Un hombre de 43 años fue sentenciado a tres años de prisión en suspenso por abuso sexual simple agravado por la convivencia en Cerrillos, luego de admitir que le hizo tocamientos a la hija de su pareja, una nena de 10 años. El fallo incluye medidas de protección para la menor y tratamiento psicológico obligatorio para el condenado.
La Justicia salteña condenó a un hombre de 43 años a tres años de prisión de ejecución condicional por un hecho de abuso sexual simple agravado por la convivencia contra una niña de 10 años en Cerrillos. El acusado reconoció ante el Tribunal que le realizó tocamientos a la hija de su pareja dentro de la vivienda familiar. La sentencia fue dictada por la Sala VI del Tribunal de Juicio del Distrito Centro, que además ordenó medidas específicas para resguardar a la menor y dispuso que el condenado realice tratamiento psicológico obligatorio.
El caso se tramitó mediante juicio abreviado, con la intervención del fiscal penal 2 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, Rodrigo González Miralpeix, quien representó al Ministerio Público Fiscal durante la audiencia. Tras escuchar la confesión del hombre y el análisis de las pruebas reunidas en el expediente, el juez Guillermo Pereyra fijó la pena de prisión condicional y agregó medidas cautelares a favor de la víctima. El hecho ocurrió en una vivienda de la localidad de Cerrillos y fue denunciado como un posible caso de abuso sexual infantil.
La investigación se originó luego de una advertencia anónima recibida en un centro comunitario, cuyo coordinador se presentó ante las autoridades para realizar la denuncia formal. A partir de esa presentación, se inició la causa penal, se activaron los protocolos de abordaje en casos de abuso a menores y se tomó declaración a la niña mediante Circuito Cerrado de Televisión (CCTV), a fin de evitar su revictimización.
Detalles del caso en Cerrillos y declaración de la víctima
De acuerdo con el expediente, todo comenzó el 21 de junio de 2023, cuando el coordinador de un centro comunitario recibió un llamado telefónico de una persona que pidió reserva de identidad. Esa persona aseguró tener información sobre un posible abuso sexual contra una nena de 10 años en Cerrillos, presuntamente cometido por la pareja de su madre. Según el relato del informante, el episodio habría ocurrido dentro de la casa donde convivían la niña, su mamá y el acusado.
Frente a esa comunicación, el coordinador decidió acudir a la autoridad competente y radicar la denuncia penal, lo que permitió dar intervención a la fiscalía especializada en delitos contra la integridad sexual. Desde ese momento, se ordenaron distintas medidas: entrevistas, informes sociales y psicológicos, y la recepción de la declaración de la menor mediante el sistema de Circuito Cerrado de Televisión.
En esa declaración, la niña contó que se despertó de madrugada con la sensación de que alguien la miraba. Al abrir los ojos, según su testimonio, vio al acusado al lado de la cama. Relató que el hombre comenzó a realizarle tocamientos y que, en ese contexto, le dijo que no hablara del tema con nadie. Pese a eso, y una vez que el sujeto se retiró del cuarto, la nena tomó el celular y le envió un mensaje a su madre, que en ese momento se encontraba durmiendo en otra habitación de la misma vivienda.
La madre declaró posteriormente ante la Justicia que, al recibir ese mensaje, se dirigió de inmediato al dormitorio de su hija. De acuerdo con su testimonio, la menor le dijo que se sentía mal y le relató lo que acababa de ocurrir. Ese relato fue incorporado luego al expediente y considerado dentro del cuerpo de pruebas.
El juicio abreviado y las medidas impuestas al condenado
Con la investigación ya avanzada y las pruebas reunidas, la causa llegó a la instancia de juicio abreviado. En la audiencia, el fiscal Rodrigo González Miralpeix representó al Ministerio Público Fiscal y expuso los elementos recolectados durante la etapa preparatoria. El imputado, por su parte, admitió haber cometido el abuso sexual simple agravado por la convivencia contra la menor, hija de su pareja, lo que permitió avanzar con este tipo de procedimiento.
Luego de escuchar la confesión del acusado y analizar los informes agregados a la causa, el juez Guillermo Pereyra, de la Sala VI del Tribunal de Juicio del Distrito Centro, impuso una pena de tres años de prisión de ejecución condicional. Al tratarse de una condena en suspenso, el hombre no irá a la cárcel siempre que cumpla con las condiciones fijadas por el Tribunal y no cometa nuevos delitos durante el plazo establecido.
Además de la condena, el Tribunal ordenó medidas de protección en favor de la niña, orientadas a garantizar su resguardo y bienestar. Entre las disposiciones se incluyó la obligación de que el hombre se someta a tratamiento psicológico, medida que deberá cumplir de manera periódica y bajo supervisión. También se mantuvieron las medidas cautelares dictadas durante la etapa de instrucción para evitar cualquier posible contacto con la víctima.
Intervención judicial y resguardo de la menor
En todo el proceso, la intervención de la justicia especializada y de los organismos de protección de la niñez se centró en minimizar la exposición de la niña y asegurar que pudiera declarar en un entorno cuidado. Por eso, la toma de testimonio se hizo a través del sistema de Circuito Cerrado de Televisión, sin la presencia directa del acusado en la misma sala.
Con la sentencia ya dictada por la Sala VI del Tribunal de Juicio y las medidas complementarias en marcha, el expediente quedó formalmente resuelto en esta instancia, con la condena de tres años de prisión condicional y la obligación de tratamiento psicológico para el hombre de 43 años.

