A nueve días del femicidio de Natalia Cruz en Campo Quijano, la Justicia y la Policía siguen sin dar con el paradero de Orlando Serapio, señalado como principal sospechoso, mientras crecen las dudas sobre cómo logró concretar la fuga y mantenerse oculto. Los operativos de rastrillaje se enfocan en zonas montañosas cercanas, pero hasta ahora no hubo resultados positivos y el hombre continúa prófugo. Al mismo tiempo, la familia de la víctima sostiene que no actuó solo y que habría contado con ayuda para cambiarse de ropa, recibir abrigo y alejarse del lugar sin ser detectado.
El crimen se produjo el 17 de febrero en Campo Quijano y, desde ese momento, la búsqueda se concentra en reconstruir cada movimiento de Orlando Serapio después de salir de la escena del hecho. Allegados a Natalia Cruz remarcan que el acusado se fue con una remera gris, pantalón corto y chinelas, sin mochila ni bolsos, por lo que consideran poco probable que haya podido sostener la fuga sin algún tipo de apoyo externo. También recuerdan que el hombre se llevó tarjetas de débito y un teléfono celular, por lo que piden que se controlen los posibles registros de uso de esos elementos.
En paralelo, los familiares de la joven reclaman avances concretos en la investigación, tanto en el terreno como en el análisis de movimientos bancarios y comunicaciones, y plantean que ya pasó más de una semana sin novedades firmes sobre el paradero del sospechoso ni sobre una eventual red que lo haya asistido.
La fuga de Serapio y las sospechas de ayuda externa
De acuerdo con el relato familiar, la secuencia comenzó cuando Belén, hermana de la víctima, vio a Orlando Serapio alejarse del lugar del hecho apenas ocurrido el ataque. Contó que se dio a la fuga con lo puesto, con una remera gris, un short y chinelas, sin abrigo ni equipaje visible. Esa salida precipitada alimenta la hipótesis de que después alguien lo habría ayudado a organizar la fuga y a mantenerse oculto.
Según describen allegados a Natalia Cruz, el hombre no solo se retiró sin preparación aparente, sino que, pese a eso, no dejó rastros claros en los rastrillajes que se vienen realizando desde entonces. Por eso, la familia plantea que, ya lejos de la escena, habría tenido acceso a ropa distinta, alimentos y resguardo, brindados por personas de confianza.
Otro punto clave que señalan es que Orlando Serapio salió del lugar con tarjetas de débito y un celular. Para los familiares, estos elementos son centrales para reconstruir su recorrido y determinar si tuvo acompañantes. Piden que se analicen con detalle posibles extracciones de dinero o intentos de comunicación, y se preguntan: “¿tan difícil es registrar si sacó plata y por dónde estuvo?”. También remarcan la preocupación por el paso del tiempo sin respuestas, al plantear que ya transcurrieron varios días sin novedades concretas.
En el entorno de la víctima también se mencionó la posibilidad de que el sospechoso haya dejado previamente una camioneta escondida en algún punto estratégico, lo que reforzaría la idea de una fuga organizada. Bajo esa línea, sostienen que, luego de abandonar la escena, habría llegado hasta ese vehículo, cambiado de ropa y salido hacia zonas con acceso a rutas que conducen hacia el norte provincial y eventuales pasos fronterizos.
Operativos de rastrillaje y dificultades en el terreno
Desde la conducción policial, el jefe de la Policía de Salta, Diego Bustos, informó que actualmente hay 61 efectivos abocados al operativo para localizar a Orlando Serapio. Los trabajos se realizan con apoyo de perros adiestrados y se concentran principalmente en áreas montañosas y de difícil acceso cercanas a Campo Quijano.
Bustos explicó que la geografía del lugar complica las tareas de búsqueda, ya que se trata de zonas con quebradas, monte y senderos poco transitados, lo que obliga a avanzar con precaución y multiplica los tiempos de rastrillaje. Aun así, aseguró que los operativos se mantienen activos en distintos frentes y que se continúan evaluando nuevas áreas a cubrir en función de los datos que surgen de la investigación.
Además, el jefe policial confirmó que se abrió una investigación interna para revisar el procedimiento previo y posterior al femicidio, con el objetivo de establecer si hubo fallas o demoras en la actuación de las áreas involucradas. Esa pesquisa administrativa se desarrolla en paralelo a la causa penal que busca detener a Orlando Serapio y esclarecer por completo cómo se concretó la fuga después del ataque a Natalia Cruz.
Reclamo de la familia de Natalia y cuestionamientos a la protección previa
Mientras la búsqueda de Orlando Serapio continúa, familiares y vecinos de Campo Quijano salieron a la Ruta Nacional 51 para visibilizar su malestar. Desde las primeras horas de la mañana realizaron un corte parcial para pedir avances en la investigación y mayores respuestas frente al femicidio de Natalia Cruz. Durante la protesta, reclamaron que el caso sea esclarecido y recordaron los pedidos de resguardo que la joven había hecho en los meses previos.
Azucena, otra de las hermanas de la víctima, cuestionó públicamente el modo en que se respondió a esos pedidos de ayuda. Recordó que, antes del femicidio, Natalia había acudido a la comisaría a pedir custodia y que le dijeron que no había personal disponible. También expresó su enojo al comparar la reacción del sistema ante distintos casos, y señaló que, en su opinión, si la víctima hubiera pertenecido a otro entorno social, la respuesta habría sido distinta.
El entorno de Natalia Cruz remarca que ella venía denunciando hostigamiento desde noviembre de 2025 y que había una restricción perimetral vigente, ratificada el 3 de febrero. Además, detallan que el 14 de febrero pidió custodia fija y que, el 17, pocas horas antes del crimen, en la comisaría de Campo Quijano le confirmaron que la medida seguía en pie, aunque no contaban con efectivos para asignarle vigilancia constante.
Ese mismo 17 de febrero se produjo el ataque que terminó con la vida de la joven y, según la investigación, Orlando Serapio se escapó inmediatamente después. La causa continúa abierta, con el hombre en calidad de prófugo y con múltiples operativos que intentan reconstruir su ruta de escape y determinar si efectivamente contó con apoyo para concretar la fuga y sostener el ocultamiento durante más de una semana.

