El descubrimiento de una villa imperial romana tras una excavación clandestina en Italia

El recorrido gratuito permite ver ruinas, mosaicos y tareas de restauración en un área ligada al antiguo asentamiento de Lorium.

Las autoridades italianas habilitaron desde el 20 de junio las visitas públicas a un yacimiento arqueológico de Castel di Guido, a unos 21 kilómetros al oeste de Roma, donde el descubrimiento de una villa imperial romana salió a la luz después de una excavación clandestina detectada en febrero. El sitio, vinculado con el antiguo asentamiento de Lorium y con la dinastía Antonina, puede recorrerse gratis con reserva previa. En el lugar se observan ruinas, mosaicos, muros conservados y también las tareas de restauración que siguen en marcha.

La intervención oficial comenzó cuando la policía de Roma avisó a la superintendente especial Daniela Porro sobre movimientos ilegales en esa zona rural. Luego actuaron equipos del Ministerio de Cultura y de los Carabinieri para frenar la maniobra y resguardar el área. Según la información difundida por organismos oficiales, el operativo permitió recuperar un sector de alto valor histórico, aunque los primeros controles ya habían detectado daños importantes en varias partes del terreno.

El descubrimiento quedó expuesto al público en un área histórica de Italia

El predio estatal de Castel di Guido no es un lugar cualquiera dentro del mapa romano. En la actualidad funciona como la explotación agrícola pública más grande de Italia, con producción de girasoles, aceite de oliva y ganado. Sin embargo, hace cerca de 2.000 años ocupaba el espacio donde estaba Lorium, una posta situada en la milla 12 de la Via Aurelia.

Ese enclave tuvo relación con distintos integrantes de la dinastía Antonina. De acuerdo con la reconstrucción histórica oficial, Adriano frecuentaba la zona, Antonino Pío murió allí en una propiedad familiar y Marco Aurelio pasó parte de su juventud en ese entorno. Por eso, el hallazgo de una villa imperial romana en ese punto refuerza el valor arqueológico del lugar.

Las visitas abiertas desde el 20 de junio incluyen un recorrido por las estructuras ya visibles y por los trabajos de recuperación que todavía continúan. El acceso es gratuito, pero debe hacerse con reserva previa. De esa manera, el público puede observar tanto los restos encontrados como el proceso de conservación que llevan adelante los especialistas.

La excavación clandestina había provocado daños antes del operativo oficial

La pesquisa arrancó en febrero, cuando se detectaron excavaciones ilegales en el campo. A partir de esa alerta, las autoridades intervinieron para detener la actividad y asegurar el yacimiento. En materiales oficiales, el ministro de Cultura de Italia, Alessandro Giuli, sostuvo que, en pocos días, las autoridades detuvieron la actividad ilegal, protegieron el área arqueológica y sacaron a la luz los restos de una villa de época imperial en la campiña romana.

Pero el balance inicial mostró que el perjuicio ya era considerable. Según la evaluación citada por Finestre sull’Arte, algunas partes del yacimiento fueron afectadas por el uso descuidado de una retroexcavadora. Además, en otros sectores quedaron a la vista estructuras antiguas y montículos de tierra removida sin criterios mínimos de protección.

Frente a ese panorama, el trabajo posterior se enfocó no solo en recuperar piezas y estructuras, sino también en estabilizar lo que había quedado expuesto. La intervención buscó evitar un deterioro mayor en un espacio que ya presentaba señales claras de alteración por la maniobra clandestina.

La villa imperial romana conserva mosaicos, muros altos y una estatua fragmentada

Los trabajos arqueológicos quedaron bajo la dirección de Alessia Contino, arqueóloga de la superintendencia. Durante esa etapa, los especialistas identificaron ambientes con un nivel de conservación poco común. Entre los elementos relevados figuran muros de 1,5 metros de altura, mosaicos con diseños florales y geométricos, y fragmentos de yeso pintado.

La organización del edificio giraba en torno a un impluvio, una pileta rectangular hundida bajo el atrio central de las viviendas romanas acomodadas. Esa estructura servía para recolectar agua de lluvia para uso doméstico, además de ayudar a refrescar la casa. Alrededor de ese núcleo central se conservaron cuatro habitaciones con pisos de mosaico, mientras que la documentación oficial también menciona estructuras vinculadas con actividades productivas de la villa.

Entre las piezas recuperadas, la más destacada es una estatua fragmentada de mármol blanco. La figura muestra a un personaje barbado que lleva un ternero o un lechón, y los arqueólogos consideran que podría tratarse de Silvano, dios romano del campo y de los bosques. Según el conjunto de hallazgos, la villa habría pertenecido a una persona de alto rango, posiblemente un aristócrata relacionado con Lorium y con el entorno de la corte imperial.

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