“Mi hija era solo huesos”: el femicidio de Daniela Guantay, la joven violada y asesinada que sigue golpeando en Salta

El femicidio de Daniela Guantay en Salta reveló una secuencia extrema de violencia previo al hallazgo de su cuerpo cerca del río Mojotoro.

El femicidio de Daniela Guantay sacudió a Salta luego de que la joven apareciera golpeada, violada y asesinada en un descampado a la vera del río Mojotoro, tras varios días de búsqueda en el barrio 17 de Octubre. Familiares, vecinos y quienes compartían con ella actividades comunitarias se movieron por su cuenta para intentar encontrarla, mientras en la Justicia se reconstruyó una secuencia de extrema violencia física y sexual. La causa terminó con la condena a prisión perpetua de cuatro hombres, acusados de secuestrarla, torturarla y descartar su cuerpo en la zona cercana al cauce.

Búsqueda desesperada de Daniela en Salta y hallazgo del cuerpo

En los días posteriores a la desaparición de Daniela Guantay, la preocupación se concentró en el barrio 17 de Octubre, en Salta Capital, donde la joven vivía con sus hijos. Integrantes de un comedor comunitario, familiares y vecinos comenzaron a recorrer pasillos, casas y baldíos de la zona, ante la ausencia de respuestas inmediatas. La madre de la víctima relató que se presentaron en la comisaría del barrio para hacer la denuncia formal y que, según su testimonio, no obtuvieron acompañamiento en esos primeros momentos.

De acuerdo con lo que contó la mujer, en la dependencia policial “no quisieron tomar la denuncia, nos dijeron que no nos podían acompañar”. Frente a esa situación, decidieron seguir adelante por su cuenta, organizándose para rastrillar distintos puntos del barrio 17 de Octubre y sectores cercanos. Ese movimiento se sostuvo durante varios días, mientras no había datos oficiales que indicaran dónde podía estar Daniela.

Casi una semana después de que se perdiera el rastro de la joven, fue un muchacho que andaba buscando su caballo sobre los márgenes del río Mojotoro quien terminó dando con el cuerpo. El hallazgo se produjo en un descampado próximo al cauce, a cierta distancia de la casa de Daniela Guantay. Según se consignó en la causa, la escena impactó incluso a peritos acostumbrados a intervenir en hechos violentos por el estado en el que se encontraba el cadáver.

Condiciones del cadáver y reconocimiento de la madre

La madre de Daniela, Verónica, llegó al descampado luego de que se avisara sobre el cuerpo encontrado a la vera del río. A pesar del avanzado deterioro, reconoció de inmediato que se trataba de su hija. Primero vio prendas tiradas en distintos puntos del lugar y, al acercarse, advirtió la magnitud de las lesiones. “Mi hija era solo huesos. No sé si le tiraron ácido o algo así, era una calavera, tenía un solo ojo. Lo primero que vi fue su ropa desparramada por el lugar”, recordó al reconstruir ese momento.

En el expediente judicial se dejó constancia de que el cuerpo estaba casi irreconocible, no solo por los golpes y la violencia previa a la muerte, sino también porque había sido atacado por perros callejeros. Los investigadores lograron avanzar con peritajes y testimonios que luego permitirían determinar cómo fue el recorrido de la víctima desde que desapareció del barrio 17 de Octubre hasta que terminó golpeada, violada y asesinada en ese sector del río Mojotoro.

Un femicidio brutal: cómo fue golpeada, violada y asesinada

El hecho ocurrió el 9 de marzo de 2017 y, con el correr de los días, el caso de Daniela Guantay empezó a conocerse en toda Salta y luego a nivel nacional por la brutalidad del ataque. La joven era madre de dos niños y de un bebé recién nacido, y hasta entonces su vida cotidiana se repartía entre el cuidado de sus hijos y colaboraciones en espacios comunitarios del barrio. La investigación penal reconstruyó que fue víctima de múltiples agresiones físicas y sexuales antes de ser asesinada.

Según surge del expediente, Daniela fue secuestrada y llevada a un lugar cerrado, donde la ataron a una silla. Allí la golpearon reiteradamente, la torturaron y la violaron en distintas oportunidades. El informe judicial detalla que también le cortaron las manos antes de provocarle la muerte. Posteriormente, quienes participaron del hecho trasladaron el cuerpo hasta el descampado a la vera del río Mojotoro, donde lo abandonaron y más tarde sería encontrado por el joven que buscaba a su caballo.

El crimen fue encuadrado como femicidio en la investigación judicial. A partir de los peritajes, las declaraciones y otros elementos incorporados a la causa, el Ministerio Público presentó acusación contra cuatro hombres. Tras el juicio oral, el tribunal resolvió condenar a prisión perpetua a Carlos Agüero, Norberto Silvestre, Julio César Monasterio y Juan Reynaldo Álvarez por el femicidio de Paola Daniela Guantay.

Antes de su desaparición, vecinos y familiares describían a Daniela como una joven alegre y muy cercana a su entorno. Su madre recordó que disfrutaba de hacer cotillón, que colaboraba en merenderos del barrio y que tenía un vínculo muy fuerte con sus hijos. Verónica contó que la última vez que la vio estaban organizando el cumpleaños de la nena y que, tras perder contacto, la buscó en distintos puntos de la ciudad junto a integrantes del comedor comunitario y habitantes del barrio 17 de Octubre, hasta que se confirmó oficialmente el hallazgo del cuerpo.

Leer más:

Más noticias: