo visible desde diciembre con problemas diarios en la operación y que, a pesar de eso, los déficits se profundizaron en enero de 2026, con más de 200 vuelos cancelados y más de 300 servicios demorados según Failbondi, cifras que consolidan a la low cost como una de las compañías más observadas en el inicio del año.

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