Los corsos 2026 en Salta quedaron envueltos en una fuerte tensión luego de que directores de comparsas y agrupaciones adelantaran que podrían abandonar el circuito oficial y mudarse a otros escenarios, como Cerrillos. Cuestionan el nuevo reglamento elaborado por Comuyca y Carnestolendas, al que acusan de favorecer siempre a los mismos, fijar horarios desfavorables, cerrar el ingreso a grupos jóvenes y sumar exigencias económicas difíciles de afrontar.
La polémica por los corsos 2026 en Salta se desató a partir de la presentación del nuevo reglamento, que fue dado a conocer a directores y referentes de comparsas por Comuyca y Carnestolendas. A partir de ese documento, varios grupos comenzaron a estudiar seriamente la posibilidad de no desfilar en el circuito oficial y buscar alternativas en otros municipios del Valle de Lerma, entre ellos Cerrillos.
Dirigentes consultados por Con Criterio Salta cuestionaron con dureza el esquema propuesto y remarcaron que, a su entender, la fiesta perdió el carácter popular que históricamente tuvo en la ciudad. “Esto dejó de ser una fiesta popular. Es un negocio armado para unos pocos”, señalaron, al tiempo que anticiparon que están “analizando una salida masiva y ponerle un freno a este abuso”.
Según explicaron, el malestar no se limita a un solo punto, sino que abarca desde la organización de los horarios de desfile hasta las restricciones para incorporarse al carnaval oficial, pasando por límites en la cantidad de integrantes y prohibiciones para participar en otros eventos dentro de la capital salteña.
Horarios y cupos en los corsos de Salta, en el centro de las quejas
Uno de los temas que más irritación generó entre las comparsas es la forma en que se otorgan los turnos para salir a la pasarela. De acuerdo con lo que denunciaron los directores, las agrupaciones sin vínculos con la organización suelen ser ubicadas en los primeros tramos de la noche, cuando el corsódromo está prácticamente vacío y todavía no llegó el grueso del público.
En cambio, indicaron que los grupos ligados a los organizadores logran desfilar en los horarios centrales, cuando ya están presentes las tribunas, los medios de comunicación y el jurado. Los directores afirman que esta diferencia de horarios termina jugando de manera directa en los puntajes y en la visibilidad de cada comparsa, porque no es lo mismo presentarse ante un corsódromo lleno que ante pocas personas.
Los referentes consultados remarcaron ante Con Criterio Salta que esta situación no sería nueva, sino que se repetiría año tras año. “Nos mandan a desfilar cuando no hay nadie y después ellos salen con el corso lleno. Así es fácil ganar y después autoproclamarse los mejores”, resumieron, al describir lo que consideran una competencia desigual dentro de los corsos salteños.
Reglamento 2026: nuevas trabas para el ingreso de comparsas
El reglamento de los corsos 2026 para Salta también incorporó criterios temporales para poder competir, lo que encendió más alarmas. Las normas establecen que los grupos creados desde 2019 en adelante no pueden integrarse al circuito oficial, dejándolos directamente al margen del carnaval.
Según plantearon numerosos directores, esa cláusula se transforma en una barrera para los grupos jóvenes que buscan empezar, y además bloquea el recambio natural de comparsas. En los hechos, sostienen, el esquema mantiene el control del corso en manos de los mismos actores de siempre, sin permitir que se sumen nuevas propuestas al espectáculo.
Presión económica y sanciones en los corsos de Salta
Además de los puntos organizativos, las comparsas hicieron foco en el impacto económico que supone adaptarse al reglamento de los Corsos 2026 en Salta. El alquiler de sonido, detallaron, puede alcanzar montos que llegan a los 200 mil pesos por noche, una cifra que consideran imposible de asumir para muchos grupos que se financian con rifas, ventas de comida y aportes de los propios integrantes.
A esto se añade un cupo limitado para el Corso Mayor y un máximo de 200 integrantes por agrupación. Según advirtieron los directores, este tope deja afuera a parte de las comparsas históricas que tienen una trayectoria extensa y suelen reunir a muchos participantes, obligando a recortar gente que viene desfilando desde hace años.
Otra objeción fuerte es la prohibición de que las comparsas y grupos participen en otros eventos dentro de la ciudad de Salta. Los dirigentes señalan que, con esta restricción, se cierran una de las pocas vías que tenían para generar ingresos extra, justo en un contexto de aumento de costos en vestuario, instrumentos y logística.
Un esquema de castigos sin premios en efectivo
El capítulo de sanciones fue otro de los puntos observados por las agrupaciones. De acuerdo con el reglamento 2026, una sola falta puede dejar automáticamente fuera de competencia a un grupo, además de habilitar multas económicas y hasta la expulsión del circuito con intervención policial en ciertos casos.
Los directores remarcan que estas sanciones se aplicarían en un marco en el que no están previstos premios en efectivo para los ganadores, pese a las inversiones que realizan durante todo el año para llegar a los corsos en condiciones competitivas. En ese escenario, manifestaron que el riesgo de quedar afuera por una infracción puntual desalienta aún más la participación.
Representantes de varias comparsas y agrupaciones adelantaron a Con Criterio Salta que, si no se revisan estos puntos del reglamento, los corsos 2026 en Salta podrían realizarse sin la presencia de comparsas reconocidas. Advirtieron que, de mantenerse las normas tal como están redactadas, el evento corre el riesgo de convertirse en “un desfile vacío, sin diversidad y sin pueblo, donde los organizadores compiten, se acomodan los horarios y se consagran a sí mismos, mientras el resto queda afuera”.

