Emilia Orozco respaldó en el Senado la reforma laboral y defendió cambios para el empleo privado

La senadora Emilia Orozco explicó los ejes de la reforma laboral, apuntó a la informalidad y criticó el crecimiento del empleo público en gestiones anteriores.

La senadora nacional Emilia Orozco salió a respaldar en el Congreso la reforma laboral impulsada por el oficialismo, a la que presentó como una herramienta para reactivar el empleo privado en Argentina, marcado –según señaló– por más de una década de estancamiento y altos niveles de trabajo en negro. Ante el resto de los legisladores, la representante salteña remarcó que el proyecto incluye más de doscientos artículos, que fue modificado tras varios debates y que, si bien no crea puestos “de la nada”, apunta a generar un clima más seguro para que las empresas inviertan y tomen personal.

Orozco defendió la reforma laboral como llave para ordenar el mercado de trabajo

Durante su exposición, Orozco describió un panorama laboral con fuerte informalidad y calculó que cerca de la mitad de los trabajadores del país está fuera del registro, lo que, según su estimación, implica alrededor de cinco millones de personas sin aportes ni cobertura. Planteó que la reforma laboral busca atacar ese escenario de empleo informal y estancado, ofreciendo un marco más claro para la contratación en el sector privado.

La senadora aclaró que la iniciativa no fue escrita “a las apuradas”, sino que se trabajó como un paquete integral para reorganizar y actualizar la normativa laboral vigente. Recordó que el texto pasó por modificaciones en comisión y en el recinto, y que se incorporaron cambios tras escuchar distintas posturas, tanto de legisladores como de sectores económicos.

Según su argumento, el proyecto “no genera puestos de trabajo por arte de magia”, pero sí fija reglas que, a su criterio, podrían incentivar a los empresarios a arriesgar capital sin temor a conflictos judiciales o trabas administrativas. En ese sentido, sostuvo que Argentina aparece entre los países más complejos de la región para abrir una empresa o sostenerla en el tiempo.

Orozco vinculó esa dificultad con la presión de impuestos y cargas sobre quienes intentan emprender, y aseguró que muchos proyectos productivos se frenan o no llegan a arrancar por ese motivo. Afirmó que el objetivo es ordenar el marco laboral y, al mismo tiempo, aliviar parte de las trabas que hoy sienten los empleadores privados.

Aspectos centrales de la reforma laboral y críticas a la “industria del juicio”

Entre los puntos que destacó del texto de reforma laboral, la senadora mencionó la simplificación de los trámites para registrar empleados y la actualización de las reglas sobre jornada laboral. Subrayó que uno de los ejes es adaptar la ley a modalidades ya instaladas, como el teletrabajo y nuevas formas de organización del tiempo, que forman parte de la rutina de distintos rubros productivos.

En esa línea, explicó que el proyecto intenta contemplar cambios tecnológicos y organizativos que se dieron en los últimos años y que no estaban reflejados en la legislación tradicional. Señaló que muchas empresas funcionan hoy con esquemas mixtos de trabajo remoto y presencial, y que la normativa debe acompañar esas prácticas.

Otro tramo fuerte de su discurso estuvo dedicado a la crítica a lo que definió como “industria del juicio”. Orozco afirmó que este fenómeno afecta sobre todo a las pequeñas y medianas empresas, que son las que más dificultades tienen para afrontar litigios prolongados. Sostuvo que esa situación desalienta la contratación formal y termina impulsando vínculos laborales precarios.

También se refirió a la “pluspetición”, a la que describió como una herramienta que amplifica reclamos considerados excesivos y complica aún más el funcionamiento cotidiano de las firmas. Desde su mirada, los cambios propuestos apuntan a dar previsibilidad tanto a empleadores como a trabajadores, en un contexto en el que –indicó– algunos estudios jurídicos se ven especialmente favorecidos por el sistema actual.

La senadora relacionó este debate con los problemas de desocupación y precariedad que se observan en distintas provincias y localidades del interior del país. Marcó que, para muchas familias, la falta de empleo registrado sigue siendo una preocupación diaria y que la discusión por la reforma se inscribe en un paquete más amplio de medidas orientadas a enfrentar esa situación.

Cuestionamientos al kirchnerismo y debate político

En otro pasaje de su intervención, Orozco cuestionó políticas de gobiernos anteriores, en particular de gestiones vinculadas al kirchnerismo. Sostuvo que durante esos años se amplió el empleo público sin un crecimiento equivalente del trabajo privado, y mencionó como ejemplo el caso del Senado nacional, al que describió como una estructura muy grande, con altos niveles de contratación.

La legisladora hizo una diferencia entre quienes arriesgan capital propio en actividades productivas y aquellos empresarios que dependen de contratos o vínculos con el sector público. Planteó que la discusión sobre la reforma laboral trasciende las banderías partidarias y se relaciona, sobre todo, con la falta de oportunidades reales de trabajo en el interior del país.

Orozco admitió que el proyecto no cuenta con la conformidad de todos los sectores sindicales y políticos. Indicó que hay grupos que rechazan cualquier modificación del marco legal vigente y que, según su mirada, actúan como si los trabajadores fueran “propiedad” de determinadas estructuras. Para la senadora, el debate enfrenta visiones distintas sobre cómo encarar el crecimiento económico y la generación de empleo.

Al cierre de su discurso, se refirió a los incidentes registrados en las inmediaciones del Congreso durante el tratamiento de la iniciativa. Agradeció la actuación de las fuerzas federales que participaron del operativo de seguridad y manifestó su solidaridad con las personas que resultaron heridas. Además, repudió “los actos de violencia, con encapuchados tirando molotov y palos, que buscan desestabilizar el proceso democrático” y remarcó que, según su postura, “Esos malvivientes no representan a nadie; la democracia se defiende con diálogo, no con caos”.

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