Concurso para Fabricaciones Militares: buscan socios privados con aporte de capital y gestión

La convocatoria fija inversiones mínimas, exige trayectoria en el sector y divide el negocio en cuatro áreas productivas.

El Gobierno puso en marcha un concurso nacional e internacional para incorporar inversionistas a Fabricaciones Militares bajo un esquema en el que el capital privado tendrá al menos el 51% y el Estado conservará el 49%. La convocatoria fue difundida en el Boletín Oficial y, según lo informado, no contempla venta de activos ni una privatización accionaria total de la empresa. La propuesta apunta a sumar inversión, gestión y acceso a mercados para recuperar capacidad productiva en áreas ligadas a químicos, explosivos, defensa y metalmecánica, con exigencias económicas y técnicas para las firmas interesadas.

La estructura diseñada por la administración nacional prevé que Fabricaciones Militares aporte sus plantas y la infraestructura ya instalada. Del otro lado, los socios privados deberán hacerse cargo de inyectar fondos, administrar operaciones y abrir canales comerciales. En ese marco, el objetivo oficial es elevar la producción, responder a la demanda local y externa de insumos estratégicos y ordenar un esquema de asociación con participación mayoritaria del sector privado.

La decisión marca una diferencia con la posibilidad de una venta completa que había circulado en otros momentos. Ahora, el formato elegido combina permanencia estatal en la sociedad con una mayoría privada obligatoria. Además, el Estado cobrará un canon anual y fijó una serie de requisitos para limitar la participación a empresas con antecedentes comprobables en este tipo de actividades.

El Gobierno definió un esquema de asociación para Fabricaciones Militares sin desprenderse de los activos

La convocatoria divide el negocio en cuatro segmentos. El primero corresponde a químicos básicos, donde aparecen productos como ácido sulfúrico, ácido nítrico y nitrato de amonio en solución. De acuerdo con el planteo oficial, esa línea busca reducir la dependencia de fertilizantes importados en un contexto internacional atravesado por dificultades de abastecimiento y mayores costos.

El segundo bloque es el de explosivos y energéticos. Allí se incluyen pólvoras, explosivos industriales y TNT. Ese rubro fue presentado como relevante tanto para minería como para defensa. Para esa parte del concurso se estableció una inversión mínima de 70 millones de dólares en las plantas de Villa María, en Córdoba, y Azul, en Buenos Aires, con la intención de ampliar la producción y abastecer el mercado interno, además de evaluar salidas al exterior.

En el área de defensa, en tanto, se contempla la fabricación de municiones de bajo y alto calibre, armamento y chalecos balísticos. La planta de Fray Luis Beltrán, en Santa Fe, deberá recibir una inversión mínima de 40 millones de dólares para volver a poner en marcha su capacidad productiva. Los compradores previstos para esa producción son las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Seguridad y las policías provinciales.

El cuarto rubro es el metalmecánico. Incluye material rodante, cañones, envueltas y vainas, con foco en la planta de Río Tercero, en Córdoba. Ese punto apareció como uno de los diferenciales de la convocatoria, ya que se remarcó la escasa cantidad de países con capacidad industrial para fabricar determinados componentes de ese tipo.

Los inversionistas deberán acreditar experiencia, solvencia y respaldo económico para competir

Las condiciones del concurso no quedaron abiertas a cualquier oferente. Para participar, las empresas tendrán que demostrar al menos quince años de experiencia en operaciones similares. Además, deberán cumplir requisitos patrimoniales y financieros definidos por el Estado, en un intento por filtrar propuestas sin respaldo suficiente.

La documentación técnica del proceso solo se entregará mediante el pago de 30 mil dólares. A eso se suma una garantía de oferta de 2 millones de dólares. Según se explicó, estas exigencias fueron incorporadas para bloquear presentaciones especulativas y dejar en carrera únicamente a firmas que puedan mostrar trayectoria concreta en el rubro y capacidad para sostener inversiones de gran escala.

Junto con esas barreras de entrada, el esquema incluye un canon anual a favor del Estado. Esa combinación de pago periódico, experiencia mínima y garantías económicas forma parte del modelo de asociación previsto para reordenar la operatoria de Fabricaciones Militares y seleccionar socios estratégicos con capacidad técnica y comercial.

El diseño oficial plantea que la empresa estatal conservará sus activos industriales y su participación minoritaria del 49%, mientras que el privado tendrá mayoría accionaria y asumirá el compromiso de poner capital, sumar gestión y buscar mercados. Sobre esa base, el concurso fue presentado como una fórmula distinta a una privatización integral.

Qué se busca producir y por qué el contexto internacional empuja la convocatoria

Entre los argumentos que acompañan la medida aparece la necesidad de responder a una demanda que, según el análisis citado en la información original, hoy supera la capacidad local en algunos productos. Andrei Serbin Pont, analista especializado en defensa, sostuvo en Infobae en Vivo que la iniciativa no equivale a una privatización, ya que la empresa estatal mantiene el 49% y los activos, mientras que el privado agrega “la inversión, la gestión y los canales comerciales”.

Sobre el área de defensa, Serbin Pont señaló que la demanda doméstica es mayor que la producción disponible y que, por esa razón, Argentina importa municiones para cubrir faltantes. En ese escenario, la propuesta oficial apunta a recomponer la producción nacional y asegurar abastecimiento en un sector considerado estratégico por el propio esquema de convocatoria.

En la línea de químicos básicos, el planteo oficial vincula la decisión con la dependencia de fertilizantes importados. Según se indicó, ese problema se agravó después de la guerra en Ucrania, en un contexto donde otros países de la región, como Brasil, también comenzaron a buscar alternativas para reforzar su provisión.

El escenario internacional también aparece ligado al aumento de la demanda y a la suba de precios de insumos militares. A partir de ese cuadro, el Gobierno salió a buscar socios que puedan aportar tecnología, capital y acceso a mercados globales. La intención es cubrir necesidades internas y, de manera eventual, colocar afuera productos con valor agregado.

Fabricaciones Militares llega a esta etapa tras años de pérdida de capacidad productiva

El proceso de búsqueda de socios privados se monta sobre una empresa que, según los testimonios recogidos por Serbin Pont, arrastra problemas de ordenamiento y falta de inversión desde hace años. En ese punto, el analista afirmó que “la empresa llegó a acumular depósitos con armas sin ensamblar” y que también sufrió un deterioro en su capacidad de gestión.

De acuerdo con esa mirada, Fabricaciones Militares tuvo en distintas etapas de su historia la posibilidad de producir bienes que no existían en otros países de la región. Sin embargo, la falta de actualización tecnológica y de recursos terminó limitando ese desarrollo y frenó la expansión de su capacidad industrial.

En los últimos años también habían circulado versiones sobre el interés de firmas extranjeras en avanzar con asociaciones. Serbin Pont mencionó que dos compañías, una de la República Checa y otra de Alemania, habían manifestado su intención de invertir y ampliar la capacidad productiva vinculada al sector militar. Según indicó, esos países buscan agrandar su industria de defensa y ven una oportunidad en la Argentina.

Por ahora, la convocatoria atraviesa una fase inicial y todavía no se definió qué empresas avanzarán en las negociaciones. Lo que sí quedó establecido en el esquema oficial es la participación privada mínima del 51%, el 49% en manos del Estado, el aporte de plantas y capacidades instaladas por parte de Fabricaciones Militares y la obligación de los socios de sumar inversión, gestión y mercados.

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