Deuda en dólares: las cuatro opciones que estudia Economía para cubrir los fuertes vencimientos de enero

El Ministerio de Economía encara un inicio de año exigente, con fuertes vencimientos de deuda en dólares en enero y un faltante de más de u$s2.000 millones. Tras la emisión de un bono que aportó u$s1.000 millones, el equipo económico analiza cuatro caminos posibles: compras de divisas en el mercado, un nuevo giro del FMI, una operación de REPO y la utilización del swap con Estados Unidos, mientras el mercado mira de cerca cada movimiento del Tesoro y del Banco Central.

El programa financiero de comienzos de año quedó bajo la lupa por el peso de la deuda en moneda extranjera que vence en enero y por el margen acotado que tiene el Tesoro para afrontarla. Luego de volver al mercado internacional y colocar un bono en dólares por u$s1.000 millones, el Gobierno nacional todavía necesita más de u$s3.700 millones para cumplir con los pagos de Bonares y Globales, según cálculos privados sobre la información oficial disponible.

De acuerdo con datos del Ministerio de Economía al 5 de diciembre, el Tesoro contaba con cerca de u$s210 millones líquidos. A eso se sumaría, antes de que termine el año, el ingreso estimado de unos u$s700 millones por la privatización de cuatro centrales hidroeléctricas en la Patagonia. Aun así, el hueco financiero seguiría arriba de los u$s2.000 millones, por lo que se pusieron sobre la mesa al menos cuatro alternativas para cerrar la brecha.

Mientras tanto, la dinámica de reservas del Banco Central y el comportamiento del reciente bono en el mercado secundario se volvieron variables clave para medir el apetito de los inversores frente a la deuda argentina y las chances de repetir colocaciones similares en el corto plazo.

Las cuentas del Tesoro y el peso de la deuda en dólares de enero

El regreso al mercado de deuda en dólares se concretó la semana pasada, después de ocho años sin emisiones de este tipo. El bono se adjudicó con un rendimiento de 9,26% anual y permitió captar u$s1.000 millones, monto que cubre menos de una cuarta parte de las obligaciones en divisas que vencen en enero. La tasa quedó cercana al 9,25% de TIR, un nivel comparable con algunos títulos bajo ley Nueva York y por debajo de bonos como el AL29 y el AL30, pero algo más alto de lo que descontaban varios operadores tras las declaraciones del ministro Luis Caputo.

Para el economista Leo Anzelone, director de CEPEC, la emisión fue “un paso en la dirección correcta, pero dejó una señal clara, ‘el acceso sigue siendo muy restringido’”. Señaló que el monto fue acotado, con demanda concentrada en jugadores locales, y que “la tasa del 9,26% refleja que el riesgo país todavía condiciona cualquier intento de financiamiento voluntario”. Además, recordó que algunas provincias, aun con legislación extranjera, lograron colocar deuda con un costo algo menor.

Por su parte, el economista Amílcar Collante indicó que esperaba una cifra más alta en la licitación y explicó que el Gobierno “prefirió ir a la tasa porque, de lo contrario, habría tenido que convalidar un rendimiento más alto”. Sobre la urgencia por cubrir los vencimientos de enero, advirtió que el calendario ya entra “en tiempo de descuento” y consideró probable que aparezcan novedades pronto sobre un posible REPO.

Cuatro caminos para cerrar los vencimientos de deuda de enero

El primer camino que estudia el equipo económico es aprovechar la estacionalidad de diciembre para que el Tesoro compre dólares en el mercado, si se dan condiciones de mayor oferta de divisas. Sin embargo, en los últimos días se observaron ventas de dólares por parte del propio Tesoro para atender una demanda persistente, lo que complica la estrategia de acumular reservas en el corto plazo y usar esa vía para la deuda de enero.

En simultáneo, el Gobierno espera la revisión de metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La aprobación habilitaría un desembolso cercano a u$s1.000 millones. El mercado, de todos modos, ya asume que se pedirá un “waiver” por el incumplimiento en la meta de acumulación de reservas, lo que abre dudas sobre los tiempos y la disponibilidad efectiva de ese giro para aplicarlo a los vencimientos próximos.

Una tercera alternativa que gana espacio en los análisis es la concreción de una operación de REPO. Anzelone detalló que este mecanismo podría aportar entre u$s5.000 y u$s7.000 millones, y lo describió como un esquema de financiamiento que ya viene usando el Banco Central con bancos internacionales por montos cercanos a los u$s2.000 millones, “estructuradas como préstamos colateralizados con títulos soberanos”. De esta forma, se obtienen fondos frescos con garantía de activos.

El costo del REPO y el rol del SWAP con Estados Unidos

Sobre el costo del REPO, Anzelone explicó que “por diseño, estos acuerdos suelen tener un costo financiero superior al de una colocación tradicional, justamente por el componente de colateral y la corta duración del financiamiento”. Agregó que, si se arma usando como garantía instrumentos del Tesoro de Estados Unidos, “el costo efectivo puede reducirse marginalmente respecto de un esquema colateralizado con bonos argentinos. Aun así, sigue siendo una alternativa más cara que la emisión soberana directa, pero operativamente más accesible dadas las restricciones actuales de mercado”.

La cuarta opción que figura en los informes privados es recurrir nuevamente al swap con Estados Unidos. Esta salida aparece como la menos deseada entre los analistas. Claudio Caprarulo, director de Analytica, sostuvo que la reciente colocación en dólares fue “un primer paso, pero por las caraterísticas no modifica las expectativas” y afirmó que “el mejor es escenario es que no tenga que usar nuevamente el swap con EEUU”. Para el mercado, una mayor dependencia del swap sería leída como una señal de dificultad para acceder a financiamiento clásico de deuda.

Collante también señaló que, si no prospera un REPO, quedaría la opción de usar el swap o “descapitalizar el Banco Central”, escenario que sería observado con más cautela. Remarcó, además, que los REPO implican siempre algún tipo de garantía, pero los consideró hoy como la salida más probable para reforzar la caja y llegar a los pagos.

Reservas, riesgo país y la mirada del mercado sobre la deuda argentina

La reacción de los inversores ante el nuevo bono en dólares fue seguida con particular atención por la city. Analistas marcaron que el resultado de la licitación fue un avance en términos de acceso al mercado, aunque no alcanzó para despejar las dudas sobre la capacidad del Tesoro de repetir colocaciones similares en el corto plazo, ni sobre el impacto de una tasa cercana al 9,25% en futuras emisiones de deuda soberana.

Especialistas también advirtieron que la intensidad con la que se siguió la licitación estuvo influida por la sobreexpectativa previa. En condiciones de mayor normalidad, remarcaron, el pago de vencimientos no suele generar el nivel de tensión actual en torno a cada decisión del Tesoro y del Banco Central. El nivel de riesgo país continúa marcando el costo del crédito y condiciona el volumen de fondos que se puede captar.

Caprarulo subrayó que la vuelta de Argentina al mercado en dólares es un hito, pero insistió en que, con las tasas y el riesgo vigente, ese movimiento por sí solo no cambia de forma decisiva el escenario financiero de corto plazo. Además, indicó que la atención seguirá puesta en cómo evolucione el precio del bono en el mercado secundario, porque su cotización será una referencia adicional sobre la percepción de riesgo de los inversores frente a la deuda argentina y sobre la viabilidad de nuevas emisiones.

En este contexto, y con poco margen de tiempo hasta el inicio del calendario de pagos de enero, las decisiones en torno a un posible REPO, el desembolso del FMI, el avance de privatizaciones y el uso eventual del swap aparecen como los puntos a seguir de cerca por parte de bancos, fondos y operadores financieros.

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