Un informe de la revista Foreign Affairs Latinoamérica encendió nuevas alarmas al sostener que el gobierno de Javier Milei habría ofrecido el puerto de Ushuaia a Estados Unidos como “activo estratégico”, en el marco de la negociación para sumar a la Argentina a la llamada Junta de Paz impulsada por Donald Trump. La publicación vincula de manera directa la intervención administrativa del puerto de Ushuaia, decidida por el Ejecutivo nacional, con el desembarco reciente de delegaciones estadounidenses en Tierra del Fuego. El texto ubica a la terminal fueguina en el centro de una posible reconfiguración política y militar en el Atlántico Sur.
El rol del puerto de Ushuaia en la Junta de Paz de Trump y la estrategia exterior de Milei
Según el análisis de Foreign Affairs Latinoamérica, la decisión de intervenir administrativamente el puerto de Ushuaia no sería un hecho aislado, sino que formaría parte de una estrategia más amplia de política exterior del gobierno de Javier Milei. En ese marco, el puerto fueguino habría sido presentado ante Washington como un activo estratégico para facilitar el ingreso de la Argentina a la Junta de Paz promovida por Donald Trump.
El artículo recuerda que esa iniciativa, descripta como una suerte de estructura paralela a la ONU bajo liderazgo de Trump, fue anunciada en enero de 2026 durante el Foro Económico Mundial en Davos. De acuerdo con la reconstrucción de la revista, la propuesta argentina habría incluido el ofrecimiento del puerto de Ushuaia como parte de la negociación para sellar la incorporación del país a ese esquema.
La publicación va más allá y plantea un costado financiero ligado a este acercamiento. Señala que, para obtener la membresía en la Junta de Paz, Argentina habría debido abonar una inscripción de mil millones de dólares. En ese contexto, el puerto de Ushuaia aparece mencionado como posible forma de pago asociada a la adhesión al bloque liderado por Trump, aunque el detalle de los términos exactos del entendimiento no fue difundido públicamente.
Foreign Affairs Latinoamérica afirma que el control federal sobre la terminal marítima adquiere “un sentido político adicional”, en tanto permitiría orientar su uso a fines militares y comerciales ligados a la relación bilateral con Estados Unidos, por fuera de las funciones habituales del puerto dentro del esquema federal argentino. Así, la intervención del puerto se interpreta como una herramienta para adaptar su operación a los compromisos asumidos con Washington.
Movimientos militares, visita de congresistas y presencia estadounidense en Ushuaia
Las afirmaciones del informe se conocen luego de una serie de movimientos que llamaron la atención en el extremo sur del país. El 26 de enero pasado aterrizó en la ciudad de Ushuaia un Boeing C-40 Clipper, procedente de la base militar Joint Base Andrews, en Maryland, con escalas previas en San Juan y en Buenos Aires. La aeronave fue identificada como un vuelo que trasladaba a congresistas de Estados Unidos.
Ese arribo se dio en medio de fuertes especulaciones por el proyecto de una Base Naval Integrada en la zona, de interés para Washington. De acuerdo con lo publicado, la instalación sería clave para el monitoreo de la presencia china en la región y para reforzar la presencia militar norteamericana en un área catalogada como estratégica, que abarca la franja cercana a la Antártida y a las rutas marítimas del Atlántico Sur.
Ante las consultas sobre la llegada de la comitiva, la embajada de Estados Unidos informó al portal La Política Online que se trataba de una delegación bipartidista de la Comisión de Energía del Congreso norteamericano. El gobierno argentino replicó ese mismo comunicado oficial sin agregar información sobre la agenda desarrollada en el puerto de Ushuaia, ni aclarar si la visita se vinculaba con los planes nacionales para la terminal fueguina o con las negociaciones ligadas a la Junta de Paz.
En su reconstrucción, Foreign Affairs Latinoamérica sostiene que la combinación entre la intervención administrativa del puerto y estos gestos de acercamiento a Washington configura una redefinición del papel de Ushuaia en la relación bilateral. El texto reitera que el control federal permitiría habilitar un uso militar y comercial del puerto relacionado con Estados Unidos, además de sus tareas habituales vinculadas al turismo, la carga y la pesca.
Un enclave estratégico en el Atlántico sur y las tensiones que genera
El informe subraya el peso específico de Ushuaia en el mapa geopolítico actual. Destaca que la ciudad fueguina funciona como uno de los principales nodos de conectividad naval del Atlántico Sur y como puerta clave hacia la Antártida. Según los datos citados, en las últimas dos temporadas operativas pasaron por el puerto más de 1300 buques de turismo, carga, pesca, investigación científica y uso militar, con aproximadamente 200 000 pasajeros y más de 120 000 tripulantes.
Para la revista, esta centralidad convierte a Ushuaia en un punto codiciado en medio de la creciente competencia internacional por el control de rutas marítimas, recursos naturales y proyección hacia el continente blanco. En ese escenario, el puerto aparece descripto como pieza relevante en las disputas por el monitoreo de desplazamientos navales y de las actividades científicas y comerciales en la zona antártica.
Foreign Affairs Latinoamérica indica que el entendimiento derivado de estas gestiones no fue comunicado oficialmente por las autoridades nacionales, pero detalla que otorgaría a Estados Unidos capacidad de “control, uso, monitoreo y supervisión” sobre un área señalada como clave para seguir el avance de China. El documento advierte que esta situación tiene impacto directo en la discusión sobre la soberanía argentina en el sector.
Por último, el texto menciona que el incremento de la presencia estadounidense en Ushuaia provoca roces dentro de distintas áreas del Estado nacional, particularmente en Cancillería y en el Ministerio de Defensa. Además, se consigna que en Chile siguen con atención estos movimientos, ante la posibilidad de que puedan tensionar el cumplimiento del Tratado Antártico, que establece la prohibición de actividades militares en la región.

