La Legislatura de Córdoba aprobó una reforma al Código de Convivencia que endurece el control sobre los trapitos ilegales, los limpiavidrios y las picadas de autos y motos en toda la provincia. La medida fue tratada este jueves en la capital de Córdoba, en una sesión con fuerte cruce entre el oficialismo y distintos bloques opositores, y terminó con 51 votos a favor y 19 en contra. La nueva norma prevé arrestos para quienes cobren por cuidar autos sin permiso municipal o limpien parabrisas de manera informal, y obliga a los municipios a adecuar sus ordenanzas en un plazo de 30 días.
El texto aprobado fija penas de hasta seis días de detención para quienes desarrollen estas tareas sin autorización, lo que impacta de lleno en los llamados trapitos ilegales y en los limpiavidrios que trabajan en los semáforos. Además, se mantiene un esquema diferenciado para los cuidacoches habilitados, que podrán ser sancionados con hasta tres días de arresto si exigen montos no autorizados o actúan fuera de las zonas asignadas por las comunas.
En paralelo, la reforma también incorpora la prohibición de las picadas de vehículos en toda la provincia de Córdoba, con sanciones enmarcadas en el mismo Código. El paquete de cambios se completa con la previsión de programas de capacitación e inclusión laboral para quienes hoy dependen de estas actividades informales, aunque sin detalles operativos ni plazos concretos en la letra de la ley.
Córdoba fija arrestos y plazos para municipios frente a trapitos ilegales
El nuevo esquema aprobado en Córdoba modifica de manera directa el funcionamiento de los cuidacoches y limpiavidrios, tanto habilitados como no registrados. Para los trapitos ilegales y los limpiavidrios sin autorización se establecen penas de hasta seis días de arresto, siempre en el marco del Código de Convivencia provincial. La norma apunta a quienes cobren por estacionar en la calle o limpien vidrios en la vía pública sin estar inscriptos ni contar con aval municipal.
En el caso de los cuidacoches que sí tienen habilitación oficial, el Código no los deja afuera del régimen sancionatorio. Si estos trabajadores piden sumas superiores a las previstas por las ordenanzas locales, o se instalan fuera de los sectores delimitados por los municipios, la reforma fija arrestos de hasta tres días. De esta forma, Córdoba busca regular tanto a los trapitos ilegales como a quienes actúan dentro del sistema formal, con un esquema de multas y detenciones escalonado según la infracción.
Otro punto central es el rol de los gobiernos municipales y comunales. La norma marca que, desde su entrada en vigencia, cada localidad de la provincia de Córdoba tendrá 30 días para adecuar sus propias ordenanzas al nuevo texto. Esto supone una etapa de trabajo administrativo y político en cada Concejo Deliberante, ya que la aplicación concreta quedará en manos de los gobiernos locales, que tendrán que definir cómo operativizar controles, sanciones y eventuales registros de cuidacoches.
Además de las sanciones, la ley incorpora una mención a posibles programas de capacitación y de inserción laboral para quienes hasta ahora se desempeñan como trapitos ilegales o limpiavidrios informales. Sin embargo, el articulado no detalla cupos, financiamiento ni cronogramas, un punto que fue remarcado en el recinto por legisladores de distintos espacios durante el debate.
Debate caliente en la Legislatura por el alcance de la ley
La aprobación de la reforma al Código de Convivencia en Córdoba llegó después de un extenso intercambio entre el oficialismo y varias bancadas opositoras. El proyecto alcanzó 51 votos positivos y cosechó 19 rechazos, principalmente desde el juecismo, sectores libertarios y de izquierda. En la discusión se pusieron sobre la mesa tanto el impacto en la seguridad vial y la convivencia como las consecuencias sociales para miles de personas que hoy viven de estas tareas informales.
Uno de los discursos más duros fue el del legislador libertario Gregorio Hernández Maqueda. El dirigente destacó como aspecto positivo la salida de los limpiavidrios de las esquinas, pero cuestionó con fuerza el esquema elegido para regular a los cuidacoches. “Se aprobó una ley trucha”, lanzó en pleno recinto, al sostener que la reforma “no elimina el problema” y que, según su postura, profundiza la diferencia entre quienes están habilitados y los que seguirán siendo considerados trapitos ilegales.
Hernández Maqueda advirtió además que la normativa, tal como quedó redactada, podría mantener márgenes de presión sobre los automovilistas en la vía pública. Por eso, anticipó que insistirá con su propio proyecto, que no fue aprobado, y que proponía la prohibición total de la figura del cuidacoches, sin distinción entre habilitados y no habilitados. Esa iniciativa era una de las cuatro que se analizaron en el proceso de discusión, pero finalmente quedó afuera del texto definitivo.
Desde otro lugar crítico se expresó el legislador delasotista Bernardo Knipscheer, quien marcó distancia del oficialismo con un enfoque centrado en el costado social de la medida. “Donde ven a un delincuente, yo quiero seguir viendo a un cordobés que se cayó del sistema”, señaló, al cuestionar lo que considera un perfil punitivo de la reforma del Código de Convivencia. Sus declaraciones apuntaron a la situación de quienes hoy, en Córdoba, se desempeñan como trapitos ilegales o limpiavidrios para obtener un ingreso diario.
Autoría del proyecto y reclamos de los naranjitas
La redacción que terminó aprobando la Legislatura de Córdoba tuvo como autora a la legisladora Óscar Agost Carreño. Ella tomó como base uno de los proyectos en debate y lo fue ajustando hasta llegar a la versión que se sometió a votación, incorporando la regulación específica de cuidacoches y limpiavidrios, así como la prohibición para quienes no cuenten con autorización. El texto final también incluyó la eliminación de las picadas de autos y motos en todo el territorio provincial, con sanciones equivalentes dentro del mismo Código.
Mientras avanzaba el tratamiento parlamentario en Córdoba, se hicieron oír las voces de representantes del sector de los naranjitas. Uno de ellos fue Noel Quinteros, quien advirtió que, con este cambio, quedarían comprometidos “entre 2.000 y 3.000 puestos de trabajo” vinculados con la actividad de cuidacoches. Quinteros remarcó que la propuesta del oficialismo respeta la “autonomía municipal” y planteó como salida que los trabajadores sin habilitación pasen a integrar cooperativas ya existentes, con la idea de que “haya 2.000 empleos y el sistema quede en cooperativas”.
En ese marco, el nuevo Código también dispone que las picadas de autos y motos quedan prohibidas en toda la provincia, bajo el mismo régimen sancionatorio que se aplicará a trapitos ilegales y limpiavidrios sin permiso. Las autoridades provinciales reiteraron que los gobiernos locales cuentan con un plazo de 30 días para ajustar sus ordenanzas a las normas votadas por la Legislatura de Córdoba, lo que marcará la próxima etapa de implementación en cada municipio y comuna.

