La dueña de un geriátrico clandestino del barrio Nuevo Horizonte, en Santa Fe, se entregó el martes ante la Policía de Investigaciones luego de permanecer casi una semana prófuga. La mujer se presentó con su abogado, Claudio Torres del Sel, y quedó a disposición de la Justicia por la causa que comenzó tras un incendio en el inmueble. El operativo permitió retirar a siete adultos mayores, mientras que un empleado continúa detenido por una investigación vinculada al presunto maltrato.
La investigación se inició el 29 de julio, cuando un incendio intencional dejó al descubierto las condiciones en las que vivían las personas alojadas en el lugar. Según la reconstrucción difundida por Aire de Santa Fe, uno de los ocho residentes inició el fuego para conseguir que alguien advirtiera la falta de comida.
La causa avanza tras la entrega de la dueña del geriátrico clandestino
La propietaria del establecimiento ilegal acudió de forma voluntaria a la sede de la Policía de Investigaciones, conocida como PDI. Hasta el momento no se difundió su identidad. La mujer quedó sometida a la investigación judicial luego de que fuera buscada desde el procedimiento realizado en el inmueble.
La audiencia imputativa contra la dueña está prevista para este viernes en los Tribunales de Santa Fe. La acusación estará a cargo del fiscal Manuel Cecchini y la audiencia será dirigida por la jueza Rosana Carrara.
En paralelo, un trabajador identificado con las iniciales R. A. H. permanece detenido desde el 29 de julio. El empleado será imputado este miércoles en el marco de una causa por maltrato relacionada con la atención de los residentes del geriátrico clandestino.
El incendio dejó expuesta la denuncia por cuatro días sin alimentos
Bomberos Zapadores llegaron al domicilio luego del aviso por el incendio y lograron controlar las llamas. No se informaron heridos graves por el episodio. De acuerdo con los datos reunidos durante la investigación, el residente que provocó el fuego explicó que lo hizo “para llamar la atención”, porque “no los alimentaban hacía cuatro días”.
Los testimonios de quienes vivían en el lugar sumaron elementos a la investigación. Héctor contó que fue llevado al asilo con promesas de cuidado y comida, aunque sostuvo que no se cumplieron. “Me dijeron que acá iba a estar bien, que no me iba a faltar nada, que iba a comer bien y me iban a atender. Fue todo al revés”, relató.
También se conoció que los residentes abonaban 300.000 pesos mensuales. Según la información difundida sobre el caso, quienes estaban a cargo del lugar retiraban ese dinero de las tarjetas de cobro de los jubilados.
Los adultos mayores fueron trasladados y reciben asistencia en Casa Beata Clara
Miguel Ángel, otro de los hombres alojados en el inmueble, afirmó que le habían quitado su tarjeta de cobro. Por su parte, Luis César Arriola, de 80 años, denunció que pasó 2 años sin documentación y sin poder comunicarse con personas del exterior.
“Me tienen secuestrado”, afirmó Arriola. El adulto mayor también describió la falta de alimentos en el geriátrico clandestino: “hace cuatro días que no comemos. No hay azúcar, no hay yerba, no hay pan, no hay nada”. Las imágenes tomadas luego del incendio mostraron camas precarias en una habitación compartida, escaso mobiliario y pertenencias amontonadas.
Tras el rescate, la Municipalidad de Santa Fe informó que los siete adultos mayores retirados del lugar fueron alojados en Casa Beata Clara, donde reciben atención integral. El secretario de Gobierno municipal, Sebastián Mastropaolo, indicó que el municipio aportará la información requerida por la Justicia. “La Municipalidad sabe que la Justicia tiene una intervención activa. Desde el Ejecutivo nos hicimos cargo de los siete adultos y los tenemos alojados y asistidos en Casa Beata. La situación es de emergencia”, afirmó.

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