El sector panadero de Salta cerró las fiestas de fin de año con un resultado dispar: mientras el consumo de pan de miga se mantuvo firme en panaderías tradicionales, la venta de pan dulce y budines navideños fue menor a la esperada, según detalló la Cámara de Panaderos de Salta.
El consumo de pan dulce y otros productos de Navidad registró una baja en muchas panaderías de la ciudad de Salta durante las últimas fiestas, a diferencia del pan de miga, que tuvo una demanda sostenida. Así lo indicó Daniel Romano, presidente de la Cámara de Panaderos de Salta, al hacer un balance de cómo se movieron las ventas de fin de año en el rubro. El dirigente señaló que la situación económica influyó directamente en la forma en que las familias salteñas organizaron sus compras.
Romano explicó que el pan de miga se convirtió en una de las opciones más elegidas para las reuniones familiares, mientras que el consumo de pan dulce y budines quedó por debajo de lo que el sector esperaba. Aunque aún no cuentan con números finos para comparar con las fiestas anteriores, desde la entidad remarcan que el bolsillo ajustado llevó a priorizar ciertos productos sobre otros.
Según el referente panadero, los comercios que más trabajaron fueron las panaderías de barrio y algunos puntos de venta específicos, donde el pedido de pan de miga se realizó de manera anticipada y en buena cantidad. En cambio, la compra de pan dulce fue más medida y con un movimiento irregular a lo largo del día festivo.
Pan de miga, el elegido frente al pan dulce en Salta
De acuerdo al testimonio de Romano, el pan de miga se destacó como el producto estrella en estas fiestas. Comentó que los salteños lo eligieron para preparar sandwiches y bandejas frías, lo que ayudó a sostener el nivel de producción en muchas panaderías.
El presidente de la Cámara de Panaderos sostuvo que una de las razones de este comportamiento es el precio relativo del producto. Señaló que, en comparación con otros alimentos, el valor del pan de miga resultó competitivo. “En el caso del pan de miga se vendió, tengo la impresión de que tuvo muy buen precio y, comparado con otros alimentos, un pan de miga vale casi lo mismo que un kilo de carne”, expresó.
El consumo de pan de miga se concentró principalmente en panaderías tradicionales y en algunos locales puntuales de la ciudad, donde la clientela volvió a elegir este producto para resolver de manera práctica las comidas de Nochebuena y Año Nuevo. Este comportamiento ayudó a compensar, en parte, la menor salida de productos navideños clásicos.
Romano apuntó además que, aunque el movimiento fue bueno en este segmento, todavía no cuentan con estadísticas detalladas que permitan un análisis más profundo respecto a años anteriores. Sin embargo, el testimonio de los panaderos asociados coincide en señalar que la tendencia favoreció al pan de miga frente a otras opciones.
Menor consumo de pan dulce y precios sin regulación en las fiestas
En contraste, el consumo de pan dulce y budines mostró un escenario más flojo. Romano detalló que las ventas de estos productos típicos de Navidad se mantuvieron por debajo de las expectativas del sector. “No tanto lo que es pan de Navidad y budines. Eso estuvo un poco más quieto. No fue un día de muchísimas ventas. Inclusive hubo movimiento a la mañana, pero a la tarde se estancó un poco”, describió.
El dirigente señaló que durante la jornada festiva se observó un comportamiento irregular: algunas compras se concentraron temprano, pero luego el flujo de clientes bajó. Esta dinámica se repitió en distintos puntos de la ciudad, donde el pan dulce no logró el mismo nivel de salida que otros años, según el relevamiento interno de la Cámara.
Los precios del pan dulce se movieron en un rango aproximado de entre 10.000 y 15.000 pesos, dependiendo de la calidad de los ingredientes y del tamaño de cada pieza. Romano precisó que estos valores quedaron “totalmente liberados”, es decir, sin una referencia unificada para todo el sector, por lo que cada panadería definió su lista de precios según sus propios costos.
El impacto del bolsillo en las decisiones de consumo
Al analizar el comportamiento de los clientes, Romano remarcó que la situación económica tuvo un peso clave. Indicó que “este año ha sido más difícil para el bolsillo de la gente, entonces la gente se midió bastante”, lo que se reflejó en la forma de comprar y en la elección de los productos para la mesa de fin de año.
Desde la Cámara de Panaderos de Salta explican que muchas familias optaron por ajustar el presupuesto, priorizando algunos alimentos y reduciendo la cantidad de productos extras, entre ellos el pan dulce y los budines. Según el sector, este cambio de hábito se vio en la mayoría de los comercios asociados durante las fiestas.

