Crisis del consumo golpea a familias de mayores ingresos en Salta y el país

La combinación de salarios atrasados e intereses altos frenó el consumo financiado y encendió alarmas en comercios y bancos.

La crisis del consumo empezó a sentirse con más fuerza en Salta y en el resto del país durante los últimos meses, sobre todo entre los sectores de ingresos medios y altos, que suelen sostener las compras de bienes durables. Según datos oficiales y privados, se redujeron las ventas de autos, electrodomésticos, inmuebles y servicios turísticos, en un contexto de salarios formales que no alcanzan a la inflación y de un crédito cada vez más caro y difícil de conseguir. Aunque el fenómeno es nacional, comercios salteños ya hablan de menos movimiento y operaciones más chicas pagadas de contado.

La caída del consumo de bienes durables se extiende a autos, electrodomésticos y turismo

Los efectos de la crisis del consumo no se limitan a un solo rubro: los números muestran un enfriamiento generalizado en varios mercados que, hasta hace poco, venían traccionando la actividad. Los bienes durables, que eran la opción para resguardar ahorros, hoy muestran señales claras de agotamiento, vinculadas de manera directa al deterioro del poder de compra y al encarecimiento del crédito.

En el sector automotor, el freno ya se ve en los patentamientos. La Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA) informó que en enero se inscribieron 66.080 vehículos en todo el país, lo que representa una baja del 5% frente al mismo mes de 2025. Ese retroceso cortó la racha de crecimiento que venía impulsando la demanda de la clase media alta y de quienes aprovechaban planes de financiación para cambiar el auto. Concesionarias que operan en Salta siguen esta tendencia nacional y reportan menos consultas y más dificultad para cerrar operaciones con crédito.

Algo similar se observa en el negocio de electrodomésticos. De acuerdo con el Indec, las ventas del sector alcanzaron 1,48 billones de pesos en el cuarto trimestre de 2025, por debajo de los 1,50 billones registrados en el mismo período de 2024. Esa diferencia implica una baja nominal del 1,7%. Sin embargo, cuando se ajustan los montos por inflación, la consultora Vectorial calculó un desplome real cercano al 18% interanual. Comercios del rubro señalan que se venden menos televisores, heladeras y celulares de alta gama, y que el ticket promedio se achicó.

El turismo también entró en esta dinámica. En enero, las salidas de residentes al exterior retrocedieron 8,5% frente a igual mes del año anterior. Fue el primer descenso interanual desde noviembre de 2024, luego de 14 meses consecutivos de alza. Este indicador, muy ligado al consumo de quienes tienen más recursos, muestra que cada vez son menos los que pueden destinar parte del ingreso a viajes internacionales, tanto desde Salta como desde el resto de las provincias.

En el mercado inmobiliario, en cambio, el panorama aparece más fragmentado según la zona. El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires informó que las escrituras en ese distrito cayeron 6,1% interanual en enero, mientras que en la provincia de Buenos Aires todavía se observa un incremento de las operaciones. Si bien no hay un dato específico de Salta en los informes citados, operadores locales vienen señalando que las consultas para compra de viviendas se sostienen, pero con mayor dificultad para concretar el pago y con menos presencia de crédito hipotecario tradicional.

Salarios atrasados y menor crédito explican la crisis del consumo

Detrás de la crisis del consumo que sienten las familias en Salta y en todo el país aparece un factor común: la pérdida del salario real. Los ingresos de los asalariados formales quedaron por detrás de la inflación durante 2025, lo que redujo la capacidad de compra incluso entre los segmentos de mayores recursos. Esa situación se combina, además, con un encarecimiento del financiamiento y un aumento de la morosidad en los créditos a las familias.

Haroldo Montagu, exviceministro de Economía y economista jefe de la consultora Vectorial, advirtió que “lo que estamos viendo es que ni siquiera el percentil más rico de los asalariados registrados recuperó su nivel de poder adquisitivo de noviembre de 2023, según el Indec. Especialmente, en el sector registrado asalariado”. Es decir, no solo se resintió el consumo masivo, sino también el de bienes que suelen comprarse con ahorros o cuotas.

Informes del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), de la CTA de los Trabajadores, confirmaron esta tendencia. De acuerdo con esos trabajos, en octubre de 2025 el salario real de los trabajadores privados formales se ubicó alrededor del 94% del nivel de noviembre de 2023, o del 90% si se toma el índice de precios al consumidor que el Gobierno dejó de publicar en febrero. Ese recorte implicó que, aun con paritarias, la inflación corrió más rápido que los sueldos.

La dinámica de fin de año profundizó el problema. Tras una etapa de recuperación parcial hasta agosto, la aceleración de los precios desde septiembre volvió a ubicar los salarios por detrás de la inflación. CIFRA detalló que, en septiembre, las remuneraciones reales de los asalariados privados formales subieron 1,4% frente a una inflación de 2,1%. En octubre, los sueldos aumentaron 2,1% contra una suba de precios del 2,3%. En noviembre, otra mejora del 2,1% chocó con una inflación del 2,5%. Y en diciembre, los ingresos avanzaron 2,5%, mientras los precios lo hicieron 2,8%.

Con ese recorrido, el salario real de los trabajadores privados registrados terminó 2025 con una baja acumulada del 2,1%, según los cálculos de CIFRA. El ajuste se concentró en el último trimestre del año, cuando la caída llegó al 2,5%. Los informes remarcan que este patrón es típico de momentos en que la inflación se acelera y las negociaciones salariales se cierran mirando la inflación pasada, sin poder anticipar los aumentos futuros de precios.

Reacomodo del consumo y alerta por el boom del crédito agotado

Los cambios en el consumo se venían gestando desde el año anterior. Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), explicó que “hace un año vimos que había una recomposición de la cartera de consumo en las familias cuando este comenzó a recuperarse, con un mayor consumo de bienes durables por la reaparición del crédito, pero ahora vemos que afloja esa recomposición”. Lo que en un momento fue un desvío del gasto hacia autos, electrodomésticos y viajes, hoy se está desinflando por falta de ingresos y financiamiento.

Montagu vinculó esta trayectoria de los ingresos con el nuevo escenario de consumo. Según su análisis, durante el año anterior “la hipótesis del Gobierno era que la gente dejó de comprar alimentos y bienes de consumo masivo y pasó a comprar bienes durables”. Sin embargo, señaló que “ahora a la par que cae el consumo masivo y también el de bienes durables, lo que refuerza la idea de que la causa son los ingresos y no otra cosa”. En Salta, comerciantes consultados describen un comportamiento similar: menor venta en góndola y menos operaciones grandes en cuotas.

El agotamiento del crédito a las familias completa el cuadro. Luis Campos, especialista en mercado de trabajo del Instituto de Estudios y Formación (IEF) de la CTA Autónoma, sostuvo que “hay un agotamiento del consumo apalancado en el crédito”. En su visión, “con estas tasas y un escenario donde el mejor futuro es, con suerte, mantener tu situación actual (no perder el laburo y que no caiga mucho tu ingreso) no hay mucha chance de que el consumo crezca por esta vía”.

Desde los bancos, la lectura coincide. Fuentes del sistema financiero consultadas, que pidieron reserva de identidad, señalaron que los créditos personales y prendarios acumulan cinco meses consecutivos de caída en términos reales. En el caso de los hipotecarios, describieron un “desempeño dispar, con crecimientos moderados en algunos meses y una desaceleración hacia fin de año”. En cualquier caso, el crédito dejó de ser el motor que fue durante otras etapas.

El empeoramiento de la situación de los deudores quedó claro en el aumento de la mora. Cálculos de la firma Quantum Finanzas, basados en datos del Banco Central, muestran que la irregularidad en los créditos personales pasó del 3,3% en diciembre de 2024 al 11,9% en diciembre de 2025. En los prendarios, el índice de morosidad subió de 1,9% a 4,5% en el mismo período. Para los hipotecarios, el salto fue más moderado, de 1,5% a 1,6%.

Tomando en conjunto los préstamos a familias, diciembre de 2025 cerró con un nivel de mora del 9,3%, cuando a comienzos de ese año el indicador marcaba 2,6%. Ese incremento se dio al mismo tiempo que se achicaba el stock de crédito y se erosionaba el salario real, un combo que hoy se traduce en menos consumo en todo el país, incluyendo a Salta.

Sobre el panorama a futuro, Bolis Wilson describió un contexto todavía abierto. Afirmó que “no necesariamente es perdurable en el tiempo (el deterioro en el consumo de bienes durables)”, aunque advirtió que “con la volatilidad que hay es difícil saber si se va a revertir la tendencia o no”. También recordó que los primeros meses del año suelen ser débiles para el crédito minorista y señaló que “son meses estacionalmente complicados en cuanto al crédito, por lo que habrá que esperar a marzo o abril para ver si hay un nuevo cambio en la composición de la cartera de consumo de las familias”. Según el economista, “dado que no hay política de ingresos por parte del Gobierno, el ingreso real de las familias dependerá del crecimiento de la economía”.

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