El Parlamento de Corea del Sur aprobó una ley que cambia de raíz la relación del país con la carne de perro: a partir de 2027 quedará prohibida la cría y el sacrificio de perros para producir carne destinada al consumo humano, así como su comercio y venta. La legislación apunta a desarmar por completo esta industria, contemplando penas de cárcel para quienes sigan operando. El texto fue votado casi por unanimidad en la Asamblea Nacional, con fuerte apoyo político y el compromiso de acompañar económicamente a los productores afectados durante la transición.
Corea del Sur penalizará el sacrificio de perros para consumo humano
La norma, aprobada el 9 de enero de 2024, establece que, una vez cumplido el período de transición, toda actividad vinculada a la carne de perro para consumo humano será ilegal en Corea del Sur. Esto incluye la cría en granjas, el sacrificio, el procesamiento, la distribución y la venta en restaurantes o mercados especializados.
Quienes mantengan la cría o el sacrificio de perros para carne cuando la ley esté plenamente vigente se enfrentarán a penas de entre 2 y 3 años de prisión, según lo previsto en el texto sancionado. La legislación, sin embargo, no alcanza de forma directa al consumidor final: no impone castigos por el solo hecho de comer carne de perro, sino que se concentra en desarmar la estructura productiva y comercial que hace posible esa práctica.
La decisión del Parlamento se inscribe en un debate de larga data en la península de Corea, donde el consumo de carne de perro tiene raíces históricas. Hasta ahora, en Corea del Sur esa costumbre no estaba formalmente prohibida ni regulada de manera específica como una actividad ilegal, lo que dejaba a la industria en una suerte de zona gris normativa.
Con la nueva ley, el país asiático se suma a una tendencia global que cuestiona el sacrificio de perros para alimento, especialmente cuando se trata de animales tradicionalmente considerados de compañía. El paso dado en Seúl impacta directamente sobre miles de criadores y matarifes que se dedicaban a la producción de carne de perro para consumo humano.
Apoyo masivo, cambios sociales y reacciones en torno a la cría y sacrificio de perros
La ley fue respaldada por 208 legisladores en la Asamblea Nacional, sin votos en contra, lo que muestra un consenso político poco frecuente en temas sensibles. El gobierno del presidente Yoon Suk Yeol se alineó con la iniciativa y la respaldó, por lo que los últimos pasos burocráticos para su puesta en marcha fueron presentados como trámites formales sin mayores obstáculos.
En los fundamentos del proyecto, los legisladores remarcaron que la meta central es “contribuir a hacer realidad los valores de los derechos de los animales” y promover “el respeto a la vida y la coexistencia armoniosa entre humanos y animales”. Esa argumentación se apoya en el cambio de sensibilidad de gran parte de la sociedad surcoreana frente al lugar de los perros en la vida cotidiana.
Diversas encuestas recientes señalan que la mayoría de la población ya no incluye carne de perro en su dieta habitual. Aun así, los sondeos muestran que cerca de un tercio de los ciudadanos se opone a la prohibición, incluso entre personas que no consumen este tipo de carne. Para ese sector, el Estado no debería intervenir en lo que consideran una decisión personal o una costumbre arraigada.
En paralelo, organizaciones de defensa de los animales vienen presionando desde hace años para que se cierre la industria. Argumentan que las condiciones de cría y sacrificio de los perros para consumo humano son extremadamente crueles y que, además, el mantenimiento de esta práctica daña la imagen internacional de Corea del Sur, un país que busca posicionarse como referente tecnológico y cultural.
Activistas celebran la medida y destacan su impacto en la protección animal
Entre los grupos que militan por los derechos de los animales, la noticia de que Corea del Sur prohibirá la cría y el sacrificio de perros para carne fue recibida como un logro trascendente. Humane Society International calificó la aprobación de la norma como un hito para el movimiento proteccionista dentro del país asiático.
“Nunca pensé que vería en mi vida una prohibición de la cruel industria de la carne de perro en Corea del Sur, pero esta victoria histórica para los animales es una prueba de la pasión y la determinación de nuestro movimiento de protección animal”, afirmó JungAh Chae, director ejecutivo de la oficina local de Humane Society International. Para estas organizaciones, la decisión parlamentaria puede marcar un antes y un después en el trato hacia los animales utilizados tradicionalmente para consumo humano.
Plan de reconversión para criadores y fuerte resistencia del sector de carne de perro
Uno de los puntos clave de la ley es la creación de un esquema de apoyo para quienes, hasta ahora, vivían de la cría y el sacrificio de perros para carne. La normativa prevé que las autoridades ofrezcan asistencia económica y programas de reconversión a los granjeros y demás trabajadores del rubro, con el objetivo de que cierren sus establecimientos o se vuelquen a otras actividades productivas.
El diseño fino de esos programas quedará en manos de funcionarios estatales, especialistas en el tema, representantes de los propios productores y activistas de derechos animales. Entre otros aspectos, deberán definir cómo se cerrarán las granjas, qué alternativas laborales se ofrecerán y de qué manera se controlará el cumplimiento del cronograma de desmantelamiento de la industria de carne de perro.
Pese a estas promesas de ayuda, buena parte del sector reaccionó con dureza contra la prohibición. Voceros de los criadores adelantaron que recurrirán a la Justicia para intentar frenar la entrada en vigencia de la ley y sostienen que el Estado está avasallando su fuente de trabajo y su libertad profesional.
Uno de los referentes del rubro, Son Won Hak, definió la normativa como una injerencia indebida en la economía de los productores. “Es una violencia estatal clara ya que se atenta contra la libertad de ocupación profesional. No podemos quedarnos de brazos cruzados”, señaló el dirigente, que encabeza una asociación dedicada a la cría de perros para consumo humano.
Amenaza de presentación ante la corte constitucional y protestas en la calle
Son Won Hak explicó que el grupo de granjeros planea presentar una petición formal ante la Corte Constitucional para objetar la ley. El objetivo es que el máximo tribunal analice si la prohibición total de la cría y el sacrificio de perros para carne vulnera derechos básicos de los productores.
Además de la vía judicial, los empresarios del sector anunciaron que organizarán manifestaciones y concentraciones públicas para expresar su rechazo. De acuerdo con lo informado por los propios criadores, está prevista una reunión interna para definir los próximos pasos y coordinar nuevas acciones contra la prohibición aprobada por el Parlamento.
Por el momento, no existen datos oficiales cerrados sobre la magnitud exacta de la industria de carne de perro en Corea del Sur. Sin embargo, tanto activistas como productores coinciden en que, cada año, se sacrifican cientos de miles de perros para consumo humano, aunque ninguno de los dos sectores proporcionó una cifra precisa de animales involucrados.

Corea del Sur avanza hacia el fin de la carne de perro para consumo humano
