La combinación de despidos en organismos científicos nacionales, el cierre de áreas técnicas y la reducción de programas vinculados al diagnóstico encendió fuertes señales de alarma en Salta, una de las provincias más golpeadas por la enfermedad de Chagas. Los cambios se enmarcan en la reestructuración de la ANLIS-Malbrán, dispuesta por decreto presidencial, y abren interrogantes sobre cómo se sostendrá la vigilancia sanitaria en el norte del país.
Reestructuración en la ANLIS-Malbrán y despidos que impactan en Salta
El movimiento más importante se concretó a través del Decreto 192/26, firmado por el presidente Javier Milei, que rediseñó la estructura de la Administración Nacional de Laboratorios y de Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán (ANLIS-Malbrán). En ese esquema se contemplan fusiones, recortes y eliminaciones de diversas áreas técnicas, entre ellas el histórico Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE), pieza clave para el estudio de enfermedades transmitidas por vectores, como la enfermedad de Chagas.
Según se detalló, la eliminación del CeNDIE no es un hecho aislado, sino que se suma a decisiones previas como la disolución del Instituto Nacional de Medicina Tropical y la poda de distintos programas sanitarios. Para especialistas del sistema de salud y del ámbito científico, esta secuencia supone una reducción sensible de la capacidad estatal para investigar, diagnosticar y dar respuestas en el territorio ante patologías de alto impacto.
En paralelo, la reorganización vino acompañada de recortes de personal. El 1 de abril, un total de 39 trabajadores de ANLIS-Malbrán que cumplían funciones en Misiones, Córdoba y Salta fueron notificados de su despido. Estos despidos se inscriben en un contexto de ajuste más amplio, que incluye no renovación de contratos y pérdida de poder adquisitivo en diversas instituciones sanitarias nacionales, según vienen advirtiendo sectores gremiales y académicos.
Desde esos espacios remarcan que lo que se presenta como una reingeniería administrativa repercute directamente sobre las capacidades operativas en campo. En el caso particular del Chagas, señalan que la preocupación principal pasa por el posible debilitamiento de los circuitos de diagnóstico y por la interrupción de proyectos que articulaban el nivel nacional con las provincias del norte, entre ellas Salta.
Preocupación por la enfermedad de Chagas en el norte y cierre de unidades de referencia
La inquietud no se limita a los cambios en los organigramas centrales. También hay consecuencias concretas fuera de la Ciudad de Buenos Aires. En Córdoba, por ejemplo, se produjo la desarticulación de una unidad especializada en el estudio de vinchucas en la zona de Punilla. Esa dependencia incluía un insectario que era considerado un punto de referencia en América Latina para el análisis de los vectores que transmiten el parásito causante de la enfermedad de Chagas.
La Mesa Federal de Ciencia y Tecnología advirtió que el cierre o degradación de estos espacios no solo compromete el trabajo sobre el Chagas, sino también sobre otras patologías como dengue, leishmaniasis y fiebre amarilla. De acuerdo con esa instancia, la discontinuidad de programas y equipos técnicos afecta de manera directa el trabajo territorial, que requiere monitoreos sistemáticos y estrategias de largo plazo para ser efectivo.
Desde el Gobierno nacional, en cambio, se argumenta que la reestructuración apunta a optimizar recursos y a evitar superposición de funciones entre distintas áreas. Bajo esa lógica, la fusión y disolución de institutos dentro de ANLIS-Malbrán se presenta como una forma de concentrar tareas y reducir gastos operativos. No obstante, en provincias con fuerte presencia de enfermedades endémicas, como Salta, se multiplican las dudas sobre el impacto inmediato de estas decisiones en la capacidad de vigilancia y diagnóstico.
Los datos sanitarios disponibles indican que en Argentina hay alrededor de 1,5 millones de personas infectadas con la enfermedad de Chagas. Una porción significativa de esos casos se concentra en el norte del país. En jurisdicciones como Salta, la circulación del parásito y la presencia constante de la vinchuca se mantienen como un desafío central para la salud pública, y especialistas consultados coinciden en que la principal barrera sigue siendo el acceso oportuno a estudios y tratamientos.
El rol de la Universidad Nacional de Salta frente a los recortes
Frente a este escenario de reacomodamientos y despidos en el nivel nacional, las universidades y laboratorios locales ganan peso. En Salta, la Universidad Nacional de Salta sostiene desde hace años una agenda activa vinculada a la enfermedad de Chagas, en conjunto con organismos públicos y fundaciones. Una de las estrategias más destacadas es la realización de testeos masivos a estudiantes que ingresan a la UNSa, con la idea de detectar infecciones en etapas tempranas y reducir la transmisión, especialmente la vía congénita.
La Facultad de Ciencias de la Salud de la UNSa cuenta con equipos que trabajan de manera sostenida en parasitosis como Chagas y leishmaniasis, combinando investigación, formación de recursos humanos y desarrollo de métodos diagnósticos. Estas tareas se vuelven todavía más relevantes en un contexto donde la estructura nacional de referencia, encabezada por ANLIS-Malbrán, atraviesa una reorganización que incluye la desaparición de áreas emblemáticas como el CeNDIE y el cierre de unidades de campo, como la de Punilla en Córdoba.
Un punto alto de esa trayectoria académica se dio en 2025, cuando la UNSa realizó un reconocimiento institucional a uno de los investigadores más influyentes en este campo. Ese año, la Facultad de Ciencias de la Salud llevó adelante una ceremonia en la que se otorgó el título de Doctor Honoris Causa al Dr. Miguel Ángel Basombrío, referente en salud pública y pionero en el estudio de la enfermedad de Chagas en Argentina.
Basombrío, nacido en Buenos Aires, se graduó de médico en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1964 y luego completó su Doctorado en Medicina en la misma institución. En el inicio de su carrera se desempeñó como becario del CONICET en el Instituto Roffo y posteriormente como Investigador Asociado en el Institute for Cancer Research de Filadelfia, en Estados Unidos. Al regresar al país, continuó su labor científica como Investigador Asociado de CONICET en el Laboratorio de Leucemia Experimental de la Academia Nacional de Medicina.
Su producción se enfocó en el desarrollo de estrategias innovadoras de vacunación contra la enfermedad de Chagas, líneas de trabajo consideradas pioneras en Argentina y en la región. Esa tarea se complementó con una intensa actividad docente y de formación de profesionales orientados a la salud pública y la parasitología.
En 1981, Basombrío fundó el Laboratorio de Patología Experimental (LAPE) en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNSa. Desde entonces, ese espacio se consolidó como un ámbito de referencia en parasitología, con eje en Chagas y leishmaniasis. De acuerdo con los antecedentes académicos difundidos durante la ceremonia de 2025, su rol como investigador y formador fue determinante para fortalecer el estudio de estas enfermedades en el ámbito científico nacional.
Actualmente, los equipos que continúan su línea de trabajo en la UNSa integran proyectos que abarcan diagnóstico, investigación básica y aplicada, y seguimiento de poblaciones en riesgo. Estas acciones se desarrollan mientras la red nacional de laboratorios vive un proceso de recortes y despidos, que genera incertidumbre sobre cómo se sostendrán, a futuro, los programas de vigilancia y diagnóstico de la enfermedad de Chagas en provincias como Salta.

Alarma por despidos en salud y ciencia en Salta en plena lucha contra la enfermedad de Chagas
