El Día del Libro se celebra hoy, jueves 23 de abril, como una jornada internacional dedicada a la lectura, a los autores y al valor de las obras escritas. La fecha fue impulsada por la UNESCO y quedó ligada a nombres centrales de la literatura, como Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Además del homenaje simbólico, el Día del Libro también apunta a fomentar el hábito lector, respaldar la actividad editorial y remarcar la importancia del derecho de autor en todo el mundo.
La conmemoración no se reduce solo a recomendar libros o recordar escritores conocidos. Desde su formulación internacional, el objetivo fue más amplio: promover la circulación de obras, acompañar a la industria editorial y reconocer que cada texto tiene una autoría que debe ser protegida. Por eso, el Día del Libro quedó instalado como una fecha cultural con alcance global.
El 23 de abril fue elegido por su peso dentro de la historia literaria. Esa jornada suele vincularse con la muerte de Shakespeare, Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega, aunque los registros históricos tienen algunas diferencias que con el tiempo también fueron aclaradas por los propios organismos y materiales de difusión sobre esta celebración.
El Día del Libro nació como una jornada para impulsar la lectura y cuidar la autoría
La UNESCO definió esta fecha como una oportunidad para alentar la lectura en la vida cotidiana y, al mismo tiempo, para dar visibilidad al trabajo de quienes escriben. De esa manera, el Día del Libro quedó asociado no solo al mundo cultural, sino también a la defensa de la propiedad intelectual sobre las obras literarias.
Esa idea fue tomando forma a partir de decisiones adoptadas en distintos momentos. En los registros del organismo se mencionan movimientos previos desde 1988 a favor de una celebración dedicada al libro y a la lectura. Un año después, el 15 de junio, hubo un reconocimiento que luego fue replicado y adoptado por varios países.
Con el paso del tiempo, la fecha atravesó cambios y ajustes. Esa evolución acompañó distintos acontecimientos vinculados con la manera de recordar a los autores y organizar una jornada común a escala internacional. Para 2010, de acuerdo con los datos difundidos en torno a esta conmemoración, cerca de un centenar de países ya la incorporaban a sus calendarios culturales.
Uno de los momentos decisivos llegó el 15 de noviembre de 1995, durante un homenaje realizado en París, Francia. Allí se rindió tributo a escritores que fueron señalados como figuras de peso en la historia de la literatura. Ese mismo día, la Conferencia General de la UNESCO proclamó oficialmente el día del libro con el apoyo de la Unión Internacional de Editores.
La elección del 23 de abril tiene un valor simbólico, aunque con precisiones históricas
La asociación de la fecha con tres autores universales explica buena parte de su fuerza simbólica. El 23 de abril quedó unido a William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Inca Garcilaso de la Vega, este último identificado en la referencia original como de origen peruano. Esa coincidencia le dio a la jornada un peso especial dentro del calendario cultural.
Sin embargo, los datos históricos no son idénticos en los tres casos. Inca Garcilaso de la Vega murió el 23 de abril, al igual que Shakespeare, aunque en este último caso se toma en cuenta el calendario juliano. En cuanto a Cervantes, se indica que falleció el 22 de abril, pero su entierro se realizó al día siguiente, razón por la cual su recordación quedó vinculada al 23.
Esa combinación entre símbolo y precisión histórica fue consolidando el perfil del Día del Libro. La fecha terminó siendo una síntesis entre homenaje literario y política cultural internacional. Por eso, cada año vuelve a mencionarse no solo por los nombres que recuerda, sino también por el mensaje que busca sostener en torno al acceso a los libros.
La misma línea de trabajo dio origen a otra iniciativa impulsada por la UNESCO: la designación anual de una Capital Mundial del Libro. La propuesta busca reforzar la promoción de la lectura y facilitar que los libros lleguen a más personas dentro de la ciudad elegida y también en su país.
Las celebraciones cambian en cada país y suman actividades públicas
La primera ciudad distinguida como Capital Mundial del Libro fue Madrid, en 2001. Después llegó Alejandría, en Egipto, en 2002. En Sudamérica, entre las ciudades mencionadas aparecen Bogotá, en 2007, y Buenos Aires, en 2011. Para 2022, la ciudad señalada fue Guadalajara, en México, dentro de una secuencia que la UNESCO utiliza para sostener la difusión del libro en distintos territorios.
Además de esa distinción internacional, el Día del Libro suele celebrarse con formatos diferentes según cada país. En varios lugares se organizan festivales, conciertos, conversatorios y otras propuestas vinculadas con la literatura. Esas actividades forman parte de programaciones especiales que buscan acercar los libros a públicos diversos.
En Perú, por ejemplo, la celebración se extiende durante 15 días y alcanza a más de 10 regiones. En Lima se desarrollan conversatorios, encuentros y presentaciones teatrales en espacios como la Biblioteca Nacional y la Casa de la Literatura. También se indicó que esa modalidad se replica en algunas regiones peruanas con iniciativas similares.
La jornada se conmemora todos los 23 de abril y mantiene como referencia la recordación de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en 1616. La proclamación internacional del Día del Libro fue realizada por la Conferencia General de la UNESCO el 15 de noviembre de 1995.

