Exmozo fue condenado por abuso contra una niña de 12 años: la medida que ordenó la jueza

La acusación detalló cómo el imputado habría usado redes sociales, amenazas y maniobras para borrar rastros digitales.

Una jueza revocó el arresto domiciliario de un hombre a quien condenan a 6 años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal contra una niña de 12 años. El acusado, que trabajaba como mozo, fue señalado por la Fiscalía por una serie de maniobras previas y posteriores al hecho. La decisión la tomó Cecilia Flores Toranzos durante la audiencia de cesura realizada después del veredicto condenatorio.

La resolución judicial tras el veredicto

La magistrada Cecilia Flores Toranzos dejó sin efecto el arresto domiciliario que venía cumpliendo el condenado y dispuso que la pena sea de cumplimiento efectivo. La medida se adoptó en la instancia posterior al juicio, cuando se analizó la situación procesal del acusado tras la condena.

La acusación estuvo encabezada por la fiscal penal 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Celina Morales Torino, quien intervino en representación del Ministerio Público Fiscal. Durante el debate, la Fiscalía sostuvo que el hombre no solo cometió el hecho investigado, sino que también intentó condicionar a la víctima y complicar la pesquisa.

Entre las pruebas valoradas durante el proceso se incluyeron el testimonio de la niña mediante Circuito Cerrado de Televisión, informes médicos y psicológicos, declaraciones de testigos y otros elementos reunidos en la investigación. Según el planteo fiscal, ese conjunto permitió sostener la responsabilidad penal del acusado.

El vínculo con la niña y el rol del mozo

De acuerdo con la reconstrucción presentada en el juicio, el contacto entre la víctima y el condenado comenzó en un restaurante donde él trabajaba como mozo. La acusación indicó que, en una oportunidad en la que la niña estaba sola, el hombre le dijo que era muy linda y después inició conversaciones con ella por redes sociales.

En esas comunicaciones, siempre según la Fiscalía, el acusado le hizo creer falsamente que tenía 16 años. Luego, en un encuentro posterior, habría mostrado un cuchillo que llevaba en la mochila y le dijo que había estado detenido por un homicidio cometido durante una pelea callejera, versión que también fue considerada falsa por la acusación.

Las maniobras señaladas después del abuso

El Ministerio Público Fiscal sostuvo que esas conductas no fueron aisladas, sino parte de una secuencia para generar miedo. En la audiencia, Morales Torino describió que el hombre buscó intimidar a la víctima y reducir su capacidad de oponerse. Al referirse a ese punto, afirmó: «El miedo fundado a sufrir un ataque contra su vida anuló cualquier capacidad de resistencia de la víctima».

Otro tramo de la acusación se centró en el encuentro ocurrido en el departamento donde vivía el padre de la víctima. Según lo expuesto, el condenado le pidió ingresar por un sector que no quedara registrado por las cámaras de seguridad y, una vez dentro del inmueble, logró que la niña fuera hacia una habitación.

La Fiscalía también detalló maniobras posteriores al abuso. De acuerdo con lo expuesto en el debate, el condenado convenció a la niña de formatear su celular para borrar las comunicaciones que habían mantenido y desactivar la geolocalización. Además, se presentó una versión falsa sobre un supuesto robo del teléfono para justificar su desaparición ante los padres de la menor.

Según la acusación, ese mismo celular fue luego ofrecido a la venta a través de redes sociales. En sus alegatos, Morales Torino sostuvo que el condenado utilizó «la seducción y el engaño para captar, el terror para someter y la manipulación para garantizar la impunidad».

Leer más:

Más noticias: