La empresa Fate anuncia cierre definitivo y deja sin empleo a 920 trabajadores

La empresa Fate confirmó el cierre de su fábrica en Virreyes tras años de pérdidas, recortes de personal y una fuerte baja en la demanda interna y externa.

La empresa de neumáticos Fate decidió el cierre definitivo de su planta industrial de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y anunció que despedirá a 920 trabajadores. La fábrica, que funcionó durante más de ochenta años, deja de operar en un contexto de fuerte caída del consumo interno, aumento de las importaciones y tensiones con el gremio del sector. Según informó Fate en un comunicado oficial, la medida se toma como respuesta a los cambios en las condiciones del mercado y a varios años de resultados negativos.

La decisión de Fate impacta de lleno en el cordón industrial bonaerense, donde la planta de Virreyes era un actor histórico del rubro. El cierre se produce luego de sucesivas etapas de ajuste, que incluyeron reducciones de personal y modificaciones en los esquemas productivos. La compañía vinculó esta determinación al deterioro de la rentabilidad y a la pérdida de competitividad frente a otros jugadores del mercado local e internacional.

En el comunicado difundido por el directorio, la firma señaló que, desde el día del anuncio, la planta de Virreyes detiene por completo sus actividades. La empresa enmarcó su resolución en un escenario de ventas en baja, mayores costos y un contexto externo cada vez más exigente para la industria del neumático. De esta manera, Fate pone fin a una de sus unidades productivas más emblemáticas.

Fate justificó el cierre por cambios en el mercado y años de pérdidas

En la comunicación oficial, la compañía indicó que “a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires”. Bajo esa fórmula, Fate explicó que la clausura de la fábrica responde a transformaciones en las condiciones del mercado que, según la empresa, volvieron inviable la continuidad de la operación en ese establecimiento.

La firma recordó su trayectoria en el sector y describió su posicionamiento en el negocio del neumático. En el texto, Fate destacó que durante décadas sostuvo lo que definió como un “liderazgo industrial”, apoyado en inversiones constantes, incorporación de tecnología y foco en la calidad. Además, subrayó su papel pionero en la provisión de neumáticos radiales para la industria automotriz local y su condición de único productor nacional de neumáticos radiales para transporte.

Asimismo, la empresa remarcó que consolidó una presencia relevante en exportaciones hacia Europa, Estados Unidos y distintos países de América Latina. Sin embargo, y pese a esa inserción internacional, el documento admitió que en los últimos años se profundizaron las dificultades financieras, con pérdidas crecientes que llevaron a revisar toda la estructura productiva de Fate y, en particular, la continuidad de la planta de Virreyes.

Un proceso de ajuste que se arrastra desde 2019

El cierre definitivo de Fate en Virreyes no aparece como un hecho aislado, sino como el punto final de un proceso de achique que comenzó hace varios años. Ya en 2019, la compañía había aplicado una reducción de alrededor de 450 puestos de trabajo en esa misma planta, como parte de un programa de reorganización interna frente a la caída de la rentabilidad.

Luego, en 2021 y 2022, se repitieron medidas similares, con nuevos recortes de personal y cambios en los esquemas de turnos. De acuerdo con la información difundida por la empresa, esos ajustes estuvieron vinculados a resultados cada vez más negativos y a un deterioro sostenido de los principales mercados en los que participa Fate, tanto en el segmento local como en el exportador.

Despidos previos y factores que complicaron a Fate

En medio de este cuadro, en julio de 2024 Fate había solicitado la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante las autoridades nacionales. Según argumentó entonces la compañía, la decisión se sustentó en una “abrupta caída de ventas” y en la pérdida de mercados externos que la firma relacionó con el conflicto gremial desarrollado en 2022.

En aquella presentación, la empresa advirtió que la combinación de menores ventas internas y dificultades para exportar generaba pérdidas importantes desde fines del año previo. En particular, Fate habló de una caída de alrededor del treinta por ciento en la demanda local, lo que presionó fuertemente sobre los costos de producción y los márgenes de la actividad industrial.

De acuerdo con los datos difundidos por la propia compañía, durante el primer semestre de 2024 las pérdidas superaron los treinta millones de dólares. Frente a ese panorama, la empresa avanzó con un paquete de medidas destinadas a “adecuar sus operaciones productivas al contexto de los mercados”, incluyendo cambios en los niveles de producción, la organización de turnos y la dotación de personal.

Despidos en 2024 y lista de problemas estructurales

Como parte de esa reestructuración, en mayo de 2024 Fate había comunicado el despido de cerca de doscientos trabajadores. En esa oportunidad, la empresa señaló que el recorte apuntaba a “ajustar su estructura a la nueva realidad” del negocio, marcada por una menor demanda y un contexto de costos crecientes en distintos frentes.

En sus explicaciones públicas, Fate enumeró una serie de factores que, según su evaluación, encarecían de manera significativa la producción. Entre ellos mencionó la presión impositiva, las restricciones cambiarias para cancelar importaciones de insumos, problemas de infraestructura, sobrecostos vinculados a la legislación laboral, baja productividad, niveles elevados de ausentismo y una fuerte conflictividad gremial. Con el anuncio del cierre de la planta de Virreyes y la desvinculación de 920 empleados, ese proceso de ajuste quedó formalizado por la compañía en su comunicado.

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