El Gobierno nacional inició un proceso de desregulación de la ganadería en Argentina con la Resolución 62/26 del Senasa, que elimina partes clave del histórico Decreto 4238/68. La medida, presentada por el economista Federico Sturzenegger, apunta a reducir regulaciones sobre faena y productos cárnicos, y a adaptar el marco normativo a la realidad productiva actual.
El Gobierno nacional puso en marcha un cambio fuerte en las reglas que rigen la ganadería en Argentina al avanzar con la desregulación parcial de un decreto que tiene más de medio siglo de vigencia. A través de la Resolución 62/26, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) dispuso derogar dos capítulos del Decreto 4238/68, una norma histórica para todo el circuito de faena y comercialización de carne en el país. La medida fue presentada por el economista Federico Sturzenegger, quien la enmarcó dentro de un proceso más amplio de revisión regulatoria.
El decreto afectado, vigente desde fines de la década del sesenta, es considerado una de las bases centrales del esquema regulatorio de la ganadería nacional. Según la información oficial, la decisión apunta a “liberar restricciones” y a simplificar el entramado normativo que todavía se apoya en reglas diseñadas hace más de 50 años. La resolución lleva la firma de la directora del Senasa, Pilú Giraudo.
De acuerdo con lo que se comunicó, el rediseño de estas normas se coordina entre el Senasa y el Ministerio de Desarrollo Productivo, con el foco puesto en actualizar el marco que regula a la actividad ganadera y al sector cárnico en general. En este contexto, la Resolución 62/26 aparece como el primer paso concreto de una revisión más amplia que se proyecta sobre distintas regulaciones históricas.
Qué cambia con la Resolución 62/26 sobre ganadería
La Resolución 62/26 del Senasa elimina de forma puntual los capítulos XXIX y XXXIII del Decreto 4238/68. Estos apartados trataban sobre el asesoramiento y sobre productos vinculados a la agricultura familiar dentro de la ganadería, dos áreas que venían reguladas bajo parámetros fijados a fines de los años sesenta. Con la derogación parcial, esas disposiciones dejan de estar vigentes en el esquema actual.
El Decreto 4238/68 fue durante décadas la referencia básica para la normativa relacionada con la faena, el control sanitario y la comercialización de productos cárnicos en Argentina. Su alcance abarcaba buena parte de la cadena de la ganadería, desde el campo hasta las plantas frigoríficas y los puntos de venta. Por eso, cualquier modificación sobre sus capítulos genera atención en todo el sector.
Si bien la resolución no cambia el decreto completo, sí abre la puerta a un proceso de revisión por etapas. La derogación de estos dos capítulos se presenta como el inicio de una serie de ajustes que buscarían reordenar las exigencias legales sobre la ganadería, con la intención de que el marco regulatorio acompañe las condiciones productivas y comerciales actuales del país.
Según la explicación difundida por las autoridades, la tarea técnica para definir qué capítulos debían ser modificados se apoyó en el trabajo de especialistas del Senasa y del Ministerio de Desarrollo Productivo. Ambos organismos vienen cooperando en la revisión de normas sanitarias y productivas, no solo para el sector cárnico sino también en anuncios recientes relacionados con vacunas.
El rol de Federico Sturzenegger y la visión sobre la ganadería actual
El economista Federico Sturzenegger fue el encargado de exponer el sentido político y económico de la medida. Sturzenegger planteó que la ganadería argentina atraviesa un “tiempo excepcional” pese a seguir regida por normas de los años sesenta, en referencia al Decreto 4238/68. Según su exposición, ese marco legal tuvo escasos cambios a lo largo de distintas gestiones nacionales.
En su intervención, Sturzenegger ubicó la Resolución 62/26 dentro de un programa más amplio de revisión normativa, orientado a lograr una regulación “sustancialmente más liviana” para la actividad. Explicó que esta desregulación de la ganadería se alinea con la orientación económica del actual Gobierno y la idea de ir retirando trabas consideradas innecesarias para la producción.
El funcionario también destacó el trabajo de los equipos técnicos que participaron en la elaboración de la resolución. Agradeció puntualmente a los profesionales del Senasa y del Ministerio de Desarrollo Productivo, y recordó que parte de esos mismos equipos intervino en definiciones recientes vinculadas a esquemas de vacunas, dentro del mismo proceso de revisión de regulaciones sanitarias.
Proceso de desregulación de la ganadería por etapas
Desde la mirada oficial, la derogación parcial del Decreto 4238/68 no es un hecho aislado, sino uno de varios movimientos previstos sobre la ganadería y otras actividades productivas. La meta declarada es avanzar de manera gradual hacia un entramado regulatorio más sencillo y adaptado a la realidad actual del sector cárnico y ganadero. En ese marco se inscribe la Resolución 62/26 como uno de los primeros pasos concretos.
La norma, sancionada en su momento durante el gobierno de Juan Carlos Onganía, marcó durante años las reglas para la faena y la comercialización de carne en todo el país. Con la decisión de iniciar su desregulación parcial, el Gobierno nacional activa un proceso de revisión que continuará bajo la órbita del Senasa y del Ministerio de Desarrollo Productivo, según se informó oficialmente.

