Un hombre de apellido Jiménez fue condenado por la Justicia salteña a un año y tres meses de prisión de ejecución condicional, luego de admitir su responsabilidad en cuatro hechos de estafa ligados a operaciones de compra y venta de autos. La resolución se dictó mediante un juicio abreviado, en el que se unificaron dos causas que investigaban maniobras con cheques sin fondos y cuentas bancarias a nombre de terceros, quedando firme tras la homologación judicial del acuerdo.
La investigación estuvo a cargo de la fiscal penal Ana Inés Salinas Odorisio, quien actúa de forma interina en la Unidad de Delitos Económicos Complejos (UDEC) y representó al Ministerio Público Fiscal durante todo el proceso. La jueza Gabriela Romero Nallar fue quien convalidó el entendimiento alcanzado entre las partes y emitió la sentencia condenatoria.
Al ser considerado autor de cuatro hechos de estafa en dos expedientes acumulados, el imputado recibió una pena de cumplimiento condicional, por lo que no irá a la cárcel mientras respete las reglas de conducta que fije el tribunal correspondiente. El caso fue encuadrado dentro de un esquema de estafa ligado al mercado de vehículos, donde se usaron cheques rechazados, pagos triangulados y movimientos de dinero a través de cuentas de terceros.
Como fueron las maniobras de estafa con cheques sin fondos y autos revendidos
De acuerdo a las actuaciones judiciales, el primer episodio analizado se originó con el alquiler de un auto. Jiménez habría simulado contar con solvencia económica suficiente para acceder al vehículo y, como forma de pago, entregó cheques que más tarde fueron rechazados por falta de fondos. Esos valores no tenían respaldo bancario y fueron devueltos, lo que dejó al propietario del rodado sin cobrar el alquiler pactado.
Con el auto ya en su poder, el acusado avanzó un paso más: lo vendió a una tercera persona sin avisar al verdadero titular ni contar con su autorización. De esta manera, el vehículo terminó en manos de un nuevo comprador, mientras que el dueño original seguía sin haber percibido el pago correspondiente y sin haber prestado conformidad para la transferencia.
El segundo tramo de la pesquisa se centró en otra operación con un vehículo distinto. En este caso, Jiménez se comprometió a pagar un monto determinado por la compra del rodado. Sin embargo, sólo abonó una parte del precio y nunca llegó a cancelar la totalidad de lo acordado con el vendedor, generando así una nueva estafa vinculada a la compraventa de autos.
Los investigadores de la UDEC detectaron que los pagos registrados en esta segunda maniobra no se hacían desde una cuenta propia, sino a través de transferencias realizadas desde una cuenta bancaria abierta a nombre de un tercero. Según se desprende del expediente, el acusado convenció a esa persona para que habilitara una cuenta y luego la utilizó para mover dinero y complejizar el rastreo de los fondos dentro del sistema bancario.
Venta del auto sin cancelar la deuda y millonaria suma cobrada
A pesar de tener una deuda pendiente con el vendedor original de ese segundo vehículo, Jiménez procedió también a vender ese rodado a un nuevo adquirente. La causa deja asentado que por esa operación el imputado recibió “una suma de varios millones de pesos”, mientras el primer dueño continuaba sin cobrar el total del precio convenido.
Desde la Unidad de Delitos Económicos Complejos se agrupó todo este esquema dentro de estafas ligadas a operaciones con autos, donde se combinaron cheques sin cobertura, transferencias bancarias irregulares y utilización de cuentas de terceros para encubrir el flujo del dinero. Con la firma del acuerdo en juicio abreviado y su posterior homologación, el trámite judicial quedó concluido en esta instancia y Jiménez deberá cumplir las condiciones impuestas para mantener el beneficio de la prisión condicional.

