La Caldera atraviesa una fuerte crisis social tras el desborde del río, con casas bajo el agua, barrios aislados y un video viral que muestra una dura discusión entre el intendente Diego Sumbay y un vecino. Mientras crece el malestar por la falta de respuestas frente a las tormentas, se reavivan viejos reclamos por obras hídricas y viales que, según denuncian los habitantes, no dieron los resultados prometidos.
La Caldera vive una nueva crisis social luego de las intensas tormentas que provocaron el desborde del río La Caldera, dejando viviendas anegadas y al menos tres barrios aislados en la zona sur del municipio. En medio de esa situación, los vecinos aseguraron que la asistencia oficial fue casi nula y que ellos mismos tuvieron que organizarse para ayudar a personas enfermas mientras el agua ingresaba a las casas. El clima de tensión se potenció cuando un fuerte cruce entre el intendente Diego Sumbay y un residente quedó grabado en video y se volvió viral en redes sociales, exponiendo el nivel de enojo que se vive en la localidad.
Según relataron testigos, el jefe comunal se hizo presente en los sectores afectados después de las lluvias más fuertes, pero su visita no logró calmar los ánimos. Al contrario, su presencia terminó profundizando la crisis de confianza entre parte de la comunidad y la conducción municipal. Vecinos sostienen que, más allá de las recorridas, siguen sin ver soluciones concretas frente a problemas que, dicen, se repiten desde hace años cada vez que el río crece.
En paralelo, distintas voces locales vincularon el conflicto actual con una serie de reclamos anteriores por infraestructura básica, caminos deteriorados y obras hídricas que no habrían respondido a la magnitud de las crecidas. Así, lo que comenzó como una emergencia por las tormentas terminó transformándose en un episodio que volvió a poner en agenda la discusión sobre cómo se gestionan los recursos y las obras en este municipio del norte del Valle de Lerma.
Video viral y tensión en la calle: la discusión entre Sumbay y un vecino
La escena que más repercusión generó en la actual crisis de La Caldera ocurrió en la zona sur, donde el intendente Diego Sumbay se encontró cara a cara con residentes que reclamaban respuestas. En medio de ese recorrido, se produjo una fuerte discusión a los gritos entre el jefe comunal y un vecino, que fue registrada con un celular y luego difundida masivamente.
El material comenzó a circular en grupos de WhatsApp de la zona, para después llegar a redes sociales y portales informativos, donde se multiplicaron las reproducciones. En el video se observa el intercambio verbal subido de tono, que terminó funcionando como una especie de síntesis del enojo de una parte de la comunidad, que se siente desbordada por los problemas generados por las tormentas y por la falta de respuestas que consideran adecuadas.
De acuerdo con testimonios recogidos por medios locales, varios vecinos cuestionaron que la llegada de Sumbay habría tenido más un carácter de presencia mediática que de supervisión concreta de trabajos. Señalaron, además, que frente al panorama de casas inundadas y accesos anegados, esperaban anuncios o medidas inmediatas que, según su visión, no se concretaron durante esa visita.
El periodista Daniel Colque, en declaraciones a FM Aries, planteó que este cruce no fue un hecho aislado, sino el resultado de una acumulación de reclamos sin respuesta. Afirmó que se trata de la consecuencia de “seis años de desidia” y de falencias repetidas en infraestructura y mantenimiento básico, lo que habría contribuido a que el desborde actual del río derivara en una crisis social de esta magnitud.
Obras hídricas cuestionadas y caminos en mal estado en La Caldera
Otro de los puntos que alimenta el descontento tiene que ver con las obras prometidas para mitigar los efectos de las crecidas del río y mejorar los accesos a distintos barrios. Habitantes de La Caldera recordaron que, tiempo atrás, se habían anunciado recursos provenientes de la Nación para trabajos específicos en materia hídrica y vial, luego de gestiones del intendente junto al exsenador nacional Juan Carlos Romero.
Esos anuncios, según relatan los lugareños, se presentaron “con bombos y platillos”, pero los resultados en el terreno fueron calificados como insuficientes. Un ejemplo reiterado por los damnificados es el badén construido en el arroyo Guaranguay, que también fue inaugurado de manera oficial, pero que durante las últimas lluvias no logró contener ni encauzar el agua como se esperaba. “Hicieron una obra de dos pesos que está a la vista que no sirve”, expresaron los vecinos al describir cómo el caudal superó la estructura.
Mientras tanto, el deterioro de los caminos terminó empujando a los habitantes de barrios como El Nogalar y La Milagrosa a organizarse por su cuenta para poder circular. Según contaron, juntaron dinero entre los propios residentes para comprar combustible y contratar maquinaria de Vialidad Provincial, ya que no consiguieron que el municipio encarara las tareas de reparación. Esos trabajos comunitarios se concretaron de forma autogestionada, a pesar de que los frentistas continúan abonando sus impuestos.
En este contexto también siguen dando vueltas versiones sobre el supuesto uso de maquinaria oficial para fines personales del intendente, lo que aumenta el malestar en un municipio donde la crisis social se siente con fuerza tras las inundaciones. Estas denuncias se suman a antecedentes recordados por distintos sectores, como el caso de un camión municipal detectado abasteciendo puestos de venta ilegal sobre la Ruta 9, hecho que generó controversia en su momento por el uso de bienes públicos fuera de la jurisdicción local.
Vecinos de La Caldera entre la crisis climática y los reclamos acumulados
La combinación de lluvias intensas, desborde del río La Caldera y falta de conectividad en al menos tres barrios dejó en evidencia la vulnerabilidad de muchas familias frente a este tipo de fenómenos. A la par, el episodio del video viral con Diego Sumbay volvió a encender la discusión sobre la gestión local y sobre la efectividad de las obras que se habían presentado como solución a estas situaciones.
En el corto plazo, los vecinos afectados continúan enfocándose en la limpieza de sus viviendas, la recuperación de pertenencias y la reparación de accesos, mientras siguen a la espera de respuestas más estructurales a los problemas que se repiten cada vez que las tormentas golpean con fuerza la zona de La Caldera.

