Corea del Sur aplicará plenamente en febrero de 2027 la prohibición nacional sobre la cría, el sacrificio, la distribución y la venta de carne de perro destinada al consumo humano. La medida, aprobada por el Parlamento en enero de 2024, alcanzará a más de 5600 negocios y prevé penas de prisión y multas para quienes incumplan. Este viernes, durante el último boknal de 2026, algunos restaurantes del mercado de Moran todavía ofrecieron ese plato a clientes, en su mayoría adultos mayores.
El cambio llega después de un período de gracia de tres años y en un contexto de caída sostenida del consumo. Muchas granjas cerraron antes del límite previsto, mientras distintos comercios comenzaron a reemplazar la carne de perro por guisos de cabra negra u otras comidas tradicionales. Las autoridades anunciaron asistencia para productores, distribuidores y dueños de restaurantes afectados por la transición.
La prohibición modifica una actividad que ya estaba en retroceso
La prohibición entrará en vigencia total en febrero de 2027 y pondrá fin a toda la cadena comercial vinculada a la carne de perro. La ley aprobada en enero de 2024 impide criar animales para ese fin, sacrificarlos, distribuir la carne o venderla para consumo humano. Cuando concluya el plazo de adaptación, las infracciones podrán recibir sanciones económicas y penas de prisión.
La norma abarca más de 5600 establecimientos, según datos oficiales. Sin embargo, el sector ya venía reduciéndose antes de la fecha límite. Gran parte de las granjas dedicadas a esta actividad había cerrado, de acuerdo con lo informado por las autoridades, mientras los comerciantes buscan alternativas para mantener sus ingresos.
El descenso no se explica solo por el nuevo marco legal. En Corea del Sur creció la cantidad de perros como animales de compañía y también cambió la mirada social sobre el bienestar animal. Antes de la aprobación parlamentaria, una encuesta entre 2000 personas mostró que más del 90% no pensaba consumir carne de perro en el futuro.
En ese mismo relevamiento, más del 80% respaldó la prohibición. Además, casi el 95% de los consultados señaló que no había comido ese producto durante el año anterior. La iniciativa tomó impulso durante la administración del expresidente Yoon Suk-yeol, y Kim Keon Hee, ex primera dama y defensora pública del bienestar animal, respaldó abiertamente el proyecto.
El boknal mantuvo una tradición cada vez más limitada
El tercer boknal de 2026 fue el último de estos días de calor antes de la aplicación plena de la prohibición. Esta jornada estival, considerada entre las más calurosas del año, solía impulsar las ventas en los restaurantes que preparaban bosintang, un guiso hecho con carne de perro. Algunos consumidores sostenían que ese alimento ayudaba a soportar las altas temperaturas.
Este viernes, la escena fue distinta a la de otros años. En el mercado de Moran, ubicado en Seongnam y cercano a Seúl, hubo movimiento al mediodía en los pasillos repletos de locales gastronómicos. No obstante, buena parte de los negocios cambió su menú y dejó atrás la preparación que durante décadas identificó a esa zona comercial.
Kim Yong-book, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Moran, trabaja en el área desde hace más de 40 años. Al describir la situación actual, afirmó: “Ahora está realmente desolado”. También sostuvo que el sector, antes conocido por su actividad comercial, se convirtió en “una ciudad de personas mayores”.
El mercado de Moran reemplaza la carne de perro por otras comidas
Varios restaurantes del mercado de Moran comenzaron a ofrecer estofado de cabra negra como reemplazo de la carne de perro. Los dueños de esos locales presentan esa preparación como otra comida tradicional saludable, aunque señalaron que la adaptación fue compleja y que los ingresos todavía no igualan las ventas que tenían anteriormente.
Entre los pocos establecimientos que conservan el bosintang figura el de Lee Kang-chun, vinculado al rubro desde hace 37 años y ex presidente de una asociación de comerciantes. El propietario consideró apropiado terminar con el consumo de carne de perro por la imagen internacional de Corea del Sur y por los cambios en las actitudes sociales.
Al mismo tiempo, Lee relató que recibe a personas de entre 70, 80 y 90 años que viajan desde lejos para pedir ese plato. “Cuando veo a personas mayores que han venido desde tan lejos y se marchan porque ya no queda carne de perro, casi se me saltan las lágrimas”, dijo. Su local continúa preparando el guiso para clientes habituales, pese al aumento en los costos de abastecimiento y a los márgenes bajos.
Yoo Jin-sam, de 69 años, comió bosintang este viernes y contó que consume ese plato desde que tenía veintipocos años. Aunque manifestó aceptar la decisión oficial, expresó su desilusión: “Estoy muy decepcionado”. “La gente sigue buscándolo porque cree que es bueno para la salud, y ahora lo van a prohibir”.
El cliente también dijo: “Quiero mucho a los perros”. Y agregó: “Pero sigue siendo una pena. Si hubiera alguna forma, me gustaría poder volver a comerla”. Kim Jin-suk, de 71 años, planteó una posición diferente sobre la salida de ese plato de los menús: “Simplemente puedo comer otra cosa”.

