Padres de alumnos de Rosario de Lerma, Chicoana y otras localidades resolvieron presentar una denuncia formal contra la agencia Dask Travel por presuntos incumplimientos en un viaje de egresados contratado el año pasado y que aún está en marcha. Señalan que el servicio en colectivo y el hospedaje no coinciden con lo firmado en el contrato, que los chicos tuvieron que pagar por su comida y que hubo problemas de salud sin atención médica adecuada ni aviso a las familias.
Padres y madres de estudiantes de Rosario de Lerma, Chicoana y de otros establecimientos educativos decidieron avanzar con una denuncia formal contra la empresa de turismo estudiantil Dask Travel. El conflicto surgió durante un viaje de egresados iniciado el 8 de diciembre y que, según lo previsto, debería terminar el 21 del mismo mes. De acuerdo con los familiares, desde que los colectivos salieron a la ruta el servicio no respetó lo que estaba establecido por contrato.
Las familias remarcan que el acuerdo se había cerrado el año pasado, en dólares, e incluía a cursos de al menos dos instituciones de Rosario de Lerma, de Chicoana y de otros colegios de la zona. Plantean que todos los grupos que viajaron con Dask Travel se vieron afectados por las mismas falencias, tanto durante el traslado como en el alojamiento.
A partir de los primeros días de viaje, comenzaron a circular mensajes entre grupos de WhatsApp de los padres, donde se compartían fotos, audios y detalles de lo que iba ocurriendo con los chicos. Según esos relatos, el malestar fue creciendo y derivó en la presentación de reclamos formales y en la apertura de actuaciones para dejar constancia de la situación.
Denuncia por fallas en el servicio de colectivo y comidas
Uno de los puntos centrales de la denuncia de los padres de Rosario de Lerma se concentra en las condiciones del viaje en colectivo. Sostienen que el paquete contratado incluía televisión a bordo, provisión permanente de agua, desayuno y merienda. Sin embargo, afirman que nada de eso se cumplió como estaba prometido en la documentación firmada con Dask Travel.
“El viaje se vendió como todo incluido, pero durante el trayecto no les dieron ni agua”, relató Tomás Liendro, papá de una de las alumnas que participa del contingente. En la misma línea, otros familiares señalaron que los adolescentes se quedaron sin las colaciones previstas, por lo que tuvieron que arreglarse como pudieron durante las largas horas de viaje.
De acuerdo con el testimonio de Liendro, durante los dos primeros días de recorrido los estudiantes empezaron a pagar por su cuenta almuerzos, cenas y meriendas, pese a que esas comidas figuraban como cubiertas por el contrato. Los padres remarcan que los chicos terminaron usando el dinero que llevaban para paseos o recuerdos para poder alimentarse, algo que consideran una de las principales irregularidades del servicio.
Recién después de varios reclamos formales y de la presentación de la denuncia contra Dask Travel, las familias indicaron que la empresa comenzó a entregar agua y algunos alimentos adicionales a los jóvenes. De todos modos, los adultos insisten en que esas prestaciones ya estaban abonadas y que debían brindarse desde el inicio del viaje, tal como estaba consignado en la oferta original.
Cuestionamientos por hospedaje y problemas de salud
Otro eje de los reclamos apunta al lugar donde quedaron alojados los estudiantes. Según relataron los padres, en el contrato se detallaba un hotel con gimnasio, Wi-Fi, aire acondicionado, frigobar, caja de seguridad, teléfono, piscina climatizada y sala de juegos. Sin embargo, al llegar, los chicos habrían encontrado un establecimiento con menos comodidades y sin varios de esos servicios que figuraban en la propuesta de Dask Travel.
Las familias consideran que se produjo una importante diferencia entre lo prometido y lo que efectivamente recibieron. Aseguran que las habitaciones, los espacios comunes y los servicios que encontraron los adolescentes no se correspondían con lo promocionado previamente, por lo que ese punto también fue incorporado a la denuncia radicada por los padres de Rosario de Lerma y Chicoana.
El cuadro se complicó todavía más cuando algunos jóvenes empezaron a sentirse mal. Tomás Liendro contó que su hija tuvo fiebre y malestar durante varios días y que no fue revisada por ningún profesional de la salud. “Tuvimos que enterarnos después; ella y otros chicos se compraron los medicamentos por su cuenta”, explicó el padre al describir cómo se manejó la situación.
Falta de comunicación y avance de acciones legales
De acuerdo con lo que señalan los adultos, el coordinador del contingente no habría informado a los padres sobre lo que estaba pasando con la salud de los estudiantes. Plantean que se enteraron de los episodios de fiebre y de la compra de remedios recién cuando los chicos pudieron comunicarse directamente desde el hotel y comentar lo que ocurría.
Los padres confirmaron que las presentaciones formales se realizaron en las últimas horas y que ya evalúan dar el siguiente paso con nuevas medidas legales contra la agencia de viajes. Mientras tanto, los familiares permanecen atentos al regreso del contingente, previsto para el 21 de diciembre, y continúan recabando testimonios y documentación vinculada al viaje contratado con Dask Travel.

