Negligencia infantil: madre afronta posible perpetua por la muerte de su hija de 2 años

Una mujer de 45 años fue declarada culpable en California por homicidio en segundo grado y negligencia infantil tras la muerte por ahogamiento de su hija de 2 años en la pileta de su casa. El jurado del condado de Stanislaus la encontró responsable de haber dejado sola a la nena mientras usaba una app de citas y, ahora, espera la condena, que podría ir de 15 años de prisión a cadena perpetua.

Una mujer identificada como Kelle Anne Brassart fue declarada culpable por un jurado del condado de Stanislaus, en California, y ahora espera la condena por la muerte de su hija de 2 años, ocurrida en la pileta de su casa el 12 de septiembre. Según la Fiscalía local, la acusada fue hallada responsable de homicidio en segundo grado y negligencia infantil y podría recibir una pena que va desde los 15 años de cárcel hasta prisión perpetua, cuyo monto exacto se definirá en una audiencia fijada para el 5 de febrero.

De acuerdo con los registros judiciales citados por el portal Law & Crime, el caso se centró en lo que ocurrió dentro de una vivienda ubicada en la ciudad de Turlock, donde la nena, llamada Daniellé Pires, fue encontrada inconsciente en la pileta. La acusación sostuvo que la madre estaba entretenida con el celular, usando una aplicación de citas, y que durante ese tiempo la menor quedó sin ningún tipo de control adulto. Con esa reconstrucción, el jurado avaló la postura de la Fiscalía y declaró culpable a Brassart.

La niña fue trasladada de urgencia a un hospital de la zona, donde los médicos intentaron reanimarla durante varias horas. Sin embargo, pese a las maniobras de emergencia, su muerte fue confirmada el mismo día, lo que dio pie a la apertura de un expediente penal que terminó con el veredicto de culpabilidad y la espera de la condena definitiva.

Las circunstancias del ahogamiento y el operativo policial

El hecho salió a la luz a partir de un llamado al 911, alrededor de las 15.30 de ese 12 de septiembre, que alertaba sobre una menor inconsciente dentro de una pileta en la cuadra 4500 de Fireside Drive, en Turlock. Cuando llegó la policía, los agentes encontraron a la nena todavía en el agua y procedieron a sacarla de inmediato. Los efectivos iniciaron maniobras de RCP en el lugar mientras aguardaban la llegada del personal médico, que luego continuó con las tareas de emergencia.

Tras la derivación al hospital, se activó el protocolo de investigación por posible delito. Personal policial y forense revisó la propiedad de Brassart para tratar de establecer cómo la niña había llegado hasta la pileta sin supervisión. Los primeros datos ya apuntaban a que la nena había estado sola durante un lapso extenso, situación que se volvió uno de los ejes centrales del caso en el juicio oral.

En esa recorrida por la vivienda, los investigadores localizaron botellas de licor tanto llenas como vacías, distribuidas en distintos ambientes de la casa. Los agentes describieron que la mujer presentaba signos compatibles con consumo de alcohol, apreciación que fue reforzada luego con un test de alcoholemia positivo. La Fiscalía tomó esos elementos como parte del cuadro para sostener que la conducta de la madre fue extremadamente imprudente.

En paralelo, el periódico local Turlock Journal publicó fragmentos de un informe judicial en el que se menciona que fue la propia acusada quien contó que había pedido a su hija que dejara salir a los perros al patio. De acuerdo con esa versión, la niña permaneció sin supervisión durante unos 30 minutos antes de que la encontraran en la pileta, lo que reforzó la idea de un descuido prolongado.

Uso de apps de citas, alcohol y videos: las pruebas que pesaron en la condena

Uno de los puntos más fuertes de la acusación fue la reconstrucción del tiempo previo al hallazgo de la nena en el agua. Según la evidencia presentada y difundida por Law & Crime, mientras la pequeña estaba en el exterior, la mujer se hallaba en el dormitorio principal utilizando una aplicación de citas en el celular. Las conversaciones virtuales se habrían extendido durante unos 45 minutos, lapso en el que, de acuerdo con el veredicto, la madre no controló dónde estaba su hija ni cómo se encontraba.

Los fiscales remarcaron ante el jurado que, en ningún momento de ese episodio, Brassart ingresó a la pileta para intentar sacar a la niña. Ese dato fue repetido varias veces durante el debate como muestra de la gravedad de la conducta atribuida a la mujer. Para la acusación, esa omisión fue incompatible con el deber básico de protección que tenía sobre la menor.

La defensa intentó justificar esa falta de reacción señalando que la acusada tenía una lesión en la pierna que la obligaba a desplazarse en silla de ruedas. El argumento fue que esa limitación física le habría impedido entrar al agua para auxiliar a la nena, e incluso que afectaba su movilidad dentro del domicilio. Sin embargo, la Fiscalía presentó un video en el que se observa a Brassart poniéndose de pie y caminando en el interior de la casa sin usar la silla de ruedas.

La estrategia de la defensa y la respuesta de la fiscalía

Además del video, en el juicio se detalló que la mujer contaba con una bota ortopédica y muletas, que usaba de forma intermitente, y que en varias ocasiones manejó su propio auto para asistir a turnos de manicura. Para los fiscales, estos elementos mostraban que, pese a la lesión, mantenía cierto nivel de autonomía de movimiento. Con esa combinación de pruebas, la acusación buscó desacreditar la versión de una incapacidad total para desplazarse o intentar un rescate.

En sus alegatos, la defensa sostuvo que lo ocurrido fue un “accidente” y planteó que su clienta creía que la nena se encontraba dentro de la casa, no en el exterior. Con esa línea, procuraron alejar la idea de una conducta deliberadamente temeraria o de un desprecio por la vida de la menor, y remarcaron que la madre no sabía que su hija estaba en peligro cerca de la pileta.

La fiscal adjunta Sara Sousa, integrante del equipo acusador del condado de Stanislaus, rechazó esa interpretación. Según consignaron medios locales, la funcionaria expuso ante los jurados que Brassart priorizó el consumo de alcohol y la actividad en las apps de citas por encima de la seguridad de su hija. En el cierre del juicio, Sousa afirmó: “No solo incumplió su deber de cuidar a su hija, sino que lo hizo de una manera tan imprudente e indiferente hacia la vida humana que su conducta constituyó un asesinato en segundo grado”.

En otra de sus intervenciones frente al tribunal, la fiscal señaló: “Este es un caso en el que la acusada lo sabía, y no le importó”, en referencia al riesgo de dejar a la nena sin supervisión. Luego agregó: “No le importó que su hija estuviera en peligro. No le importó no estar vigilándola porque lo único que quería era ser egoísta y emborracharse”. Con esas expresiones, buscó subrayar la intencionalidad que, a criterio de la acusación, existió detrás del descuido.

Finalmente, el jurado del condado de Stanislaus declaró a Kelle Anne Brassart culpable de homicidio en segundo grado y negligencia infantil, y la mujer quedó a la espera de la audiencia del 5 de febrero, en la que se definirá la condena dentro del rango previsto por la ley, que va de 15 años a cadena perpetua, según informó la Fiscalía de esa jurisdicción.

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