Profundo pesar en Campo Quijano por el fallecimiento del Padre Rivadeneira

Fieles de distintas comunidades salteñas acompañaron el velorio y el sepelio del padre Rivadeneira, recordando sus 37 años de servicio sacerdotal.

El fallecimiento del sacerdote Jorge Horacio Rivadeneira generó una gran muestra de dolor entre fieles, familiares y amigos, que primero se acercaron a despedirlo en la ciudad de Salta y luego acompañaron el traslado de sus restos al cementerio de Campo Quijano. La noticia de su muerte se conoció el sábado 7 de marzo y, de inmediato, comenzaron a organizarse las ceremonias de velorio y sepelio para quien llevaba 37 años de ministerio sacerdotal en diferentes comunidades de la provincia.

El velatorio se llevó a cabo en la capilla Señor y Virgen del Milagro, ubicada en el Departamento Central de Policía, sobre calle Santiago del Estero 750, donde durante horas se formaron filas de personas que querían darle el último adiós. En paralelo, desde distintos puntos de Salta se confirmaba que el padre Rivadeneira sería sepultado en Campo Quijano, localidad con la que mantenía una relación pastoral cercana desde hace tiempo.

El último tramo de la despedida se fijó para el domingo siguiente, con el traslado hacia el cementerio Divina Misericordia de Campo Quijano a partir de las 9, como cierre de las actividades previstas por su entorno más cercano y por los fieles que lo consideraban su guía espiritual. Así, la quebrada recibió los restos del sacerdote que había acompañado a varias generaciones de familias salteñas.

La despedida al padre Rivadeneira y el acompañamiento hasta Campo Quijano

Durante el velorio, la capilla del Departamento Central de Policía se mantuvo colmada por allegados, efectivos policiales, vecinos y fieles de distintas parroquias donde el padre Rivadeneira había servido a lo largo de sus 37 años de sacerdocio. La confirmación del fallecimiento provocó una rápida movilización de la comunidad creyente, que se organizó para estar presente tanto en Salta capital como en Campo Quijano.

Entre rezos, cantos y momentos de silencio, muchas personas recordaban los bautismos, casamientos y misas especiales en las que el sacerdote había participado, no solo en la ciudad de Salta sino también en localidades del interior. Varios de los presentes destacaban que, aun cuando cambiaba de destino pastoral, se hacía tiempo para seguir en contacto con familias que conocía desde hacía décadas.

El sepelio en el cementerio Divina Misericordia de Campo Quijano se anunció como el cierre de las ceremonias, y hasta allí llegaron vehículos particulares y colectivos con fieles que quisieron acompañar el entierro. La decisión de que sus restos quedaran en esa localidad fue valorada por quienes veían en Campo Quijano un punto clave de su tarea como pastor, ya que había mantenido allí un vínculo constante con la comunidad.

Trayectoria pastoral y recuerdo de los fieles tras su fallecimiento

A lo largo de más de tres décadas y media de vida sacerdotal, el padre Rivadeneira pasó por numerosas comunidades salteñas, donde fue conocido por su estilo sencillo y cercano. Fieles de barrios de la capital y de localidades del interior remarcaron su presencia permanente en momentos de alegría y también de dolor, acompañando a familias enteras en etapas claves de su historia.

Quienes compartieron actividades pastorales con él mencionaron que se trataba de un sacerdote con fuerte disposición al diálogo y a la escucha, siempre listo para brindar una palabra de ánimo o una ayuda concreta cuando alguien atravesaba una situación difícil. Relataron que, muchas veces, su acompañamiento se daba de manera silenciosa, visitando hogares o acercándose a personas que no podían asistir a misa.

También se recordó su modo de predicar: utilizaba un lenguaje claro, sin rebusques, buscando relacionar los pasajes del Evangelio con los problemas de todos los días que le planteaban los vecinos. Esa forma de hablar, sencilla y directa, le permitió llegar a distintas generaciones, desde jóvenes hasta adultos mayores, tanto en Salta capital como en pueblos del interior, incluyendo la zona de Campo Quijano, donde su figura quedó especialmente presente tras su fallecimiento.

Rasgos personales del padre Rivadeneira que marcaron a la comunidad

Entre los asistentes al velorio se repetía la idea de que el padre Rivadeneira tenía un carácter cálido, expresado en gestos simples como una sonrisa frecuente y la costumbre de saludar a todos por su nombre. Se lo describía como amante de las charlas distendidas, en las que mezclaba temas de fe con conversaciones sobre la vida cotidiana, lo que facilitaba que muchas personas se acercaran a contarle sus inquietudes.

Otro aspecto mencionado por varios fieles fue su conocida simpatía futbolera: señalaban que era un apasionado hincha de Boca Juniors y que no dudaba en hacer algún comentario con humor sobre el club durante reuniones parroquiales o encuentros comunitarios. Esos detalles personales, sumados a su larga trayectoria pastoral, formaron parte de los recuerdos compartidos por la comunidad al momento de despedirlo, tanto en la capilla de Salta como en el cementerio de Campo Quijano, donde finalmente quedaron sepultados sus restos.

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